El Barris Nord alza el telón
Foto: X (Twitter)Força Lleida
Veinticinco años después, el iLERNA Lleida regresa a casa con la camiseta azul y la victoria de Valencia en la mochila.
Hay pabellones que son simplemente pabellones. Cuatro paredes, una pista, unas gradas y un marcador. Y luego está el Barris Nord. Ese es otra cosa. Porque hay lugares que, con el paso de los años, terminan formando parte de la memoria de una ciudad hasta el punto de que cuesta imaginar el baloncesto lejos de ellos.
Este domingo, 4 de octubre, el Espai Fruita Barris Nord volverá a abrir sus puertas al baloncesto ACB después de más de cien días de silencio. Y lo hará en una mañana que tiene algo de partido y algo de viaje en el tiempo. Se cumplen 25 años de la construcción del pabellón y de aquel estreno en la Liga ACB frente al Barça. Un cuarto de siglo después, el iLERNA Lleida vuelve a pisar su casa con una camiseta que también mira hacia atrás: la azul que recuerda aquella época y que, por una mañana, convertirá la pista en un puente entre generaciones.
Enfrente estará el Recoletas Salud San Pablo Burgos, un rival que llega a Lleida después de haber disputado esta misma semana competición europea, pero que no parece dispuesto a regalar absolutamente nada. En la Liga Endesa los recuerdos sirven para llenar vitrinas y alimentar conversaciones, pero no para ganar partidos. Y Gerard Encuentra lo sabe.
El técnico leridano llega al estreno ante su público con la satisfacción todavía reciente de haber asaltado el Roig Arena. El 100-105 conseguido ante el vigente campeón, el Valencia Basket, fue una declaración de intenciones. El iLERNA Lleida no ha venido a esta temporada para mirar desde la puerta. Pero una cosa es comenzar ganando en una pista como la valenciana y otra muy distinta pensar que el camino será sencillo.
“Cada partido es una historia diferente”, recordó Encuentra. Y probablemente esa sea una de las primeras lecciones que debe guardar un equipo que quiere crecer en una competición en la que cada error acaba pasando factura. Porque Burgos no es Valencia. Ni juega igual, ni plantea los mismos problemas, ni permitirá que el Lleida viva permanentemente instalado en el ritmo frenético que le llevó a conquistar el Roig Arena. Habrá que volver a construir el partido desde el principio, leer las situaciones y, sobre todo, mantener esa mentalidad que el entrenador considera imprescindible.
La primera batalla será contra uno mismo
El iLERNA llega con confianza, pero no con derecho a relajarse. La victoria de Valencia debe servir como combustible, nunca como anestesia. Encuentra ha insistido durante toda la semana en la necesidad de mantener la cabeza fría. El equipo ha tenido una semana exigente físicamente y Burgos llega con el desgaste añadido de haber jugado el miércoles en Eurocopa ante el Cedevita. Circunstancias diferentes, cansancios diferentes, pero una misma obligación: competir.
“Todos los equipos están más que preparados para afrontar esta doble competición”, recordó el entrenador. Y es que la Liga Endesa no espera a nadie. El calendario tampoco. Aquí no hay tiempo para quedarse contemplando lo conseguido siete días antes. Habrá que volver a defender, volver a correr, volver a pelear cada rebote y volver a entender que cada posesión tiene un precio.
El equipo, además, tendrá que hacerlo con dudas en el juego interior. Atoumane Diagne ya no estará durante toda la temporada después de la grave lesión de rodilla sufrida en la Lliga Catalana. Y Kur Kuath arrastra molestias físicas que le impidieron entrenarse con normalidad este jueves. Dos noticias que obligan a Encuentra a buscar soluciones antes incluso de que el balón vuelva a estar en el aire.
Pero si algo ha demostrado este grupo durante la pretemporada es que sabe convivir con los problemas. No siempre los ha resuelto de la misma manera, pero nunca ha dejado de competir. Y eso, en esta Liga Endesa, vale mucho.
Veinticinco años de memoria y una camiseta que no es una casualidad.
El domingo habrá un momento en el que el partido se detendrá durante unos segundos para mirar hacia atrás. Antes del salto inicial, Berni Álvarez recibirá una de las camisetas que conmemoran aquel equipo que estrenó el Barris Nord ante el Barça hace 25 años. Será un pequeño gesto, pero de esos que explican mucho más de lo que parece. Porque el baloncesto de Lleida no empezó ayer y tampoco termina mañana.
El arquitecto del pabellón, Miquel Àngel Sala, será además el encargado de entregar la pelota del partido a los árbitros. Dos nombres, dos momentos diferentes de una misma historia, unidos en una pista que durante un cuarto de siglo ha visto pasar generaciones, jugadores, entrenadores, derrotas que dolieron y victorias que todavía se recuerdan. Y el iLERNA Lleida jugará de azul. No será solamente una equipación. Será una manera de decir que la memoria también puede saltar a la pista.
Hace 25 años aquel pabellón comenzaba su historia ACB. Este domingo será el turno de una nueva generación, la de Gerard Encuentra, Darius McGhee, James Batemon, Zach Perrin, Oriol Paulí y compañía. Jugadores que todavía están escribiendo sus primeros capítulos con la camiseta burdeos, pero que tendrán delante una grada que conoce perfectamente el valor de estar ahí.
Y la grada, por supuesto, también tendrá su papel. Después de más de cien días sin baloncesto en la ciudad, el Barris Nord volverá a hacer lo que mejor sabe hacer: rugir. Volverán los cánticos, las bufandas, las voces conocidas y ese ruido que empieza mucho antes del salto inicial. Encuentra lo resumió con una frase sencilla: percibe “ganas de vibrar por parte de la afición”. Por eso pide responsabilidad a sus jugadores.
Porque cuando una ciudad espera tanto tiempo para volver a ver baloncesto, la responsabilidad deja de ser solamente deportiva. El domingo no se juega únicamente un Lleida-Burgos. Se abre de nuevo la puerta de casa. Y detrás de esa puerta hay 25 años de historia esperando otra vez a que alguien haga botar el balón.
Autor: José Manuel Gómez
Foto: X (Twitter)Força Lleida

