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Foto RRSS Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB

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Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB

75

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88

Flexicar Fuenlabrada

Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB

75

-

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Flexicar Fuenlabrada

  • Q1
    20- 19
  • Q2
    19- 37
  • Q3
    17- 17
  • Q4
    19- 15

Nuevo ridículo. Nueva Derrota. El Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB ante Flexicar Fuenlabrada por 75-88.
Y esta vez duele más porque el partido empezó ganándose. El Cartagena se llevó el primer cuarto, lo que hace todavía más dramático lo que vino después. Porque cuando das una mínima señal de vida y acto seguido te derrumbas, el golpe es doble. El espejismo se forma… y se rompe en cuestión de minutos.

Lo que se vio ante Leyma Coruña fue, definitivamente, un espejismo. Una ilusión breve, engañosa, incapaz de sostenerse cuando el equipo vuelve a ser exigido. La derrota ante Fuenlabrada no es solo una más: es la confirmación de que nada de aquello tuvo continuidad real.

Un segundo cuarto que lo arrasa todo

El partido quedó sentenciado en el segundo cuarto. Un cuarto demoledor, insoportable, en el que el Cartagena cedió el control absoluto del encuentro. Treinta y siete puntos encajados. Treinta y siete. ¿Cómo se supone que se anima incansablemente cuando te meten 37 puntos en un solo cuarto y vienes arrastrando once derrotas consecutivas?

El rival castigó sin piedad desde el triple, encontrando tiros cómodos, ritmo y confianza. El Cartagena, en cambio, se fue apagando poco a poco, sin reacción real. Y ¿cómo puedes, tras un mazazo anímico de ese calibre recomponerte y pelear por la victoria? Sencillamente, no lo haces. Lo único que puedes hacer es pelear por tu dignidad e intentar maquillar el resultado, achicar agua.

La grada no es infinita

Éramos poquísimos en el Palacio.
Se anima al principio, como siempre, y con razón, la gente confía con los comienzos del equipo, cuando nada esta sentenciado todo puede pasar y el guion del partido aun esta por escribir, hasta que llega el giro inevitable y ya hasta asfixiantemente repetitivo, donde se formula la pregunta inevitable: ¿cómo pretendes que la gente anime después de ese segundo cuarto? Cuando un equipo se hunde así, cuando la dinámica se repite semana tras semana, barres por completo la capacidad emocional de la afición para seguir contigo.

La afición apoyará al equipo en Primera FEB o en Segunda FEB, en las buenas y en las malas. Pero con una diferencia fundamental: los jugadores y el cuerpo técnico son pasajeros; la afición es soberana. Y la afición también decide. Decide cuándo creer, cuándo esperar… y cuándo desconectar.

Aquí, en Cartagena, hay poca paciencia, sí. Pero no por capricho, sino porque la esperanza se va agotando. No de golpe, sino lentamente, hasta que animar deja de ser un acto de fe y pasa a sentirse como una carga. Se anima si llegas vivo al último cuarto. Se anima si hay algo a lo que agarrarse. Pero cuando el partido se rompe tan pronto y se suma a una dinámica que no cambia, anímicamente es insoportable, tanto para la grada como para unos jugadores que parecen caer en la resignación ya que están volviendo a pasar por lo mismo una y otra vez cada fin de semana.

Enero, once derrotas y una fractura clara

Estamos ya en enero. Once derrotas consecutivas.
Y se sigue hablando de hacer balance a final de temporada. ¿Cuándo? ¿Cuándo hayamos descendido? ¿Qué clase de balance se puede hacer entonces? ¿Cuándo igualemos la peor racha histórica de derrotas de la categoría? ¿O cuando la superemos?

Seamos sinceros: aunque el año pasado se jugara playoff y fuera la mejor temporada de la historia del club y del baloncesto en Cartagena, nadie recordará eso si este año firmamos una de las peores temporadas que se recuerdan en Primera FEB. Nadie, salvo nosotros mismos.

A todo esto hay que sumarle también la no convocatoria de Jordan Davis, otra señal del momento que atraviesa el equipo. El jugador habría pedido salir para buscar un destino mejor remunerado, y el entrenador explicó que, en la situación actual, se necesita gente que lo dé todo. Un mensaje claro que no tapa el fondo del problema.

Otro problema más: en la pista, frente a Fuenlabrada, el mejor fue Isaiah Rivera, autor de un partido fantástico, el más consistente del equipo. Por eso resulta tan difícil de entender que se quedara en el banquillo desde el inicio del tercer cuarto, cortando una tendencia claramente positiva. Pero a estas alturas de la película, ya casi nada sorprende.

Son ya once derrotas seguidas. Y la sensación es cada vez más clara: mantienes al cuerpo técnico, pero pierdes a la afición. Poco a poco. Sin ruido. Sin protestas masivas. Simplemente dejando de venir, dejando de creer, dejando de esperar. Y los antecedentes son claros y no muy lejanos, la temporada pasada con el equipo de futbol sucedió exactamente eso, donde la desconexión equipo-afición llevó a ver un estadio vergonzosamente vacío.

El próximo partido es ante Melilla, y lo más preocupante no es el rival, sino que la gente ya lo cuenta como derrota antes de jugarse. Cuando empiezas a asumir cada partido como una caída anunciada, algo muy profundo se ha roto.

Me gusta mantener un tono de esperanza. Y dentro de mí todavía quiero creer que el equipo puede ganar el próximo partido. Pero sentarse aquí semana tras semana a escribir los mismos errores y el mismo desenlace va dejando una sensación de resignación que empieza a calar también fuera de la pista.

Tocará seguir remando.
Pero es difícil hacerlo en un barco que se hunde.

Ficha Técnica:

Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB (20+19+17+19) 75: Polynice (10), Garuba (10), Saavedra (0), Rivera (20), Alberto Martín (0), Kobe Webster (11), Robinson (2), Domenech (4), Faverani (10), Ayesa (3), Harguindey (0), Svejcar (5).

Flexicar Fuenlabrada (19+37+17+15) 88: Aurrecoechea (2), Mateo Díaz (3), Benite (26), Vidarte (0), Manchón (10), Stolbetskiy (0), Lourdeaux (10), Olivier (15), Gregory Alexander (11), Romaric (11), Kasibabu (0).

Autor: Abrham Gallego

Foto RRSS Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB

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