IMG_4959

Foto de la web del Dreamland Gran Canaria.

1234T
GranCa 41991850
Lleida1613152468

Dreamland Gran Canaria

50

1234T
GranCa 41991850
Lleida1613152468

68

Hiopos Lleida

Dreamland Gran Canaria

50

-

68

Hiopos Lleida

  • Q1
    4- 16
  • Q2
    19- 13
  • Q3
    9- 15
  • Q4
    18- 24

El Hiopos Lleida hunde el puñal en la herida del Dreamland Gran Canaria y los hace tocar fondo.

Tenía que haber sido una noche de fiesta. Una, donde agradecer, aplaudir y ovacionar la vuelta a casa de John Shurna era más que obligatorio. Una, donde la vuelta de Carlos Alocén tras su lesión, fuera una auténtica fiesta. Una, donde afición y equipo fueran de la mano hacia una victoria o, al menos, intentarlo. El homenaje a nuestro Padre fue más allá de lo que todos esperábamos, pabellón en pie y a aplausos a rabiar para un Shurna visiblemente emocionado. Nuestro Padre se merecía eso y más. La vuelta de Carlitos nos llenó de una alegría indescriptible y el chaval demostró que tiene mucho baloncesto para dar.

Sin embargo, todo el brillo y toda la emoción se quedaron ahí. Todos pensaban en ver al equipo luchar por una victoria e intentar enmendar la imagen de los últimos partidos y, la verdad es que nada fue más lejos de la realidad que eso. Los sueños y la intención se quedaron en una pesadilla de las que no acaban nunca. La imagen que dio el equipo fue bochornosa, sonrojante por momentos. De repente, me llevó en mi mente a aquellos partidos que jugaba mi hijo en minis. 50 puntos. Un equipo de jugadores profesionales sólo fue capaz de encestar 50 puntos. No porque enfrente tuviéramos a los Lakers, con todos mis respetos a Hiopos Lleida, sino porque los nuestros parecían jugadores de formación de 8 años intentando jugar contra profesionales. Una odisea que hizo perder la paciencia a los aficionados claretianos que silbaban a los suyos en cada oportunidad. La crónica de un desastre anunciado. 

El Granca llevaba tiempo jugando con el temple de su afición y, tal y como dice el refrán, tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe. Y lo que salió de ese cántaro fue una marea embravecida con los suyos, hastiada, enervada y, sobre todo, agotada de ver semejante espectáculo deplorable en la pista. No hay forma humana de justificar el descalabro de anoche. Por más aficionado que seas y ames estos colores lo de ayer, es indefendible.

Sin acierto, sin sistema, sin ganas

Ver al Granca en la pista es como ver a un grupo de pollos sin cabezas corriendo hacia cualquier parte sin ningún sentido. A la falta de acierto de los jugadores se sumaba la falta de sistema, la de ganas y eso, queridos míos, es el peor espectáculo que un aficionado puede ver.

Alocén, en su regreso al Arena./ GC

La sensación que tenía, por lo menos yo, es que algunos jugadores se presentaron en el parqué por obligación, como si alguien les estuviera apuntando con una pistola en la nuca. Mi percepción es que las famosas “vacas sagradas” están pasando el rato mientras que los “curritos” se parten la cara para intentar salir del pozo oscuro en el que nos hemos metido.

Ver la entrega de jugadores como Pelos, Angola, Kuath, Samar, Vila o un recién incorporado Carlos Alocén, te hace pensar que el resto, incluido el cuerpo técnico, no dan la talla. Me dirán ustedes que de los que he nombrado sólo se salvaría Pierre Pelos, ese al que tantos han puesto en duda y siguen intentando “denigrar” en cada oportunidad que tienen, ese que jugó anoche con el tobillo lesionado y vendado y, aún así, se dejó el alma en la cancha. Ahora bien llega un pero y este, es uno grande, el resto de los mencionados anteriormente, lo intentaron. No les salió absolutamente nada pero, al menos, pusieron todo de su parte para procurar enderezar el rumbo y eso, es mucho más de lo que puedo decir del resto.

Para colmo de males, el sistema no funciona. Y lo llamo sistema por no decir que no tenemos un estilo definido, una pizarra con ideas que explote las virtudes de cada jugador. Cuando no sabes sacarle partido a eso, el problema no es de los jugadores sino de quien los dirige. 

Anoche, fue una vuelta la burra al trigo de manual. Cada maldita vez que un jugador está aportando, nuestro Lakovic, lo sienta. Casualmente, no hablo de las famosas “vacas sagradas” porque a esos, les da oportunidades hasta la saciedad. Hablo de esos jugadores como Kuath, quien estaba dando resultados y, por lo que sea, lo sentó en un momento decisivo para que otro compañero, de cuyo nombre no quiero acordarme, no defendiera ni a mi madre, 80 años va a cumplir la señora. Y claro, la afición se da cuenta de estas cositas y dirige su inquina hacia esos intocables y, por supuesto, hacía el banquillo. 

Desde la calma

Lo de anoche, dolió y mucho. Duele ver qué Pelos y Angola se queden en medio de la pista aguantando la pitada del respetable mientras otros, huyeron al túnel de vestuarios. Duele ver la ruptura entre afición y equipo. Duele ver las caras de tristeza y desesperación de algunos jugadores porque las cosas no acompañan mientras notas la desidia en la de otros. 

Ahora bien, desde la calma y la tranquilidad que da una noche de reposo, hay mirar más allá. El Club tiene que buscar soluciones y tomar decisiones. No sé si la incorporación de Kassius Robertson es lo indicado pero sí que es un paso adelante, eso sí, faltan muchos más que dar.

La realidad es que hemos tocado fondo cual Titanic, eso sí, sin cuarteto que nos amenice el hundimiento. ¿Lo bueno de esto? Sólo nos queda una salida y es subir a la superficie. La cuestión es si queremos ayudar a reflotar este barco o, por el contrario, queremos ser quien los deje en el fondo, muerto de necesidad, convertido en un esqueleto de tiempos mejores. Nosotros, no podemos salir a jugar por ellos pero sí ayudarlos a mejorar. La pitada de anoche fue un gran toque de atención, saben que estamos con ellos pero también que podemos reprocharles lo que haga falta porque nos han colmado la paciencia y espero, que eso haya servido como punto de inflexión y reflexión para los nuestros.

Sin embargo, no se puede ayudar a quien no se deja y ahí es donde los jugadores, el cuerpo técnico y el directivo, tienen que poner de su parte. No sé si necesitan una limpieza de chakras, un exorcismo o un baño en la pila de agua bendita. No sé si hay que llamar a una bruja que les quite el mal fario o localizar a un chamán que les ayude a encontrar el camino. Lo que sí sé es que tienen que poner, y perdonen la expresión, toda la mierda que está pasando en el vestuario encima de la mesa y buscar la mejor manera de solucionarlo y ponerse todos de nuevo en la misma página. Sé que hay jugadores hastiados con sus compañeros y el cuerpo técnico, sé de otros que no están ni un poquito afectados. La cuestión es volver a colocarlos a todos en el punto de partida y avanzar, juntos.

No podemos volver a pasar la vergüenza de anoche. Esto no puede volver a pasar de ninguna de las maneras. Si hay que destituir y empezar de nuevo, que se haga sin titubear. Si por el contrario, deciden que pueden superar esto entre todos, es mejor que se pongan las pilas y estén dispuestos a afrontar las consecuencias porque si la cosa sale bien, viviremos esto como un mal sueño pero, si sale mal, al aficionado no le temblará el pulso para pedir que “rueden cabezas”.

Sigo estando en este barco pero no se extrañen ustedes que, si esto no mejora, pida que alguno camine por la tabla directo a los tiburones. Nuestra paciencia se ha agotado y queremos resultados. Los hechos, en este caso, serán el mejor ejemplo de que nos han escuchado alto y claro.

50. Dreamland Gran Canaria (4+19+9+18): Albicy (-), Wong (4), Brussino (2), Pelos (14) y Tobey (4) -quinteto titular-; Angola (10), Salvó (-), Samar (4), Alocén (2), Labeyrie (-), Vila (4) y Kuath (6).

Entrenador: Jaka Lakovic.

68. Hiopos Lleida (16+13+15+24): Batemon (14) Walden (7), Ejim (9), Diagne (-) y Jiménez (9) -quinteto titular-; Agada (8), Sanz (6), Paulí (2), Goloman (6), Dabo (-) y Shurna (7).

Entrenador: Gerard Encuentra.

Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, Vicente Martínez e Iyán González. Sin eliminados.

Autor: Dyrma Herrera 

Fotos: Web del Dreamland Gran Canaria.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *