El Estudiantes y la palabra de Toni Ten, a examen

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Flickr Movistar Estudiantes

El nuevo año ya está aquí, y los aficionados estudiantiles esperan que sea el definitivo para conseguir el innombrable. Para eso queda mucho, más de la mitad de la temporada, y muchos retos por delante para mejorar, pues es lo que esta liga requiere. La máxima preocupación y el objetivo principal es cumplir la promesa de Toni Ten en pretemporada, ser un equipo de 40 minutos por difícil que sea.

El primer rival del año será el recién renombrado Cloud.gal Ourense, del mítico Moncho López. Los gallegos siguen en la misma línea de todas las temporadas, un puesto cómodo en mitad de tabla mirando a los playoffs. Tienen una plantilla algo más discreta, pero están unidos y querrán dar la sorpresa en el Palacio de los Deportes.

Un objetivo claro

La tarea pendiente del Estu es solo una, ser consistentes. Los guiones de partido empiezan a ser los mismos cada fin de semana, un primer cuarto fuerte, sin dejar opción al rival, en el segundo cuarto debacle y remontada pero gracias a las ventajas generadas se mantiene la diferencia. Tras el descanso, tercercuartismo, aunque en función del rival es más acusado o no, y en el último cuarto, apisonadora por sacar la calidad individual.

No es todo malo, se sigue ganado, pero los de Toni Ten dejan la sensación de poder perder en cualquier momento. Hay que aceptar que el baloncesto es un deporte de rachas, de parciales, pero eso no puede sacar a un equipo tan fácil de un partido.

Tampoco lo puede hacer el trío arbitral, aunque lo haga por insistencia, pero solo son excusas a las que recurrir cuando las cosas no salen. El Estudiantes tiene calidad de sobra, y ha de demostrarla los 40 minutos, aquello que se alababa a principio de temporada de los jugadores que aparecen cuando otros no están, eso es lo que debe persistir.

Una de las claves de los equipos con aspiraciones a cosas grandes en la liga es la mejora constante, para no quedarse atrás, y parece que el Estu está en esa línea. Del abuso del triple queda poco, aunque es una de las grandes bazas por los especialistas. Toni Ten ha terminado de implantar su estilo de correr y mover el balón gracias a la llegada de Sergi García, y cada vez se buscan más espacios en la zona o en la media distancia para repartir asistencias dentro.

La veteranía y la cabeza en el vestuario se nota, los porcentajes de tiro son buenos, con un 37% en triples (cuartos de la liga), y un 54% en tiro de 2. Falta mejorar el rebote, donde el Estu no destaca entre los mejores. Todo son pequeños detalles que hay que pulir para llegar a la perfección, esa que se necesita para cerrar la temporada en mayo.

Un Ourense combativo, como siempre

Los gallegos llegan en la parte media de la tabla, en el empate que hay entre siete equipos por el playoff. Ahora mismo, con seis victorias y seis derrotas, pero con un partido menos, el aplazado contra el Fuenlabrada. El Estu teme que vuelvan a cenar en el restaurante que supuestamente les provocó una intoxicación alimentaria.

Moncho López, el que fuera seleccionador nacional en el Eurobasket de 2003, comanda un grupo variado, con experiencia en la liga, y talento extranjero. Su mayor baza es el rebote ofensivo, pues son el mejor equipo en ello con 13 capturas por encuentro.

Respecto a los jugadores, hay un líder claro, el portugués Rafa Lisboa. Tras una buena temporada pasada en Ourense, disputó el Eurobasket con su selección, donde pudo demostrar el buen perfil que es. Anota y asiste, mete canastas a tres niveles, y es un perfecto director de juego para los gallegos.

En el interior, un clásico ya por sus 2.18 metros, Romario Gill. El jamaicano a veces da la impresión de no aprovechar su altura, pero al igual que la jornada pasada con Paukste, siempre intimida un jugador de estas características. En la zona le acompaña Chinedu Okanu, la otra referencia ofensiva del Ourense, y es que el pívot nigeriano hace daño en pintura, pues no tira de 3. Nwogbo, Hugo, y Asier tendrán trabajo para defender su canasta.

Por el exterior el Estu no tendrá que preocuparse en exceso, los gallegos son el equipo que menos mete desde el triple. Sin embargo, ver a Sean McDonnell, y al sueco Jurgens, debe ser indicativo para el cuerpo técnico de insistir en esa defensa.

Es aparentemente un partido asequible, pero en esta liga de locos ninguno lo es. El Estudiantes quiere abrir el 2026 de la mejor manera, y que mejor que hacerlo delante de su afición con un encuentro coral.

Autor: Rubén Moncayo

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