febrero 1, 2026
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Fotos: Página web del Dreamland Gran Canaria

Nueva derrota del Dreamland Gran Canaria, está vez contra Morabanc Andorra, en un partido donde los claretianos dejaron a la luz sus carencias en el triple y algo más.

Otra derrota más, otro enfado más, otro desastre épico. Ese es el sino de cualquier seguidor del Granca esta temporada. Al menos, hemos visto algo de mejoría en la actitud de los jugadores pero, si hay algo que ha dejado en evidencia este partido es que los insulares, sin triples, no son nadie y, por desgracia, se quedan sin más recursos e ideas para remontar un partido que, desde el inicio, se les hizo bola.

Quizás es el momento de fijarnos en el cambio de juego que ha dado Morabanc Andorra con el cambio de entrenador. Son el mismo equipo pero con otro estilo de juego y, por supuesto, con una intensidad distinta. Mis dieces para Zan Tabak que les ha inyectado una dosis de moral a los suyos y le ha funcionado a las mil maravillas.

No empezamos mal, de hecho, en el primer cuarto anotamos la friolera de 25 puntos, muchos más de lo que solemos anotar habitualmente. Ahora bien, en el segundo volvimos a las andadas con casi 5 minutos sin anotar un sólo punto. Lo siento, pero esto no es serio ni válido para un equipo profesional y de esa burra, no me baja nadie. Es sangrante ver a los jugadores correr como pollos sin cabeza por la pista, sin una pizarra clara y con ideas de bombero del entrenador, como poner a Pelos a defender a Pustovyi, ¿Qué podría salir mal, Jaka? Se lo has puesto al Morabanc “picadito pa cachimba”.

De hecho, han tenido que tirar del carro los de siempre los Samar, Salvó y un sorprendente Labeyrie. Mátame camión a lo que hemos llegado con este equipo.

Remar y morir en la orilla

El Granca mostró otra cara en el tercer cuarto, tal y como ya hizo en los minutos finales del segundo pero, nos valió para nada. Tanto es así que el último cuarto fue ese en el que remas y remas para morir ahogado en una orilla que cada vez se hace más lejana y, permítanme que les diga, nos estamos quedando sin orillas en las que sobrevivir. Volvemos a lo de siempre, sin triples no somos nadie porque vuelven las minutadas de los “elegidos” y vuelves a sentar a quiénes te sacaron las castañas del fuego. Vuelvo y repito ¿Qué podría salir mal? Pues todo, ha salido todo mal. Sí, hemos visto un cambio de actitud en algunos, sí vemos que lo han luchado en algunos momentos pero, estamos tan viciados en la situación que somos incapaces de darle la vuelta a la tortilla cuando más falta nos hace. No podemos cambiar el sino de un partido ni para salvar nuestra propia vida y, siento decirlo pero esto es insostenible en todos los sentidos.

Al final, esto se resume en lo de siempre, una derrota tremenda por empecinarse en tiros de 3 que no entran sin que nadie sea capaz de cambiar el rumbo y has estado a punto de perder el average contra un equipo con el que, si nadie lo remedia, vas a estar dándote de tortas para no perder la plaza. Permítanme que insista, esto es insostenible.

Aliaga, Oyón y Zamorano

No estuvieron finos pero viendo el devenir del Granca no puedo decir mucho más de ellos. Aprobado raspado aunque Aliaga sigue siendo ese ser que ve el baloncesto de espaldas para los dos equipos. Poco más que añadir.

Ya no puedo más

Me ha salido la versión más profunda del temazo de Camilo Sesto y creo que puedo decir, sin temor a equivocarme, que toda la afición del Granca está absolutamente igual y con la misma sensación, ya no pueden más.

Es doloroso ver al equipo arrastrase por la pista. Es inconcebible que hagas rotaciones en el juego como si hicieras doscientas posesiones por partido cuando la realidad, es que eres el equipo que a más posesiones largas juega y, por ende, el que menos hace en toda la categoría. Así, es imposible física y mentalmente que un jugador se caliente y conecte con el juego.

Es un martirio chino comprobar que las jugadas de pizarra ni vienen ni se les espera, que si se ejecutan remontadas en la pista es porque tenemos jugadores que le ponen bemoles y lo intentan de todas la formas posible. Es indignante comprobar que tu juego coral ha desaparecido en favor de jugarte la vida a triples que encima, no te entran ni por justicia. Esta película ya la he visto en mil ocasiones y, spoiler, no ha terminado bien nunca.

Para cualquier seguidor de este equipo es desolador comprobar que quienes tienen que tomar las decisiones para que esta situación mejore están perdiendo un tiempo precioso dando oportunidades, como si esto fueran las rebajas y no un equipo profesional que necesita un cambio de rumbo y de capitán para ayer, o mejor, y como decía mi tía abuela, para “antiel”.

Lo dije el otro día y lo sostengo, Jaka Lakovic no es el único culpable del momento que está viviendo el equipo pero, ante la imposibilidad de despedir al 90% de la plantilla, es más que recomendable apostar por otra cosa. Su crédito se ha agotado y no por ser un mal entrenador sino porque está siendo incapaz de lograr algo más de los jugadores que están a su cargo. Para muestra, la que nos dio Morabanc Andorra en este encuentro. A veces, un cambio es la mejor manera de intentar solventar una condición que nos está llevando por la calle de la amargura, de drama en drama y tiro porque me toca.

Es inevitable pensar que les está costando la vida cortar por la sano con alguien que nos ha dado mucho pero, amores a la fuerza nunca fueron buenos y, hoy por hoy, estamos intentando forzar una relación que está más que demostrado que no funciona. Entiendo que este equipo es una familia y como si fuera un árbol, hay que regalarla constantemente para que crezca fuerte y sano. Ahora bien, también hay que podarlo para que sus hojas crezcan más fuertes, eso es lo que necesita este Granca, una poda intensa por más que duela ver caer algunas ramas al suelo.

Entiendo y comparto el cabreo que tiene la afición claretiana y, como parte de ella, comprendo que exijan responsabilidades y demuestren su enfado de la única manera que saben y pueden, es decir, en redes o en el pabellón. Eso sí, les quiero pedir una cosa con todo el cariño del mundo, para demostrar nuestra inconformidad no es necesario faltar al respeto a nadie, que luego nos llenamos la boca pregonando sobre salud mental.

Estamos viviendo un momento fatídico y de esto, se sale juntos y remando todos para el mismo lado pero también tomando decisiones difíciles por parte del equipo directivo. Es complicado pero, les diré esto con todo el cariño que les tengo, las dificultades van incluidas en el sueldo por más que no les guste tomarla.

Dicho todo lo anterior sólo me queda una cosa por decir y me parece terrible pero es la cruda realidad. Doy por perdida esta temporada porque es prácticamente imposible sacar algo bueno de este año. Sin embargo, siempre estaré en el barco de esos jugadores quienes, a pesar de los malos momentos, siguen luchando y sacando la garra a pesar de los malos resultados. Siempre en el equipo de tipos como Pelos, Samar, Alocén, Wong o Salvó porque, de mejor o peor manera, nunca dejan de intentarlo y eso es algo que yo, y está es una opinión muy personal, siempre valoraré. Nada más que añadir, señoría.

94 – MoraBanc Andorra (29+18+19+28): Shannon Evans II (16), ‘Chumi’ Ortega (2), Okoye (9), Pons (6) y Pustovyi (15), Rafa Luz (10), Udeze (12), Best (14), Kostadinov (2), McKoy (8) y Rubén Guerrero (-).

78 – Dreamland Gran Canaria (25+16+20+17): Samar (7), Robertson (4), Brussino (9), Labeyrie (8) y Tobey (9), Carlos Alocén (9), Wong (18), Kuath (1), Pelos (5), Miquel Salvó (8), Maniema (-) y Èric Vila (-).

Árbitros: Jordi Aliaga, ‘Juande’ Oyón y Raúl Zamorano. Eliminado por cinco faltas, Pustovyi (m.39).

Autor: Dyrma Herrera

Fotos: Página web del Dreamland Gran Canaria

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