El Barris Nord no juega, pero gana partidos

0
Captura de pantalla 2026-01-25 a las 7.55.11
1234T
1615241873
2320151472

Hiopos Lleida

73

1234T
1615241873
2320151472

72

Recoletas Salud San Pablo Burgos

Hiopos Lleida

73

-

72

Recoletas Salud San Pablo Burgos

  • Q1
    16- 23
  • Q2
    15- 20
  • Q3
    24- 15
  • Q4
    18- 14

Hay partidos que se ganan con sistemas. Otros, con talento. Y algunos —los que se recuerdan— se conquistan con alma. El Hiopos Lleida firmó una de esas victorias que no entienden de lógica ni de guiones previsibles, derrotando por 73-72 al Recoletas Salud San Pablo Burgos en un Barris Nord convertido en caldera, en refugio y, durante los minutos finales, en juez absoluto del partido. Hubo remontada, hubo tensión, hubo una expulsión tan insólita como simbólica… y hubo, sobre todo, un nombre propio que sostuvo al equipo cuando todo parecía torcerse: James Batemon.

El escolta estadounidense firmó una actuación directamente irreal: 30 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias y 33 de valoración. Números de líder. De estrella. De jugador que decide partidos cuando el balón quema.

Un inicio cuesta arriba y un Burgos con colmillo. El encuentro arrancó con un Hiopos Lleida incómodo, espeso, falto de fluidez ofensiva. Demasiadas posesiones resueltas al límite y una sensación persistente de que el plan no terminaba de encajar. En ese contexto, Batemon volvió a ejercer de salvavidas, sosteniendo al equipo mientras el resto buscaba oxígeno.

El San Pablo Burgos, en cambio, entendió pronto el partido. Corrió cuando pudo, compartió balón y castigó cada error local. El primer cuarto cayó del lado visitante (16-23) y dejó un aviso claro: si el Lleida no subía una marcha, la noche se haría larga.

La herida se abre antes del descanso

El segundo cuarto fue un espejismo breve de reacción local. Un pequeño arreón, más empuje que claridad, que Burgos sofocó con la tranquilidad de quien se sabe sólido. Jhivvan Jackson y Jermaine Samuels lideraron el castigo, mientras los ilerdenses seguían demasiado dependientes del talento individual.

El golpe más duro llegó justo antes del descanso. A falta de 0,7 segundos, Gonzalo Corbalán forzó tres tiros libres, una jugada que resumió los problemas del Lleida en los dos primeros cuartos: desconexión, ansiedad y errores evitables. El marcador al descanso (31-43) reflejaba fielmente el desarrollo.

Ajustes, orgullo… y el Barris Nord empieza a latir. Tras el paso por vestuarios, el partido cambió de temperatura. El Hiopos Lleida salió con las ideas más claras, buscando ventajas interiores con Diagne y Ejim, y encontrando aire desde el perímetro gracias, cómo no, a Batemon, autor de dos triples que despertaron a la grada. Burgos respondió. Porfirio Fisac leyó bien el momento y frenó la reacción. El partido volvió a moverse en terreno incómodo para los locales… hasta que algo cambió. El Barris Nord empezó a oler sangre. Y cuando eso ocurre, el pabellón deja de ser escenario para convertirse en actor principal.

El renacer: Shurna, Batemon y un parcial que lo cambia todo

El tercer cuarto fue el punto de inflexión emocional. John Shurna emergió con un tramo brillante, sumando puntos, rebotes y energía. Batemon, desatado, culminó un parcial de 10-0 con un mate que igualó el marcador y desató la locura. El Lleida había vuelto.  No en el marcador, sino en el partido.

Aun así, el último cuarto arrancó con 55-58 y con un Burgos que supo gestionar mejor los primeros minutos, manteniendo la iniciativa y silenciando momentáneamente al pabellón.

Y entonces llegó el giro de guión. La autoexpulsión que encendió la mecha. A falta de 4:05, Gerard Encuentra fue expulsado tras recibir dos técnicas consecutivas. Una reacción visceral, casi instintiva, que acabó con el técnico rumbo a vestuarios… y con el equipo y la grada completamente encendidos.

Paradójicamente, la ausencia del entrenador en el banquillo unió aún más a todos. El Barris Nord pasó de animar a empujar, de rugir a arrastrar. El partido entró en ese terreno salvaje donde el baloncesto se juega con las tripas.

Con el partido convertido en un cara o cruz, el Hiopos Lleida supo manejar los últimos instantes con una madurez inesperada. Ejim y Batemon asumieron galones, el equipo protegió cada posesión y la defensa dio un paso al frente cuando más falta hacía.

Primero fue Corey Walden, con un tapón providencial a Leo Meindl. Después, Melvin Ejim, con una canasta bajo el aro a falta de 7 segundos, para poner el 73-72 definitivo.

En la última posesión, Burgos tuvo la victoria en las manos. Corbalán atacó el aro… y se encontró con John Shurna, que firmó un segundo tapón decisivo para sellar el triunfo. El rebote final murió entre brazos ilerdenses. Y el partido, también.

Una victoria que vale más que dos puntos. El Hiopos Lleida suma así su octava victoria del curso y encadena tres consecutivas, escalando hasta la décima posición y devolviendo la ilusión a una ciudad que empieza a creer. No solo por ganar, sino por cómo se gana. Porque este Lleida ya no solo resiste. Compite. Se levanta. Y responde. En el Barris Nord no se ganó solo un partido. Se ganó convicción. Y eso, en una temporada larga, puede valer oro.

Rueda de prensa de Porfidio Fisac y Gerard Encuentra

Ficha técnica

73 – Hiopos Lleida (16+15+24+18): Batemon (30), Walden (1), Ejim (12), Diagne (6), Jiménez (5) – cinco inicial – Agada (6), Paulí (-), Golomán (2), Sanz (5), Shurna (11) y Krutwig (-).

72 – Recoletas Salud San Pablo Burgos (23+20+15+14): Samuels (15), Corbalán (12), Neto (10), Meindl (12), Happ (12) – cinco inicial – Nzosa (2), Gudmunsson (5), Rubio (-), Almazán (-), Lima (-) y Jackson (7).

Árbitros: Arnau Padrós, Joaquín García y Fabio Fernández. Eliminado Diagne por cinco faltas y Gerard Encuentra (Hiopos Lleida) por dos faltas técnicas.

Incidencias: partido de la decimoséptima jornada de la Liga Endesa disputado en el Barris Nord ante 5995 espectadores.

Autor: José Manuel Gómez

Foto: x (twitter) Hiopos Lleida 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *