El calvario tricolor perdura
Foto de: Flickr MORABANC
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| Real | 18 | 29 | 20 | 30 | 97 |
| Andorra | 30 | 17 | 13 | 30 | 90 |
Real Madrid
97
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
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| Real | 18 | 29 | 20 | 30 | 97 |
| Andorra | 30 | 17 | 13 | 30 | 90 |
90
MoraBanc Andorra
Real Madrid
97
-
90
MoraBanc Andorra
-
Q1
18- 30
-
Q2
29- 17
-
Q3
20- 13
-
Q4
30- 30
El MoraBanc Andorra sorprendió en el Movistar Arena con un primer cuarto de ensueño, pero Madrid resucitó con autoridad. Una derrota que duele porque demuestra que el equipo puede estar, pero también por qué no puede sostenerlo: la rotación no existe.
Un primer cuarto que encendió Madrid
El MoraBanc saltó a la cancha con claridad y precisión quirúrgica. Yves Pons majestuoso desde el triple, liderando un ataque donde cada pase conducía a cesta. Los tricolores abrieron una brecha insólita con +18 puntos que obligó a Sergio Scariolo a detener la hemorragia. Era una declaración de intenciones: el equipo de Tabak podía estar a la altura. Pero esa sensación de dominio duró exactamente lo que tardó Madrid en encontrar su ritmo.
El segundo cuarto llegó con Madrid tocado pero decidido. Sergio Llull y Alex Len devolvieron la vida a los blancos mientras el MoraBanc comenzaba a perder precisión. El 47-47 al descanso resumía perfectamente la transición: toda la ventaja había desaparecido.
El desplome de la segunda mitad
El tercer cuarto escribió el epitafio. Madrid llegó enchufado y el MoraBanc perdió la cohesión. Las pérdidas de balón se acumularon, Edy Tavares y Andrés Feliz castigaron cada error desde la pintura. El 75-60 tras treinta minutos era la historia completa: Madrid había despertado. Los tricolores intentaron resistir, pero la realidad era implacable: sin rotación, sin aire, sin opciones reales. Cada intento llegaba tarde.
Yves Pons y Xavi Castañeda sostuvieron lo que podía sostenerse. Artem Pustovyi aportó consistencia bajo canasta, Sir’Jabari Rice trazó juego cuando era necesario. Pero en Madrid, los individualismos no bastan contra la coral brillantez de los blancos que destruyeron los sueños tricolores desde cada ángulo de la pista.
Lo que duele no es perder. Lo que duele es que durante quince minutos, el MoraBanc demostró que puede. Y luego treinta minutos probaron qué lo que no pueden es sostenerlo.
El síntoma crónico
Las pérdidas de balón, ese síntoma que acompaña al equipo semana tras semana, volvieron a ser el verdugo. El técnico reconoció errores muy básicos insistiendo en más dureza y responsabilidad.
Pero la verdad está en otro lado. Con dos Pustovyi y dos Rice, este equipo sería otro. Con rotación, con aire, con la posibilidad de mantener afinación en ataque y agresividad defensiva durante 40 minutos, la historia sería diferente. Ahora mismo, el MoraBanc compite de explosiones. Y Madrid, simplemente, puede permitirse tener apagones.
El calvario del MoraBanc continúa. Sigue en zona de descenso, sigue necesitando victorias. Pero esa noche, al menos durante quince minutos, tocó el cielo. La pregunta es si sin rotación, sin aire, sin profundidad, podrán mantener ese nivel pero más continuado. La permanencia exige consistencia, no momentos de gloria. Zan Tabak dice que “es una maratón, no un sprint”…pero sin relevo y sin profundidad, esta maratón no se terminará.
Ficha técnica:
Árbitros: Óscar Perea, Jordi Aliaga, Iyán González.
Real Madrid 97 (18+29+20+30): Kramer (13), Campazzo (7), Okeke (5), Hezonja (3), Tavares (12) -cinco inicial- Len (17), Procida (8), Deck (11), Llull (6), Feliz (15), Almansa (0).
MoraBanc Andorra 90 (30+17+13+30): Evans (10), Rice (9), Ortega (2), Pons (20), Pustovyi (14) -cinco inicial- Castañeda (15), Kostadinov (2), McKoy (7), Kuric (11), Guerrero (0).
Autor: Maria Feixas Larriba
Foto de: Flickr MORABANC

