A modo Romo

Ayer escribíamos lo que a Basket Pasión o en este caso a su redactor, yo, le puede parecer la previa del partido de este viernes a las 21 horas en el Pabellón Multiusos que enfrentará al Cáceres Patrimonio de la Humanidad contra el Guuk Gipuzkoa Basket. Previa hecha con toda sensibilidad y visto desde el lado verdinegro, pues así me declaro.

Y después de publicarla, el club nos convocaba a una rueda de prensa, para mí la primera, donde Roberto Blanco hablaría de lo que puede ser ese partido. Y después de un mes de auténtico escarnio por otras vicisitudes profesionales, me apetecía seguir conociendo a mi club y a su gente. Pues antes, sabía de ellos a través de prensa y pocas conclusiones podía sacar de lo que leía, nada más que lo que otro (el escribe) piensa de otros (de los que escribe)

La rueda de prensa ha sido de lo más normal. Yo participativo, pues soy así. Intentando preguntar cosas que no son las normales dentro de un periodismo al cual adoro pero que dista mucho de mí.

Y se conoce a las personas. Cuando tu estrechas la mano a alguien, sacas conclusiones de cómo es. Tan solo por una sonrisa. Tan solo por un saludo.

Y me doy cuenta de con quien voy a estar cada quince días (o cada vez que quiera el club y yo pueda) durante toda esta temporada. Y eso emociona hasta tal punto que es un motivo de sonrisa propia.

Antes me hablaban de Roberto Blanco y yo que estuve vinculado tiempo atrás al baloncesto, pensaba: no lo conozco.

¿Placentino?

Coño, como Tío Pepe (en honor al gran Pepe Mario Roco).

Y piensas, si está en Cáceres sabe de esto seguro. Pero lo haces desconociendo a la persona en sí. A esa persona que cada día vas conociendo más. A esa persona que en los primeros días se te acerca y te dice: perdona Javi, no te pude saludar antes.

¡Joder, sabe mi nombre!

Se le ve un tío bonachón. Sin levantar la voz. Todo lo contrario a mí cuando he sido, en categorías menores, entrenador. Se le ve con una sonrisa constante, inmensa y no fingida.

Y suelto toda esta verborrea prepartido porque alguien le ha dicho que no se le notaba preocupado. Y cierto es que no se le nota. Porque las personas somos como somos y supongo que Roberto no quiere demostrar su preocupación hacia fuera. Creo que es de los que lleva la profesión por dentro.

Es un tío preocupado por llenar un pabellón con más de cinco mil culos, ante una crisis suprema que sufre el deporte. Porque para que la gente acuda al Multiusos, los que tienen que trabajarlo son ellos a golpe de balón. Y con plantillas nuevas cada temporada, se trata que todo cuaje.

Supongo que la posibilidad de un 1-4 no es que le agobie, sino que le acojone hasta el punto de quitarle el sueño. Pero él, diferente a todos nosotros y a cualquier entrenador, no quiere exteriorizar ese sentimiento, no quiere infundir miedo (por llamarlo de alguna manera). Sabiendo él perfectamente que se juega su puesto.

Roberto, como persona hoy me has ganado.

Quizás llegará el día en que te tenga que criticar, como bien has dicho tú hoy, porque esto es así y todos nos equivocamos. Y tú, por cojones, también lo harás. Y cuando eso pase, yo estaré ahí. Con toda la educación que me han enseñado.

Yo por mi parte, desde Basket Pasión, empujaré como seguro que harán conmigo todos mis compañeros, para que el Cáceres triunfe. Siempre respetando al rival que venga.

Animo a esos grandes cacereños que se preguntarán si realmente el que firma como Javier Romo es ese que ha estado fuera tantos años (soy yo) a que sean uno de esos culos que lleven en volandas al Cáceres a oler los plyaoffs.

Sin más Roberto, mañana estaré ahí en una cabina gritando como hago siempre, para de alguna manera apoyaros a conseguir el triunfo. Porque el partido de mañana es vital.

Al grito de:

¡Augh, augh, augh… Cáceres!

Pero… ¿A qué viene todo esto?

A sí, a la rueda de prensa. Pues aquí está.

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