Real Betis Basket: De la ilusión a la incertidumbre de un futuro incierto. 

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Este año la temporada empezó ilusionante. Hace mucho tiempo ya de eso y con el descenso del equipo Leb Oro es difícil recordarlo, pero fue así. Después de muchas incógnitas y noticias que iban relatando el avance de la situación, Evans se quedaba en el equipo. Y con la estrella, también permanecían un año más una parte importante de jugadores que habían conseguido un buen resultado en el tramo final de la temporada pasada -racha de 7 -1 victorias-. La entidad fichaba a caras nuevas. La idea era hacer un equipo alrededor de Evans y continuar con el nivel mostrado en ese final de temporada que esa vez sí, nos dio la permanencia en ACB. 

 
Pero era un espejismo, una bonita ilusión que con el paso de las jornadas se iba desvaneciendo. El equipo no funcionaba y mucha culpa era de que las nuevas incorporaciones no rendían como se esperaba. Jugadores como Kurucs que se esperaba un jugador clave, dejaban de formar parte de las filas del Real Betis Basket para sí verlo funcionar en otra liga europea. Hasta se manejaba bien en partidos europeos de Basketball Champions League que se presupone un nivel mayor.  

 
Y ya estando en este camino de derrotas, Evans, que en mi opinión debía ser el jugador que dirigiera el equipo, se tuvo que enfundar de nuevo la capa de héroe para que el equipo tirase. Haciendo buenos números y partidos a un gran nivel como la temporada pasada pasó lo que tenía que pasar. Se lo llevó un equipo Euroliga. El Valencia Basket lo fichó a mitad de temporada. Evans dejaba dinero en la caja no utilizado y preocupación de cómo se iba a suplir todo lo que aportaba al equipo.  

En un momento que se perdió hasta el patrocinador, entramos en la fase de mala suerte con las lesiones. Tanto era que, en uno de los partidos el equipo se presentó con uno de los lesionados para llegar al mínimo de jugadores. Fisher llegaba para romperse un dedo de la mano, Nzosa lesionado toda la temporada, Baez también en la enfermería. Y así otros tantos.  

A las bajas no se respondía con velocidad de la entidad y los jugadores que llegaban, no funcionaban. Gray venía para cubrir la posición de base y acabaría siendo cortado por el equipo. Tyson Pérez llegaba a la ciudad, pero por un misterio inexplicable, no se sumaba a las filas del equipo y las jornadas pasaban.  

 
¡Ojo! el equipo llegó a ilusionarme de nuevo. Si, no miento. Me ilusioné con los jugadores cedidos ya pasada gran parte de la temporada. Con Tyson, Montero y Maronka el equipo tenía mejor cara. Peleaba más los partidos y la idea de repetir el Sprint final de la temporada pasada parecía posible. Y con estas, otra lesión que hacía daño al equipo. La Pepe Pozas que estaba dando un gran nivel. Tocaba buscar de nuevo, otro base. Todo el año se ha tenido que ir montando parte del equipo con más desacierto que efectividad. 

 
Un descenso teniendo en las filas del equipo al mejor joven de la temporada (Montero) y a dos jugadores entre los cinco mejores reboteadores (Tyson y Gerun) es difícil de asumir. Es otro argumento para replantear la gestión. Y es que la historia se ha repetido temporada tras temporada. El estar ahí abajo de la clasificación tiene sus riesgos. Es el tercer descenso en siete años de Betis Basket.  

Toca montar un equipo nuevo para ser competitivo en Leb Oro y volver el año que viene. Y por montar el equipo digo, uno nuevo completito porque todos estos jugadores terminan contrato: BJ, Pargo, Fisher, Gerun, Pasecniks, Almazán, Cvekovic, Baez y Sylla. ¿se quedará alguno? No creo. Y ¡Claro! el entrenador también termina contrato, no se nos olvide.  
 

¿qué pasará con el baloncesto en Sevilla? De momento, nadie sabe y nadie habla. 

(Imagen: Diario de Sevilla; Imagen Shannon Evans: Mundo deportivo) 

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