Vuelve el Fibwi, empieza la liga.
Fotografía cedida por Fibwi Mallorca
El Fibwi Mallorca estrena este viernes la temporada ante un Palmer al que ya derrotó en el último partido de la pasada campaña, en un derbi que decidió la permanencia
PALMA. Hay partidos que empiezan cuando el árbitro lanza el balón al aire. Y hay otros que empiezan mucho antes, en algún lugar de la memoria. El del viernes en Son Moix pertenece a esa segunda categoría. Fibwi Mallorca Bàsquet Palma y Palmer Basket Mallorca Palma vuelven a encontrarse apenas cuatro meses después de aquel derbi que cerró una temporada de angustia, de cuentas, de nervios y de supervivencia.
Entonces no había margen para mirar demasiado lejos. Los dos equipos se jugaban continuar en Primera FEB y el descenso a Segunda FEB era una posibilidad real. El Fibwi hizo su parte con una actuación contundente, un 59-85 que no dejó lugar a demasiadas dudas y que, unido a la derrota del Cartagena ante Tizona Burgos, terminó certificando la permanencia de ambos conjuntos.
Cuatro meses después, todo ha cambiado.
La categoría sigue siendo la misma, el escenario también y la rivalidad continúa intacta, pero las circunstancias son completamente diferentes. Ya no se juega por sobrevivir. Se juega por empezar.
Y para el Fibwi, empezar significa poner en competición todo aquello que Álex Formento y su cuerpo técnico llevan semanas construyendo.
De aquel 59-85 a un nuevo Fibwi
Es inevitable echar la vista atrás. Aquel partido de mayo tuvo mucho de final y muy poco de partido normal. El Fibwi llegó a Son Moix con trece derrotas consecutivas y con la obligación de ganar para no depender de terceros si Cartagena hacía su trabajo. El equipo respondió con personalidad desde el primer minuto y convirtió el derbi en una de las noches más importantes de la temporada.
Matulionis fue el gran protagonista, con 20 puntos y cinco triples en la primera mitad, mientras el Fibwi encontraba en la defensa y en el acierto exterior el camino para abrir una distancia que llegó a superar los veinte puntos. El 19-5 del primer cuarto ya marcaba el rumbo de un encuentro que acabaría con ese 59-85. Aquella noche quedó algo más que una victoria. Quedó la sensación de que, cuando el Fibwi se vio obligado a jugar con todo lo que tenía, fue capaz de responder.
Ahora empieza otra historia.
El nuevo Fibwi de Formento ya ha enseñado algunas de sus cartas durante la pretemporada. El primer test ante Class Bàsquet Sant Antoni terminó con un contundente 65-97, pero el resultado era casi lo menos importante. Había que buscar señales y aparecieron unas cuantas: intensidad, ritmo, reparto de responsabilidades, capacidad para correr y diferentes jugadores encontrando protagonismo.
Después llegó Menorca y el equipo conoció también el otro lado de la pretemporada. El conjunto de Álex Formento cayó por 87-83 en un partido muy competido, en el que llegó a mandar durante diferentes fases y que terminó escapándose en los últimos minutos. Jaume Lobo, con 19 puntos, fue el máximo anotador fibwiero, mientras Garmine Kande aportó 15 y Adrià Moncanut 11.
Precisamente ahí está una de las pequeñas enseñanzas de estos amistosos. El Fibwi ha mostrado cosas interesantes, pero todavía está construyéndose. Formento tiene piezas nuevas, jugadores jóvenes que deben crecer y una idea de juego que necesita tiempo para convertirse en una identidad reconocible.
Y el viernes llega la competición oficial.
Son Moix vuelve a ser el punto de partida
Hay algo especialmente bonito en que el primer partido de liga sea un derbi. Porque Son Moix volverá a ser el escenario en el que el Fibwi comience a escribir otra temporada en Primera FEB, aunque esta vez lo haga administrativamente como visitante.
El recuerdo del último partido está demasiado cerca como para ignorarlo, pero demasiado lejos como para condicionarlo. Aquel 59-85 ya forma parte de la historia reciente del club. Lo que ocurra el viernes será otra cosa.
El Palmer también ha cambiado. Tiene nuevo entrenador, Íñigo Núñez, y llega al estreno después de una preparación en la que ha ido dejando buenas sensaciones como grupo.
Pero desde el lado fibwiero, la mirada debe estar puesta en el propio equipo.
En comprobar cómo responde cuando el partido deja de ser un amistoso. En ver cómo encajan las nuevas piezas cuando cada posesión empieza a importar. En descubrir qué puede aportar la experiencia de Matulionis, cuánto pueden crecer jugadores como Huguet, Lobo, Kande o Jackson y qué papel encuentra cada uno dentro del engranaje de Formento. La pretemporada ha terminado. Ahora ya no hay pruebas.
El primer capítulo de otra temporada
El Fibwi llega al viernes con algo que hace unos meses parecía mucho más difícil de conseguir: la tranquilidad de saber que vuelve a estar ahí. Sigue siendo equipo de Primera FEB después de una temporada que exigió muchísimo y que tuvo su último capítulo precisamente contra el Palmer.
Ahora toca mirar hacia delante.
El derbi será el primer examen, pero también la primera oportunidad para comprobar si todas esas buenas sensaciones del verano pueden trasladarse al baloncesto que de verdad cuenta.
Hace cuatro meses, Fibwi y Palmer se enfrentaron para decidir quién seguía viviendo en Primera FEB.
Este viernes se encontrarán para decidir quién empieza a vivir mejor en ella.
Y esta vez, afortunadamente, no hay que mirar la clasificación. Hay que empezar a construirla.
Fotografía cedida por Fibwi Mallorca
Autor: Vicente Ropero

