febrero 19, 2026

El crédito del Fibwi Mallorca no descansa en Ourense

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El Fibwi Mallorca visita al Club Ourense Baloncesto en un duelo directo, a las 19:00 del sábado, correspondiente a la jornada 22, con el mismo balance 9-11 y la necesidad compartida de reafirmarse en una Primera FEB que ya no concede sorpresas

Hay semanas en las que la noticia es un fichaje. O una lesión. O una racha que lo cambia todo. Y luego están las semanas como esta, en las que no hay noticia… porque la noticia es el propio equipo. El Fibwi Mallorca Bàsquet Palma vuelve a escena en el Pazo dos Deportes Paco Paz, en Ourense, para medirse al Club Ourense Baloncesto en la jornada 22 de la Primera FEB. Décimo contra undécimo. 9-11 para ambos. Misma frontera clasificatoria. Mismo vértigo.

No hay urgencias dramáticas. No hay incendios. Pero sí hay contexto. Y el contexto importa.

El Fibwi llega después de dos derrotas consecutivas en Son Moix. Golpes que escuecen porque el listón lo han colocado ellos mismos muy alto. Ya no son el recién ascendido simpático al que se le perdona todo. Ya no hay factor sorpresa. En la primera vuelta, en Palma, vencieron al Ourense 83-76. Aquella tarde todavía flotaba cierto aire de descubrimiento. Hoy no. Hoy todo el mundo mira al Fibwi como a un equipo serio, competitivo, incómodo. Como a un rival grande.

Y eso, en esta categoría, endurece cada posesión.

Un duelo sin red

La clasificación no engaña. Dos equipos empatados, separados por un puesto y por matices. El Ourense es undécimo; el Fibwi, décimo. Los dos saben que cada victoria empieza a pesar como oro en esta fase de la temporada. No se trata solo de sumar. Se trata de posicionarse. De enviar un mensaje.

El escenario tampoco es menor. El Paco Paz aprieta. Es pista de ritmo, de rachas, de jugadores que se crecen cuando el partido entra en combustión. El Fibwi tendrá que gestionar algo más que sistemas tácticos: deberá gestionar emociones.

Porque el desgaste acumulado de las últimas semanas ha sido real. Tres partidos en casa en pocos días. Dos derrotas seguidas. Mucha exigencia mental. Esta semana limpia ha sido, casi, un regalo invisible. Tiempo para ajustar posiciones. Para reordenar sensaciones. Para recordar quiénes son.

Y aquí es donde la previa deja de ser una acumulación de datos y se convierte en una cuestión de identidad.

El Tejón Melero no negocia

Hace unas semanas, Pablo Cano habló del Tejón Melero como símbolo del equipo. No fue una frase de entrenador para quedar bien. Fue una declaración de principios.

El tejón melero es feroz. Resiste. No retrocede, aunque el rival sea más grande. No se rinde, aunque la pelea se alargue. No vive de la estética, vive de la convicción.

Ese ha sido el ADN del Fibwi desde el primer día en la categoría. Competir. Morder. Volver. Levantarse. Y eso no desaparece por dos derrotas. Si algo ha demostrado este vestuario es que los golpes no les quitan identidad; se la refuerzan.

En Ourense no se espera un equipo temeroso. Se espera un equipo herido en el orgullo. Y eso es peligroso para cualquiera.

Sin sorpresa, con respeto

La gran diferencia respecto a la primera vuelta es conceptual. Entonces, el Fibwi sorprendía. Ahora, se le respeta. Los rivales preparan los partidos con lupa. Ajustan defensas. Señalan nombres propios. Saben que no pueden conceder un parcial de cinco minutos porque el equipo mallorquín lo castiga.

Eso obliga a un salto más. A una versión todavía más precisa. A no regalar inicios como el del último derbi. A cuidar el rebote como una cuestión estructural, no coyuntural. A entender que en la Primera FEB los márgenes son microscópicos y que la épica no siempre llega a tiempo.

Pero también obliga a algo más bonito: a sostener el crecimiento cuando ya no eres novedad.

El Fibwi ha conquistado algo que no se compra en verano: crédito. Crédito emocional con su grada. Crédito competitivo con la liga. Crédito interno en el vestuario. La confianza en este grupo es máxima. No desde la ingenuidad, sino desde la memoria. Han demostrado demasiadas veces que saben competir como para dudar ahora.

El momento de reafirmarse

No hay dramatismo. Hay ambición.

Un 9-11 no define una temporada, pero sí marca un punto de inflexión. Ganar en Ourense no sería solo sumar la décima victoria. Sería reafirmar que el equipo sabe responder cuando el contexto aprieta. Que las derrotas no erosionan la convicción. Que el Tejón Melero no entiende de balances temporales, sino de peleas inmediatas y constantes.

La Primera FEB ya no los mira como invitados. Los mira como contendientes. Y eso cambia la piel del partido. Este sábado no hay fichajes que anunciar. No hay discursos grandilocuentes. Solo un balón al aire a las 19:00 y cuarenta minutos para recordar que el techo no es el límite, sino el recuerdo de todo lo que ya han sido capaces de romper.

En Ourense, el crédito no descansa. Se defiende.

Fotografía cedida por Fibwi Mallorca

Autor: Vicenç Ropero

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