Camino de Santiago: el camino se hace al andar.

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Estos días en Compostela tenemos la calles llenas de peregrinos; gente que llega de todos los lugares de la Península y más allá. Pero el camino se hace poco a poco, con paciencia, sin forzar demasiado al principio para ir apurando un poco cara al final.

Esta idea se podría aplicar al devenir del  Obradoiro CAB.  De la campaña 2020-21 sólo quedan con contrato en vigor cuatro jugadores: Brandon Hobbs, Fernando Zurbriguen, Alex Suárez y Viny Okouo. Del resto, estamos a la espera de ver que deparan los acontecimientos sobre todo del tirador Robertson y de los aclamados por la afición hermanos Scrubb.

Ya sabemos hace días que nuestro pivot titular Laurinas Birutis nos deja, vuelve a Lituania con un buen contrato y mejor proyección en el Zalguiris de Kaunas.

Y poco más se sabe, fechas atrás circuló por los mentideros obradoiristas el nombre del pivot polaco Aleksander Dziewa, pero por ahora nada se ha confirmado.

El director general obradoirista José Luis Mateo, con mando total en plaza, no es amigo de alardear fichajes ni de filtrar nombres, es un hombre introvertido, poco amigo de favorecer comentarios.  Sabemos que él y el entrenador Moncho Fernández llevan meses trabajando en los nuevos hombres obradoiristas,  pero las negociaciones se llevan como siempre pasa en casa Obradoiro, muy discretamente.

Y es que en la casa del pobre, la virtud es dinero, y Obradoiro suele ser el cuarto o quinto equipo preferido  en el ranking de muchos jugadores que son tocados por el dúo Mateo/Moncho. Y como con salario no se puede competir con otros equipos, se intenta fichar con otros atípicos como son: equipo serio en gestión deportiva y económica, ciudad muy fácil para vivir, afición que apoya de manera  incondicional al equipo y sobre todo una gran proyección a futuro para jugar en ligas y equipos de más entidad.

 Recordemos que de aquí salieron varios jugadores hacia la NBA (Matt Thomas, Mike Muscala, Maxi Kleber, Salah Mejri) y otros a equipos de ligas europeas (Eimantas Benzius, Andreas Obst o Nihad Dedovic).

El gran filón obradoirista fue hasta ahora la liga universitaria americana, con acceso a jugadores que no conseguían ser drafteados en la NBA y que veían en Europa una puerta hacia la proyección futura y seguranza económica. Esta posibilidad se ha reducido mucho al aumentar el salario base la G-League (liga filial de los equipos NBA) con lo que a muchos novatos yankees ya no les compensa cruzar el charco.

Obradoiro debe mirar ahora para el Este de Europa donde aún hay mucho talenteo a buen precio y en ligas menores como la belga, Paises Bajos, Suecia donde existen perlas por descubrir.

Pero como siempre en Mocho y Mateo we trust……

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