¿A qué quiere jugar Álex Formento?
La plantilla construida por el nuevo entrenador del Fibwi Mallorca Bàsquet Palma deja varias pistas sobre el baloncesto que puede buscar el técnico catalán. Versatilidad, capacidad para jugar con diferentes quintetos, físico en las posiciones interiores y un reparto del protagonismo ofensivo dibujan un equipo que parece diseñado para adaptarse a las circunstancias de cada partido.
Los entrenadores también fichan ideas
Hay una parte del mercado que suele pasar desapercibida. Cuando un club anuncia un fichaje, inmediatamente aparecen los datos del jugador, sus estadísticas, su trayectoria y las expectativas que genera su llegada. Se analiza al nuevo base, al nuevo alero o al pívot que acaba de aterrizar, pero pocas veces se observa la plantilla en su conjunto para intentar descubrir qué pretende hacer con ella el entrenador que tendrá que convertir todas esas piezas en un equipo.
Y, sin embargo, los entrenadores también hablan cuando fichan. Cada incorporación responde a una necesidad, cada renovación conserva una característica y cada perfil elegido modifica las posibilidades tácticas del grupo. En el caso del Fibwi Mallorca Bàsquet Palma, la llegada de Álex Formento ha venido acompañada de una profunda reconstrucción de la plantilla y, observando las piezas que han ido llegando a Son Moix, aparecen algunas pistas interesantes sobre el baloncesto que puede querer desarrollar el técnico catalán.
Todavía es demasiado pronto para hablar de certezas. No hemos visto un solo entrenamiento ni un solo partido y será la pista la que termine confirmando o desmontando cualquier interpretación previa. Pero sí hay suficientes elementos como para hacerse una pregunta que puede resultar especialmente interesante durante las próximas semanas: ¿a qué quiere jugar Álex Formento?
La versatilidad como punto de partida
Si hubiera que escoger una palabra para definir la plantilla que se está construyendo, probablemente sería versatilidad. Hay pocos jugadores completamente encasillados en una única posición o en una única función y abundan los perfiles capaces de asumir diferentes responsabilidades dependiendo de las necesidades del partido.
Eso proporciona al entrenador algo especialmente valioso en una competición como la Primera FEB: alternativas.
Sergi Huguet puede desenvolverse en diferentes posiciones exteriores, Jaume Lobo aporta experiencia y capacidad para jugar tanto con balón como sin él, mientras que jugadores como Aless Scariolo o Lysander Bracey permiten disponer de diferentes recursos en el perímetro. En el juego interior, Dorde Simeunovic puede actuar como cuatro abierto y ofrecer soluciones ante defensas diferentes, mientras que los perfiles de Shilo Jackson y Garmine Kande permiten elevar el nivel físico de la pintura. Incluso la presencia de Osi Cerdà, con sus 2,16 metros, introduce una herramienta completamente diferente en la rotación. No parece una plantilla diseñada para jugar de una única manera. Y eso puede ser una de las primeras grandes señas de identidad del nuevo Fibwi.
Tres pívots para algo más que repartir minutos
Hay una decisión que invita especialmente a detenerse: la apuesta por disponer de tres jugadores interiores de características diferentes.
A primera vista, podría parecer una cuestión puramente relacionada con la rotación. La Primera FEB es una competición tremendamente física, los partidos son largos y una temporada exige disponer de recursos suficientes para afrontar lesiones, faltas y diferentes situaciones de juego. Pero tener tres perfiles tan distintos también puede ofrecer a Formento una riqueza táctica considerable.
Shilo Jackson representa un perfil interior atlético, con capacidad para correr la pista y finalizar cerca del aro. Garmine Kande aporta presencia física, energía y capacidad para competir en el rebote. Osi Cerdà, por su parte, ofrece algo que muy pocos jugadores de la competición pueden proporcionar: una presencia de 2,16 metros que modifica inmediatamente el espacio alrededor de la zona.
No son tres pívots iguales. Y precisamente ahí puede estar la clave.
Un entrenador que dispone de tres cincos diferentes tiene la posibilidad de cambiar el tono del partido sin necesidad de modificar toda su estructura. Puede buscar más velocidad y movilidad, incrementar el poderío físico o recurrir a la intimidación y al tamaño cuando la situación lo requiera. Puede jugar con interiores diferentes dependiendo del rival y, sobre todo, puede mantener un nivel de intensidad elevado durante muchos minutos.
En una categoría en la que las batallas interiores pueden decidir partidos, tener herramientas diferentes puede convertirse en una ventaja considerable.
Osi y el valor de desarrollar talento
La presencia de Osi Cerdà merece además una lectura diferente. El jugador formado en la cantera del club vuelve a Son Moix después de haber pasado por el baloncesto de élite y de haber llegado incluso a debutar en Liga Endesa con el Covirán Granada. Su regreso no es solamente una historia sentimental para el club; también representa una apuesta por un jugador cuyo potencial, por edad y características físicas, todavía está lejos de haber alcanzado su techo.
En ese sentido, su presencia en la plantilla puede interpretarse como otra de las características del proyecto de Formento: la voluntad de desarrollar jugadores al mismo tiempo que se compite.
La Primera FEB no permite regalar minutos y cada participación tendrá que estar justificada por las necesidades del equipo, pero disponer de un jugador de semejante tamaño y margen de crecimiento abre una puerta interesante. Cerdà puede aportar soluciones muy concretas y, al mismo tiempo, crecer dentro de un contexto competitivo mucho más exigente.
No será necesario convertirlo en protagonista desde el primer día para que su presencia tenga valor. En ocasiones, los proyectos más interesantes son precisamente aquellos capaces de desarrollar a sus jóvenes mientras mantienen la competitividad del primer equipo.
Un equipo que parece diseñado para compartir el balón
Otra de las pistas que deja la composición de la plantilla aparece en el perímetro.
No parece que el Fibwi haya construido su equipo alrededor de un único generador al que entregar el balón y esperar que resuelva los partidos. Hay diferentes jugadores capaces de iniciar acciones, crear ventajas o asumir responsabilidades ofensivas en distintos momentos. Eso puede conducir a un ataque más coral.
La capacidad de generar desde varias posiciones permite evitar que toda la responsabilidad recaiga sobre un único jugador y, además, dificulta el trabajo defensivo del rival. Si la defensa concentra demasiados esfuerzos sobre uno de los exteriores, aparecen otros espacios. Si intenta negar las penetraciones, habrá que ver cómo responde el equipo desde el perímetro. Y si decide protegerse atrás, los interiores capaces de abrirse pueden convertirse en una amenaza diferente.
El fichaje de Simeunovic encaja especialmente bien en esta lectura. Sus características permiten jugar con un cuatro capaz de amenazar desde fuera y de castigar determinadas situaciones cerca del aro. Eso abre el campo y puede generar más espacio para los jugadores exteriores. No es casualidad que la palabra versatilidad vuelva a aparecer.
Correr también puede ser una consecuencia
Tener tres interiores no significa necesariamente querer jugar lento. De hecho, los perfiles elegidos pueden apuntar precisamente en la dirección contraria.
Jackson tiene capacidad para correr la pista, los exteriores incorporados ofrecen piernas y energía y varios de los jugadores interiores tienen movilidad suficiente como para participar en transiciones. Si a eso añadimos la posibilidad de disponer de quintetos capaces de cambiar y defender con intensidad, aparece la posibilidad de un equipo que quiera jugar a un ritmo alto siempre que las circunstancias lo permitan. El rebote puede convertirse, por tanto, en un elemento fundamental.
No solo porque permita disponer de una segunda oportunidad ofensiva, sino porque un buen rebote defensivo es el primer pase de una transición. Si el Fibwi consigue cerrar el aro y salir rápidamente, podrá utilizar una de las características más interesantes de su plantilla: la capacidad de tener varios jugadores corriendo hacia delante. Será interesante comprobar durante la pretemporada si esa es realmente una de las apuestas de Formento.
La defensa puede ser el verdadero punto de partida
Si el ataque parece tener recursos para ser coral, la defensa podría convertirse en el lugar donde el nuevo Fibwi encuentre su identidad más rápidamente.
La variedad física de la plantilla permite imaginar diferentes soluciones. Jugadores capaces de defender varias posiciones, interiores con movilidad y una segunda línea de jugadores grandes que pueden proteger el aro ofrecen la posibilidad de elevar el nivel de presión sobre el rival.
No necesariamente tiene que traducirse en una defensa que presione a toda pista durante cuarenta minutos. La versatilidad también permite cambiar registros: defender más arriba en determinados momentos, proteger la pintura en otros y utilizar diferentes quintetos según el perfil del rival.
En una categoría como la Primera FEB, donde el talento ofensivo puede aparecer en prácticamente todos los equipos, disponer de una identidad defensiva sólida suele ser una de las mejores maneras de competir cuando el acierto no acompaña. Y ese puede ser uno de los grandes retos de Formento: conseguir que el equipo sea reconocible incluso en los días en los que el balón no quiera entrar.
La influencia de Girona
Para intentar comprender al entrenador también hay que mirar su trayectoria.
Formento estuvo vinculado al nacimiento y crecimiento del Bàsquet Girona junto a Marc Gasol, primero desde los despachos y posteriormente desde el banquillo, llegando a ejercer como primer entrenador en las categorías FEB y formando también parte del cuerpo técnico del equipo en ACB. Después llegaron experiencias en Baskonia y en Turquía junto a Carles Duran.
Ese recorrido le ha permitido convivir con diferentes modelos de baloncesto y con estructuras deportivas de muy distinto nivel. Precisamente por eso, quizá uno de los aspectos más interesantes de su llegada a Palma sea comprobar qué elementos de todas esas experiencias terminarán formando parte de su propio modelo.
No sería justo esperar un «Bàsquet Girona 2.0». Formento llega a un club diferente, con recursos diferentes y con un objetivo muy concreto. La Primera FEB obliga a tomar decisiones distintas a las que se pueden adoptar en la Liga Endesa y el entrenador tendrá que adaptar sus ideas a las características de sus jugadores. Pero sí parece lógico pensar que algunas enseñanzas adquiridas durante esos años estarán presentes. Especialmente una: la capacidad de adaptarse.
Un equipo camaleónico para una liga imprevisible
Y aquí volvemos a una de las palabras utilizadas por el propio club cuando anunció su llegada. Se habló de la capacidad «camaleónica» de Formento y de sus conocimientos para adaptarse a diferentes situaciones deportivas. Quizá esa descripción sea también una pista sobre lo que podemos esperar de su equipo.
La plantilla no parece diseñada para obligar a todos los partidos a jugarse de la misma manera. Parece preparada para que el entrenador pueda modificar piezas, quintetos y registros dependiendo de lo que suceda. Un día puede necesitar más centímetros. Otro, más velocidad. En otro partido quizá sea necesario proteger el rebote y jugar posesiones más largas. Y en otro, elevar el ritmo y convertir cada recuperación en una oportunidad para correr.
La Primera FEB obliga a enfrentarse a estilos muy diferentes y una plantilla capaz de responder a esas variaciones puede tener un valor enorme a lo largo de una temporada.
Ahora empieza la verdadera prueba
Todo esto, sin embargo, sigue siendo una hipótesis. Y probablemente esa sea la parte más apasionante del análisis. Todavía no sabemos si Formento apostará por un ritmo alto, si utilizará cambios defensivos, cuánto protagonismo tendrán los interiores, cómo distribuirá la creación entre los exteriores o qué papel terminará teniendo cada jugador. Eso solo lo responderá la pista.
Pero el mercado ya ha dejado suficientes pistas como para pensar que el Fibwi Mallorca Bàsquet Palma no ha construido una plantilla al azar. Las piezas parecen escogidas para ofrecer diferentes soluciones y, sobre todo, para permitir que el entrenador pueda modificar el plan sin renunciar a una identidad común.
El objetivo del club sigue siendo perfectamente reconocible: consolidarse en la Primera FEB. No hay necesidad de disfrazarlo ni de convertir un proyecto de crecimiento en una candidatura a objetivos que todavía no corresponden. La categoría será exigente y cada victoria tendrá que trabajarse. Pero precisamente por eso resulta tan interesante observar cómo se ha construido este equipo. Quizá todavía no sepamos exactamente a qué quiere jugar Álex Formento. Pero sí podemos empezar a intuir qué tipo de equipo quiere tener a su disposición: uno capaz de cambiar sin perderse, de competir físicamente, de compartir responsabilidades y de encontrar diferentes caminos para ganar un partido. Ahora le toca al entrenador convertir esas posibilidades en una idea colectiva. Y después, al balón, dictar sentencia.
Porque dentro de unos meses podremos volver a estas líneas y comprobar si todas aquellas pistas que dejó el mercado conducían realmente al mismo lugar. Si lo hacen, habrá una conclusión que podremos escribir con mucha más seguridad: Álex Formento no habrá construido simplemente una plantilla para sobrevivir en Primera FEB; habrá construido las herramientas necesarias para que el Fibwi pueda encontrar su propia manera de competir.
Fotografía cedida por Fibwi Mallorca
Artículo de Vicenç Ropero

