octubre 4, 2026
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Foto: X (Twitter)Força Lleida

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iLerna Lleida

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Recoletas Salud San Pablo Burgos

iLerna Lleida

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-

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Recoletas Salud San Pablo Burgos

  • Q1
    20- 19
  • Q2
    21- 20
  • Q3
    13- 17
  • Q4
    27- 38

Había ganas de volver. Se notaba desde mucho antes de que el balón volara por encima del círculo central. Veinticinco años después de aquel primer partido ACB, el Barris Nord volvía a vestirse de azul para recordar de dónde viene este club y, al mismo tiempo, para intentar escribir otra página de su historia.

La fiesta estaba preparada. Las gradas respondieron. La camiseta azul del antiguo Caprabo Lleida volvió a pisar la pista y durante buena parte de la mañana el pabellón recuperó aquel sonido que solamente aparece cuando el baloncesto importa de verdad.

Lo que faltó fue ponerle la victoria a la celebración.

El iLERNA Lleida cayó ante el Recoletas Salud San Pablo Burgos por 81-94 en un partido mucho más igualado de lo que terminó diciendo el marcador. Los de Gerard Encuentra tuvieron el encuentro en las manos durante muchos minutos, llegaron al último cuarto con opciones intactas y todavía mandaban 60-56 cuando comenzaba el tramo definitivo. Pero entonces apareció Chase Audige, apareció el acierto que tantas veces decide estos partidos y, sobre todo, desapareció el balón de la canasta leridana.

Porque el baloncesto también tiene días así. Hay tardes en las que el equipo hace muchas cosas bien y, sin embargo, la pelota parece haber decidido no entrar. El Lleida toma el mando, pero no consigue abrir la herida

El partido comenzó con ese punto de nervios que suelen tener los estrenos en casa. Pérdidas, tiros que no encontraban aro y posesiones demasiado aceleradas. El Burgos tampoco estaba para dar lecciones de precisión y durante los primeros minutos ambos equipos se dedicaron más a correr que a mandar. El 7-6 del minuto cinco era un buen resumen de lo que estaba sucediendo.

El Lleida quería imprimir velocidad, encontrar a sus exteriores y aprovechar el empuje de un Barris Nord que hacía tiempo que esperaba este momento. Burgos, en cambio, intentaba bajar las revoluciones y llevar el encuentro a un terreno más pausado.

Y en ese intercambio de estilos fue el conjunto de Encuentra quien terminó encontrando algo más de claridad.

El primer cuarto terminó con un 20-19 que dejaba todo abierto. Pero el Lleida empezó a sentirse más cómodo en el segundo periodo. Melvin Ejim, siempre dispuesto a poner el cuerpo donde otros no quieren ponerlo, culminó un contraataque para colocar el 34-28 y obligar a Porfirio Fisac a detener el partido.

El Burgos no se descompuso.

Fue limando poco a poco la diferencia, sin necesidad de grandes parciales, aprovechando cada pequeño error local. Del 40-34 se pasó al 40-39 y el partido volvió a entrar en ese terreno incómodo en el que cada posesión empieza a pesar un poco más. El Lleida tuvo tiros liberados para marcharse con una ventaja mayor al descanso. No los aprovechó.

Solo consiguió anotar un punto en los últimos minutos del segundo cuarto. Y así se llegó al vestuario con un escueto 41-39. Dos puntos de ventaja. Todo por decidir. El tercer cuarto cambia el escenario El problema llegó después.

El Lleida dejó de encontrar el aro con la misma facilidad y comenzó a precipitarse. Burgos, sin hacer demasiado ruido, siguió trabajando. No necesitaba correr. Le bastaba con esperar el momento. Y ese momento llegó.

Los castellanos consiguieron darle la vuelta al partido por primera vez desde el segundo cuarto. El 52-56 encendió las primeras alarmas en el Barris Nord, aunque James Batemon apareció para mantener al equipo con vida y dejar el marcador en 54-56 al término del tercer periodo.

No era una mala situación. Ni mucho menos. El partido estaba vivo. Y el Barris Nord también. Entonces apareció la pareja que tantas alegrías ha dado ya en este inicio de temporada. Batemon y McGhee cogieron el mando y el Lleida salió disparado en el último cuarto con un parcial de 6-0 que volvió a poner la grada en pie: 60-56.

Durante unos minutos pareció que el partido podía volver a caer del lado local. Pero Burgos tenía una respuesta. Y tenía nombre y apellidos. Chase Audige. El escolta burgalés se convirtió en el hombre de la tarde cuando más quemaba la pelota. Anotó los primeros ocho puntos de su equipo en el último cuarto y devolvió la ventaja a los visitantes con un 62-67 que obligaba al Lleida a volver a remar.

El equipo de Encuentra no se rindió. No lo hizo durante los cuarenta minutos.

Siguió peleando, buscando a Zach Perrin cerca del aro, intentando encontrar a McGhee y Batemon en el perímetro y esperando ese triple que cambiara definitivamente la historia. Pero el triple no llegó. Cuando el aro se hace pequeño El 20% de acierto desde la línea de tres terminó siendo una losa demasiado pesada.

El Lleida tuvo opciones. Las tuvo hasta casi el último minuto. Pero cuando llegó el momento de jugar con el corazón acelerado y la cabeza fría, Burgos fue mejor. Con 77-84 y menos de un minuto por jugar, McGhee tuvo un triple que podía devolver al equipo a una posesión. La pelota no quiso entrar. Y ahí se acabó buena parte de la historia.

Los últimos ataques fueron demasiado precipitados y Burgos aprovechó el desconcierto para ampliar una diferencia que, durante muchos minutos, no había existido. El 81-94 final es demasiado severo con lo que ocurrió sobre la pista. Porque hubo partido. Hubo lucha. Hubo remontadas dentro de la remontada. Y hubo un iLERNA Lleida que, incluso cuando las cosas empezaron a torcerse, siguió buscando una salida.

Perrin, con 17 puntos, volvió a demostrar que será una pieza importante en este equipo. Batemon, con 16, volvió a asumir responsabilidades cuando el partido lo exigía. Ejim aportó 15 y Paulí volvió a poner ese trabajo que muchas veces no aparece en la estadística pero que sostiene a un equipo.

Esta vez, sin embargo, no fue suficiente. Burgos tuvo más acierto cuando el balón pesaba toneladas. Steward y Audige, ambos con 20 puntos, encontraron el camino que el Lleida no encontró desde el perímetro. Y así terminó la mañana. Con el Barris Nord aplaudiendo a los suyos. Con la camiseta azul guardando otra fotografía para la memoria. Y con una derrota que duele porque durante mucho tiempo pareció posible convertir el aniversario en una fiesta completa.

No pudo ser. Pero quizá esa sea también la grandeza de este pabellón. Que después de 25 años sigue teniendo noches capaces de doler, de ilusionar y de hacer que una ciudad vuelva a hablar de baloncesto. El domingo la historia quiso recordar al Caprabo. El futuro, mientras tanto, sigue siendo del iLERNA Lleida. Y todavía queda mucha temporada por delante.

81 – iLerna Lleida (20+21+13+27): McGhee (3), Ejim (15), Paulí (8), Hughes (3), Perrin (17) -cinco inicial- Batemon (16), García (6), Rodríguez (-), Sanz (3), Shurna (2) y Kuath (8).

94 – Recoletas Salud San Pablo Burgos (19+20+17+38): Steward (20), Koprivica (13), Radosavljevic (2), Sengfelder (11), Lobaco (-) -cinco inicial- Audige (20), Samar (14), Almazán (-), Díez (3), Doumbuya (11) y Taboada (-).

Árbitros: Martín Caballero, Javier Torres y Vicente Martínez. Sin eliminados

Incidencias: Partido de la segunda jornada de la Liga Endesa disputado en el pabellón Barris Nord de Lleida ante 5.565 espectadores.

Rueda de prensa

Autor: José Manuel Gómez

Foto: X (Twitter)Força Lleida

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