El Fibwi vuelve a mirarse al futuro en El Plantío
Fotografía cedida por Fibwi Mallorca
Arranca la segunda vuelta en Burgos ante un Tizona necesitado y un Fibwi que cree en lo que ha construido
La Primera FEB no concede respiros ni tiempo para lamerse las heridas. Dos semanas después del golpe recibido en A Coruña, el Fibwi Mallorca Bàsquet Palma vuelve a ponerse el mono de trabajo para inaugurar la segunda vuelta de la competición en uno de esos escenarios que siempre exigen carácter. Este viernes, a partir de las 20:30, el conjunto de Pablo Cano visitará el Polideportivo Municipal El Plantío para medirse al Grupo Ureta Tizona Burgos, en un duelo correspondiente a la jornada 18 que marca el inicio de una nueva mitad de temporada… y, en muchos sentidos, de una nueva historia.
Porque la derrota ante el líder no cambia lo esencial. El Fibwi llega a Burgos noveno clasificado, con un balance de 8 victorias y 8 derrotas, tras una primera vuelta que, vista con perspectiva, roza el notable alto para un recién ascendido. Ocho triunfos construidos desde el esfuerzo, la identidad y la fe colectiva; ocho derrotas que también han dejado aprendizajes en una liga que no perdona ni el más mínimo desajuste. El equipo mallorquín ha competido en cada pista, ha ganado partidos de enorme mérito y se ha ganado algo que no figura en la clasificación: respeto.
No es un dato menor que, de esos 16 encuentros, diez hayan sido lejos de Son Moix. Un calendario exigente, cargado de viajes y escenarios hostiles, que ha puesto a prueba tanto lo físico como lo mental. Y, aun así, el Fibwi ha sobrevivido, ha crecido y se ha instalado durante muchas semanas en puestos de Play-off. La segunda vuelta, en ese sentido, invita al optimismo: diez partidos en casa de los dieciséis restantes, más continuidad, más conocimiento del grupo y una identidad cada vez más definida.
El rival: urgencias y necesidad de reacción
Enfrente estará un Grupo Ureta Tizona Burgos que llega en una situación muy distinta. Decimocuarto clasificado, con un balance de 4 victorias y 12 derrotas, el conjunto burgalés necesita sumar y hacerlo cuanto antes. La clasificación aprieta, la liga no espera y El Plantío debe convertirse en un fortín si Tizona quiere escapar de la zona baja. Eso convierte el partido en una trampa evidente: rival herido, pista exigente y un contexto donde cada posesión pesa el doble.
El precedente de la primera vuelta es el mejor aviso posible. En Son Moix, el Fibwi se llevó la victoria por un ajustadísimo 87-86 en una de esas noches que definen equipos. Sin brillo, sin control absoluto, pero con alma. Aquel partido fue una montaña rusa emocional que se decidió con un triple eterno de Brian Vázquez y una defensa final de hierro, sostenida por un pabellón entregado y por un grupo que se negó a rendirse cuando todo parecía cuesta arriba. Burgos demostró entonces que sabe competir, que castiga errores y que no necesita dominar para hacer daño.
Aquella noche dejó claro que Tizona es incómodo, físico, disciplinado y capaz de llevar los partidos a terrenos donde la cabeza pesa tanto como las piernas. Y también dejó una certeza: si el Fibwi quiere ganar en El Plantío, tendrá que hacerlo desde la concentración máxima y la convicción colectiva.
Un Fibwi en construcción… y en crecimiento
El partido de Burgos llega, además, en un momento de transición para el conjunto mallorquín. El equipo sigue sin poder contar con Jorge Martínez ni con Lucas Capalbo, dos piezas importantes que obligan a ajustar rotaciones y esfuerzos. En ese contexto, la incorporación de Fallou Niang supone un refuerzo tan necesario como ilusionante para el juego interior.
Niang, palmesano de nacimiento, aterriza para aportar físico, energía y conocimiento de la categoría. Ala-pívot de 2,02 metros, llega tras su paso por la HOMS UE Mataró, donde ha promediado 8,6 puntos y 6,5 rebotes en algo más de 23 minutos por partido, y con una trayectoria reciente que incluye su papel destacado en el Palmer Basket Mallorca y su experiencia internacional en el circuito 3×3, con un bronce mundial sub23 en 2024. No es solo un refuerzo coyuntural: es una pieza que entiende el contexto, el entorno y la exigencia de competir cada semana.
Su llegada refuerza a un Fibwi que, pese al desgaste acumulado, sigue creyendo en lo que hace. Un equipo corto, sí, pero cohesionado. Un grupo que ha hecho de la fe, el sacrificio y la solidaridad defensiva su mayor argumento. Y que ha encontrado en figuras como Brian Vázquez un faro competitivo capaz de sostener al equipo incluso en las noches más densas.
Burgos, un examen de madurez
Visitar El Plantío nunca es sencillo. La pista aprieta, el público empuja y el rival suele crecerse desde la intensidad. Para el Fibwi, el reto pasa por recuperar sensaciones tras la dura derrota en A Coruña, gestionar mejor los ritmos y no permitir que el partido se convierta en un intercambio de errores. La Primera FEB castiga cualquier desconexión, y más aún fuera de casa.
Pero si algo ha demostrado este equipo es que sabe levantarse. Que entiende las derrotas como parte del camino y no como un final. Que ha aprendido a competir incluso cuando el contexto no acompaña. El inicio de la segunda vuelta es una oportunidad para reafirmar todo eso: para seguir sumando, para seguir creciendo y para seguir construyendo una permanencia que se trabaja semana a semana.
El Fibwi no llega a Burgos con urgencias clasificatorias, pero sí con ambición deportiva. Con la tranquilidad de haber hecho los deberes en la primera mitad del curso y con la ilusión de saber que lo mejor, probablemente, aún está por venir. Porque esta liga es larga, durísima y cambiante. Y porque este equipo ya ha demostrado que, cuando cree, es capaz de competir contra cualquiera.
El viernes, en El Plantío, empieza otra historia. Y el Fibwi quiere escribirla con la misma piel, la misma fe e identidad que le han traído hasta aquí.
Fotografía cedida por Fibwi Mallorca
Autor: Vicenç Ropero

