Cuando el golpe llega a destiempo

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Foto: X (Twitter) Hiopos Lleida

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Casademont Zaragoza:

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Hiopos Lleida

Casademont Zaragoza:

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-

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Hiopos Lleida

  • Q1
    24- 19
  • Q2
    34- 27
  • Q3
    23- 21
  • Q4
    26- 24

El Hiopos Lleida volvió a mirar de frente al partido… pero no siempre basta con mirar. A veces hay que sostenerlo, agarrarlo por el cuello y no soltarlo. Y en Zaragoza, en el Príncipe Felipe, el partido tuvo dueño en los momentos donde se decide todo. El Casademont Zaragoza encontró en Devin Robinson a su faro, y el Lleida se quedó a medio camino entre la resistencia y la impotencia (107-91).

No fue una derrota cualquiera. Fue de esas que duelen más por lo que pudieron ser que por lo que acabaron siendo.

Robinson dicta sentencia

El partido arrancó como se juegan los duelos de urgencias: sin red, sin pausa y con el pulso acelerado. Y ahí, en ese caos inicial, emergió la figura de Devin Robinson. No pidió permiso. No lo necesitó. En cuatro minutos ya había dejado claro que aquella noche iba a ser suya.

El Lleida aguantó el golpe con la dignidad del que no se rinde. Melvin Ejim sostuvo al equipo con puntos y carácter, acompañado por Diagne y un Batemon que intentaba encontrar su espacio. Pero mientras uno sumaba, el otro dominaba. Y dominar no es lo mismo que resistir.

El segundo cuarto fue ese tramo donde los partidos empiezan a inclinarse sin hacer ruido. Zaragoza subió un punto la defensa, encontró acierto en Spissu, en Dubljevic… y, sobre todo, siguió cabalgando sobre un Robinson desatado. 58-46 al descanso. No era definitivo, pero ya era aviso.

Un intento que se quedó en promesa

Tras el paso por vestuarios, el Lleida volvió con la intención correcta. Y eso, en este deporte, ya es mucho. Incluso sin un Diagne tocado, el equipo encontró una pequeña grieta en el muro local. Se acercó. Respiró. Se creyó capaz (67-59).

Pero el baloncesto tiene algo de justicia poética… y también de crueldad. Cuando parecía que el Lleida podía encender el partido, Zaragoza respondió con la calma del que sabe lo que se juega. Un parcial aquí, una defensa allá… y el tercer cuarto se cerró con un 81-67 que volvía a abrir la herida.

Aun así, este Lleida tiene algo que no negocia: orgullo. Y en el último cuarto lo volvió a demostrar. Se puso a siete (83-76), hizo dudar al pabellón, recordó por momentos al equipo que había resucitado días antes en el Barris Nord. Pero no bastó. Zaragoza no tembló. Robinson siguió martilleando, el equipo local encontró puntos donde antes había dudas… y el partido se apagó sin épica visitante.

El resultado final (107-91) puede parecer claro. Pero el partido no lo fue tanto. Hubo momentos, hubo intentos, hubo incluso esperanza. Pero en esta liga, y más en esta zona de la tabla, no gana quien compite… gana quien sostiene. Y ahí, en ese detalle invisible, el Lleida volvió a quedarse corto. Toca levantarse. Otra vez. Porque esto no espera a nadie.

Rueda de prensa de Gerard Encuentra y Joan Plaza:

Ficha técnica

107 – Casademont Zaragoza: (24+34+23+26): Devin Robinson (27), Marco Spissu (18), Santi Yusta (10), Bojan Dubljevic (9), Joaquín Rodríguez (12) -cinco inicial- Wright-Foreman (15), Washington (7), González (4), Fernández (3), Traoré (2).

91 – Hiopos Lleida: (19+27+21+24): Melvin Ejim (25), Caleb Agada (2), Oriol Paulí (15), Dani García (8), Atoumane Diagne (14) -cinco inicial- Batemon (10), Walden (1), Rodríguez (5), Sanz (3), Shurna (6), Krutwig (2).

Árbitros: Antonio Conde, Francisco Araña y Carlos Merino.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimo sexta jornada de la Liga Endesa, disputado en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza ante 7.708 espectadores.

Autor: José Manuel Gómez 

Foto: X (Twitter) Hiopos Lleida 

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