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Foto de: FEB

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IDK Euskotren

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80

Perfumerías Avenida

IDK Euskotren

61

-

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Perfumerías Avenida

  • Q1
    18- 20
  • Q2
    20- 16
  • Q3
    12- 24
  • Q4
    11- 20

Dirán los tópicos periodísticos del deporte que la del CB Avenida fue una victoria por abrasión, por ese insistir e insistir que acaba desgastando la moral y el físico de su rival, un IDK Euskotren que aguantó casi tres cuartos. Una victoria de grande, de esos equipos que sacan a relucir la garra y el talento en los momentos clave y que sin saber muy bien cómo te acaban ganando un partido igualado por diecinueve puntos (61-80). 

El baloncesto es una fiesta (mayor cuando ganas)

Recorrer los 451 kilómetros que dicen los mapas que separan Salamanca de la capital donostiarra en mitad de una borrasca que deja nieve en Castilla y León, lluvia en el País Vasco y frío en toda España tienen que tener una justificación que la razón no entiende. Madrugar, meterse en un autobús durante cinco horas, viajar entre camiones detenidos por el temporal, llegar, comer, ver un partido de baloncesto y vuelta a casa en dieciséis horas -si todo va bien-, sólo se explica desde la pasión; la pasión con la que vivieron el duelo del Gasca, la pasión que contagiaron a su equipo en esa primera parte de -sigamos con los tópicos- espadas en todo lo alto, la pasión con la que celebraron el triunfo, en definitiva, la pasión por su equipo de la marea azul. 

Al poco de instalarse los seguidores salmantinos detrás del banquillo de Anna Montañana la megafonía del pabellón nos obsequiaba con “El himno de mi peña”, canción festiva donde las haya, de esas que invita a moverse hasta a este vasco sin ritmo que escribe. Con sus bombos, con sus bufandas flameando al compás de cualquiera de los éxitos que pincha el DJ, sus camisetas blancas y azules con nombres actuales –Iyanismo rules– o pasados, la afición perfumera vivió el partido como lo que es, una fiesta. 

Fiesta que no tiene que ver con el marcador que refleja el luminoso -me he propuesto gastar los tópicos- en cada momento, sino con una forma de entender la pasión; parecida pero no idéntica pasión con la que viven los banquillos el mismo partido: mientras Azu se retuerce el mismo mechón de pelo en un sentido y en otro, la preparadora salmantina es de las que explica con vehemencia a sus jugadoras de banquillo los errores que cometen las que están sobre la cancha. Y durante la primera parte tanto una como otra tuvieron oportunidad de gastar sus formas de vivir el partido, porque los dos primeros cuartos fueron un ida y vuelta, un toma y daca en el que las ventajas más grandes eran de cuatro puntos pero rápidamente se veían recortadas por el contrincante. 

Así, tras un triple fallado por Spreafico -la única junto a la local Jump que se fue del Gasca sin estrenar su casillero de puntos-, se llegaba al descanso con un marcador que reflejaba fielmente lo que habían sido los veinte primeros minutos (38-36). Fue un medio tiempo de baloncesto intenso, de anotación coral -destacaban Lara González y Paige Robinson por las locales, Cave y Meyers por las visitantes- de un rol importante de una secundaria como Irene Murua (7 puntos y 100% en el tiro), de rotaciones interiores del conjunto local, como si Azu imaginara lo que esperaba en la segunda mitad y quisiera tener frescas a sus guerreras. 

Cuando crees que me ves

No, no es otro de los éxitos programados por el animador del partido, es la sensación que nos fue dejando el tercer cuarto; a la vuelta del vestuario, mientras Raquel Romo -entrenadora ayudante de Avenida- apremiaba a los niños que saltan al parquet en el intermedio para que desalojaran y sus jugadoras pudieran afinar la puntería en esos pocos minutos de calentamiento, podíamos esperar un desarrollo parecido del partido. Pero apareció Iyana Martín con cinco puntos seguidos para darle la vuelta al marcador y cambiar de paso la dinámica. Sin darnos casi cuenta -dejándose IDK un tiro libre de cada serie, un error en el tiro por aquí, cambiando una canasta de dos por una de tres por allá- la ventaja de Perfumerías Avenida se iba haciendo un puntito más grande cada vez: cinco, seis, siete… que fueron diez puntos al final del tercer acto: 50-60. 

Y no bajó los brazos hasta el minuto y medio final el cuadro donostiarra, pero apenas si reducía un par de puntos la desventaja, enseguida el juego interior salmantino devolvía la ventaja a la decena. Ha encontrado una pivot de garantías el cuadro azul -ayer de blanco- en la húngara Kiss: se fue a los 15 puntos y 12 rebotes para 23 de valoración. Pero más allá de los números fue la sensación de solidez que demostró en los dos aros, la compenetración con Cave (17 puntos y otros 23 créditos de valoración) en el juego interior y esa dureza en el juego -en el buen sentido- que erosionó las fuerzas del conjunto local hasta darse por vencido. Luego, la falta de acierto ante una defensa salmantina que no se relajó en ningún momento, la antideportiva señalada a Robinson con el partido sentenciado y la aparición final de Iyana para irse hasta los 16 puntos llevaron el marcador hasta un 61-80 que no refleja la realidad de buena parte del encuentro. 

Ficha técnica

IDK Euskotren (18-20-12-11) 61: Lara González (10), Buch (7), Robinson (13), María Erauncetamurgil (9), Faye (6) -cinco inicial- Murua (7), Ejim (7), Ariztimuño (2), Jump. 

Perfumerías Avenida (20-16-24-20) 80: Iyana Martín (16), Vilaró (5), Spreafico, Cave (17), Takacs-Kiss (15) -cinco inicial- Soriano (3), Arrojo (2), Zellous (5), Meyers (11), Djaldi-Tabdi (6). 

Autor: Alex Andreu

Foto de: FEB.

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