octubre 5, 2026

El Fibwi se queda sin respuestas ante Cantabria

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Fibwi Mallorca

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Fibwi Mallorca

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Grupo Alega Cantabria

Fibwi Mallorca

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-

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Grupo Alega Cantabria

  • Q1
    24- 17
  • Q2
    15- 24
  • Q3
    15- 24
  • Q4
    22- 23

El equipo de Formento domina durante buena parte de la primera mitad, pero pierde el control antes del descanso y se deshace tras el paso por vestuarios para encajar su segunda derrota

Son Moix quería volver a sentirse casa. Después de un verano de cambios, de una plantilla reconstruida, de un nuevo entrenador y de la ilusión inevitable que acompaña a cualquier proyecto que comienza, el Fibwi Mallorca Bàsquet Palma regresaba a su pista con ganas de regalarse y regalar a los suyos una primera victoria que todavía se resiste. No pudo ser. El Grupo Alega Cantabria se llevó el triunfo por 76-88 y dejó al conjunto mallorquín con dos derrotas en las dos primeras jornadas de Primera FEB.

Pero quizá el marcador cuenta menos que el camino que llevó hasta él.

Porque durante muchos minutos el Fibwi fue el equipo que quería ser. Intenso, valiente, capaz de correr y de encontrar diferentes vías para hacer daño. Durante buena parte de la primera mitad, Son Moix vio un equipo reconocible, un equipo que parecía haber entendido el partido y que incluso llegó a mandar por once puntos. Después, poco a poco, todo aquello se fue desvaneciendo.

Y ahí está probablemente la principal enseñanza que deja la mañana del domingo.

Cuando el Fibwi encontró su ritmo

El comienzo invitaba al optimismo. El equipo de Álex Formento salió concentrado, agresivo y con las ideas claras. Jaume Lobo encontró pronto el camino hacia el aro y el Fibwi empezó a construir desde el acierto exterior y, sobre todo, desde una circulación de balón que permitió a los locales jugar con velocidad.

El 24-17 con el que terminó el primer cuarto no era fruto de la casualidad. El Fibwi estaba haciendo muchas cosas bien y, durante esos primeros diez minutos, consiguió imponer las condiciones que seguramente pretende convertir en una de las señas de identidad de esta nueva etapa.

El segundo cuarto mantuvo inicialmente esa tendencia. Los mallorquines siguieron encontrando lanzamientos y llegaron a disfrutar de una ventaja de once puntos, 32-21. Son Moix empezaba a disfrutar. Había motivos para hacerlo.

Pero los partidos de Primera FEB tienen esa desagradable costumbre de no regalar nada. Cantabria comenzó a encontrar soluciones. El equipo visitante elevó su nivel físico, empezó a castigar los errores del Fibwi y consiguió que el partido dejara de jugarse al ritmo que interesaba a los locales. La ventaja empezó a desaparecer y, con ella, también parte de la seguridad que había mostrado el equipo de Formento.

Al descanso, el marcador ya decía 39-41. Dos puntos. Pero la sensación era diferente. El partido había cambiado de dueño.

El tercer cuarto que rompió el partido

El paso por vestuarios no consiguió devolver al Fibwi la versión de los primeros veinte minutos. Y Cantabria no perdonó.

El conjunto visitante encontró demasiadas facilidades, aprovechó las pérdidas y castigó cada error con una contundencia que el Fibwi no supo contrarrestar. Del 44-56 se pasó al 48-61 y el partido comenzó a adquirir una dimensión distinta.

Ya no era aquel encuentro en el que el Fibwi marcaba el ritmo. Ahora era Cantabria quien decidía dónde, cómo y cuándo jugar. El tercer cuarto terminó con un 54-65 que dejaba doce minutos por delante, pero con la sensación de que los visitantes habían conseguido abrir una herida demasiado profunda. El Fibwi necesitaba una reacción, pero necesitaba también recuperar algo que había perdido durante el camino: la claridad.

Y cuando un equipo recién construido pierde la claridad, todo cuesta el doble.

Bracey tira del carro

Dentro de la derrota hubo nombres propios. El más evidente fue Lysander Bracey. El estadounidense asumió responsabilidades cuando más las necesitaba el equipo y terminó como máximo anotador del Fibwi con 26 puntos. Fue uno de los jugadores que se negó a dar el partido por perdido cuando la diferencia empezó a crecer y sostuvo durante muchos minutos las esperanzas de una remontada que finalmente nunca llegó a producirse.

Jaume Lobo, con 17 puntos, también dejó su sello en un encuentro en el que volvió a demostrar que puede ser una de las piezas importantes de este proyecto. Pero el baloncesto, especialmente cuando se compite contra un equipo como Cantabria, no suele conceder demasiado margen a las individualidades cuando el colectivo pierde el control.

Y eso fue precisamente lo que ocurrió. El último cuarto tampoco ayudó. Đorđe Simeunović quedó eliminado después de cometer una falta y recibir posteriormente una técnica, una circunstancia que terminó de complicar todavía más las opciones del Fibwi. El equipo lo intentó. Hubo algún acercamiento, alguna pequeña ventana abierta a la esperanza, pero Cantabria supo administrar su ventaja y no permitió que el partido volviera a entrar realmente en discusión.

El 76-88 terminó siendo definitivo. Y con él llegó una realidad que nadie puede esconder: el Fibwi empieza la temporada con dos derrotas. Pero sería demasiado sencillo quedarse únicamente ahí.

Hay derrota, pero también hay camino

Dos jornadas no definen un proyecto. Mucho menos uno como el que ha iniciado el Fibwi este verano.

Formento está intentando construir un equipo nuevo, con jugadores que todavía tienen que aprender a jugar juntos, a entender cuándo correr y cuándo parar, cuándo atacar y cuándo resistir. Eso requiere tiempo. Y seguramente habrá tardes como la de ayer, en las que las piezas no encajen durante los cuarenta minutos.

Lo que sí debe preocupar es otra cosa: el Fibwi fue capaz de jugar muy bien mientras tuvo el control, pero cuando Cantabria cambió el escenario no encontró suficientes respuestas.

Ahí está el trabajo.

Porque el objetivo de este equipo no es solamente saber jugar cuando las cosas salen como estaban previstas. El verdadero salto llegará cuando sea capaz de sobrevivir también cuando el rival aprieta, cuando el tiro deja de entrar, cuando aparecen las pérdidas, cuando el partido se vuelve físico y cuando la pista deja de parecerse al guion que se había escrito durante la semana.

Ayer Cantabria consiguió llevar al Fibwi a ese lugar. Y el Fibwi todavía no supo encontrar la salida.

Son Moix tendrá que esperar

La primera victoria en casa tendrá que esperar. También la primera victoria de la temporada. No es el comienzo que nadie imaginaba, pero tampoco es momento de convertir dos jornadas en un juicio definitivo sobre un equipo que acaba de empezar a caminar. Sí es momento, eso sí, de mirar lo ocurrido con honestidad.

El Fibwi tiene cosas que gustan. Tiene talento, tiene jugadores capaces de asumir responsabilidades y, por momentos, tiene un baloncesto que ilusiona. Pero también tiene una tarea evidente: aprender a mantener ese baloncesto cuando el partido se vuelve incómodo. Porque ayer no perdió solamente cuando Cantabria se puso por delante. Perdió cuando dejó de ser capaz de decidir cómo quería jugar.

Y quizá ahí esté la verdadera crónica de esta segunda derrota: el Fibwi ya sabe cómo quiere ser; ahora tiene que aprender a serlo durante cuarenta minutos.

Ficha técnica

76 – Fibwi Mallorca (24/15/15/22): Adrià Moncanut (4), Sergi Huguet (0), Jaume Lobo (17), Đorđe Simeunović (4) Osi Cerdà (1) -cinco inicial-, Hugo Ferreira (3), Shilo Jackson (8), Osvaldas Matulionis (4), Lysander Bracey (26), Garmine Kande (9).

88 – Grupo Alega Cantabria (17/24/24/23): Wintering (15), Martínez (6), Rodríguez (8), Lapornik (13), Lotanna (8). También jugaron Jenkins (12), Murphy (4), Ferrando (3), Seoane (3), Alderete (7), Ostojic (9), Menéndez (0).

Árbitros: Sánchez, Baena y Sanhermelando. Señalaron falta técnica a Matulionis, Simeunović y al técnico Álex Formento. Eliminados por faltas Matulionis y Simeunović

Pabellón: Palau d´Esports de Son Moix, 1.300 espectadores.

Fotografía cedida por Fibwi Mallorca

Autor: Vicenç Ropero

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