febrero 18, 2026
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RTVC

La Copa del Rey 2026 no arranca: irrumpe. Este viernes a las 18:00 horas, el Roig Arena se convierte en territorio neutral para un cruce que huele a ajuste de cuentas. Kosner Baskonia y La Laguna Tenerife se citan en un partido único, sin red y sin margen para la duda. El ganador se asomará a las semifinales; el perdedor volverá a casa con la sensación de haber dejado escapar algo más que un partido.

Hace menos de tres semanas, el 1 de febrero, Tenerife ya golpeó primero. En el Santiago Martín se impuso 89-85 en un duelo de máxima igualdad donde el tempo lo marcó Marcelinho Huertas y la pintura la gobernó Giorgi Shermadini. Baskonia dominó tramos largos, impuso ritmo, pero se descompuso cuando el encuentro exigía pausa y precisión. Aquella derrota no fue un accidente: fue una advertencia.

Ritmo contra control: dos formas de entender la Copa

El equipo de Paolo Galbiati llega con la pólvora encendida. Cuatro victorias en los últimos cinco partidos, incluida la exhibición ofensiva ante Manresa (130-85), han reforzado la sensación de que cuando el conjunto vitoriano acelera, pocos pueden sostenerle el pulso. Casi 93 puntos por partido explican su identidad: ritmo alto, transición constante y confianza exterior. En ese contexto, Luka Šamanić se ha convertido en faro estadístico y emocional, mientras LuwawuCabarrot castiga desde el perímetro y Forrest equilibra el engranaje.

Pero Baskonia también vive al filo. Las 14 pérdidas por encuentro y los 87 puntos encajados son grietas que en Liga se pueden disimular, pero en Copa se pagan con eliminación.

Enfrente, el bloque más estable del torneo. El equipo de Txus Vidorreta no necesita vértigo para competir. Tenerife es control, lectura y defensa. Segunda mejor defensa ACB, pérdidas minimizadas y una capacidad admirable para jugar a lo que el partido exige. Si el duelo se espesa, si el marcador se estrecha, la experiencia de Marcelinho Huertas y la fiabilidad interior de Giorgi Shermadini convierten cada posesión en un ejercicio de paciencia quirúrgica.

La clave estará en el rebote y en el ritmo. Baskonia es una trituradora en el aro ofensivo; si impone su físico, correrá y desbordará. Si Tenerife cierra el rebote defensivo y reduce el número de posesiones, el escenario se inclinará hacia su guión pausado.

La enfermería entra en juego

El derbi ante el Surne Bilbao Basket dejó secuelas que condicionan el plan de partido. La baja confirmada de Khalifa Diop, tras sufrir una contusión ósea en la rodilla izquierda con afectación de partes blandas, resta presencia física y rotación interior a Baskonia. En un duelo donde el rebote puede decidirlo todo, su ausencia no es menor.

Además, Rodions Kurucs llega pendiente de evolución tras un esguince en el tobillo izquierdo, y Markus Howard arrastra una contusión en la rodilla izquierda que mantiene en vilo al cuerpo técnico. Si el letón no está al cien por cien, Baskonia pierde versatilidad defensiva; si el estadounidense no entra en combustión, el equipo pierde esa capacidad de romper partidos en tres minutos desde el 6,75.

Las líneas sitúan a Baskonia como ligero favorito por profundidad y potencial ofensivo, pero Tenerife ya ha demostrado que sabe anestesiar partidos eléctricos. Si el encuentro supera las 85 posesiones, el viento soplará a favor de los vitorianos. Si el choque se instala en el barro táctico y en ataques largos, la ventaja será aurinegra.

La Copa no entiende de rachas. Entiende de momentos. Y en Valencia, con el Roig Arena como escenario, el margen de error será exactamente cero. Revancha servida. Que ruede el balón.

Autor: José Manuel Gómez 

Foto: rtvc.es

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