Cuando lo tienes…. y se escapa

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Foto: X (Twitter) Hiopos Lleida

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Hiopos Lleida

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Asisa Joventut

Hiopos Lleida

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-

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Asisa Joventut

  • Q1
    15- 27
  • Q2
    27- 24
  • Q3
    29- 10
  • Q4
    15- 27

El baloncesto tiene esa crueldad silenciosa que no necesita avisar. Llega, se instala y cuando quieres darte cuenta ya ha decidido por ti. Durante más de treinta minutos, el Hiopos Lleida jugó el partido que había imaginado: lo llevó al barro cuando tocaba, lo aceleró cuando encontró ventaja y lo sostuvo con carácter cuando el Asisa Joventut intentaba imponer su jerarquía. Pero todo ese trabajo, toda esa construcción paciente, se deshizo en apenas cinco minutos finales donde el acierto cambió de bando y la confianza también. Porque hay derrotas que se entienden… y otras que duelen.  Y esta pertenece claramente a las segundas.

El arranque fue un intercambio de golpes sin concesiones. Ritmo alto, posesiones cortas y la sensación de que nadie iba a regalar nada. Pero poco a poco, la experiencia de la Penya empezó a marcar diferencias invisibles. Ricky Rubio dirigía como quien escribe con tinta fina sobre el partido, encontrando siempre la ventaja exacta. Adam Hanga, desde el oficio, castigaba cada desajuste. Y el Hiopos Lleida, sin dejar de competir, comenzaba a perder filo en ataque.

El primer aviso serio se tradujo en el marcador (15-27). No fue solo una desventaja. Fue un momento de duda. De esos en los que el partido parece inclinarse peligrosamente hacia un lado. Y ahí, el equipo de Gerard Encuentra eligió resistir.

Orgullo, carácter y un tercer cuarto de identidad

Tras el paso por vestuarios, el partido cambió de piel. El Hiopos Lleida salió con una idea clara: recuperar su identidad. Y lo hizo desde donde nacen los equipos que quieren sobrevivir en esta liga: la defensa. Cada línea de pase era una trampa. Cada rebote, una batalla. Cada posesión, una declaración de intenciones. El parcial de 13-2 no fue casualidad (55-53). Fue la consecuencia. De la energía. Del orgullo. De un equipo que, empujado por el Barris Nord, volvió a reconocerse en la pista. Ahí apareció la mejor versión del Lleida: la que aprieta, la que incomoda, la que juega sin miedo.

Melvin Ejim sostuvo el pulso desde la entrega y el contacto, Golomán aportó presencia y equilibrio, y el colectivo encontró fluidez. El tercer cuarto fue un ejercicio de fe convertido en resultado (71-61). Diez puntos arriba. El partido, por fin, bajo control. O eso parecía.

Cinco minutos que lo cambian todo

El baloncesto no se juega solo con el marcador. Se juega con la cabeza. Y ahí es donde el partido empezó a girarse. Con 81-68 a falta de poco más de cinco minutos, el Hiopos Lleida tenía el partido donde quería. Pero no lo cerró. Y en ese pequeño espacio de duda, el Asisa Joventut encontró una puerta abierta. Primero fue un ataque fallido. Luego otro. Después, la precipitación.  Y entonces llegó el parcial. Seco. Implacable. Irreversible.

Un 1-15 que no solo cambió el marcador, cambió el alma del partido. Hunt, Kraag, Ruzic… nombres que empezaron a aparecer cuando el Lleida dejó de encontrarse a sí mismo. Cada canasta visitante era un golpe. Cada error local, una grieta que se hacía más grande. Hasta que llegó el instante que define temporadas. Triple de Hunt. 86-88. Silencio en el Barris Nord.

Quedaba una posesión. Una última oportunidad para sostener lo construido. Pero el desenlace fue cruel: un pase errado de James Batemon que no encontró destino, que se perdió como se había perdido el partido. Podemos afirmar que era falta, una falta como la falta de criterio uniforme que tuvieron los árbitros durante el encuentro que no dejó a nadie contento, pero locierto es que Batemon no tiró, no hubo final y quedamos sin redención.

Una derrota que deja huella, las estadísticas dirán que el Asisa Joventut ganó. Que el marcador fue 86-88. Que el Lleida suma otra derrota. Pero eso es solo la superficie. Porque el Hiopos Lleida hizo muchas cosas bien. Compitió, dominó durante fases largas, conectó con su gente y fue mejor durante gran parte del partido. Pero en esta liga, eso no basta si no sabes cerrar. Y ahí estuvo la diferencia.

El Barris Nord volvió a estar. Empujó, sostuvo y creyó incluso cuando el partido empezaba a torcerse. Fue ese sexto jugador que tantas veces ha cambiado historias. Pero esta vez no alcanzó. Porque hay días en los que el baloncesto decide ser injusto. Y otras en las que simplemente te obliga a aprender. El Hiopos Lleida se fue del partido con las manos vacías… y la sensación de haber tenido algo mucho más grande entre los dedos.No fue solo una victoria. Fue una oportunidad. Y esta vez, se escapó.

Rueda de prensa de Daniel Miret y Gerard Encuentra:

Ficha técnica

86 – Hiopos Lleida (15+27+29+15): Batemon (14), Ejim (17), García (4), Diagne (-), Sanz (12) – cinco inicial – Walden (5), Agada (6), Paulí (4), Golomán (13), Shurna (8) y Krutwig (3).

88 – Asisa Joventut (27+24+10+27): Kraag (11), Parker (9), Hakanson (7), Hunt (18), Birgander (11) – cinco inicial – Drell (-), Rubio (16), Allen (-), Ruzic (4) y Hanga (12).

Árbitros: Carlos Cortés, Alberto Baena y Guillermo Ríos. Expulsaron a Encuentra (entrenador del Hiopos Lleida) y a Hanga (Asisa Joventut) por cinco faltas personales.

Incidencias: partido de la vigesimotercera jornada de la Liga Endesa disputado en el Barris Nord ante 5.846 espectadores.

Autor: José Manuel Gómez

Foto: X (Twitter) Hiopos Lleida 

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