febrero 15, 2026

El Fibwi paga el precio de empezar dormido

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Fotografía cedida por Fibwi Mallorca

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Fibwi Mallorca Bàsquet Palma

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Hestia Menorca

Fibwi Mallorca Bàsquet Palma

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Hestia Menorca

  • Q1
    14- 28
  • Q2
    17- 15
  • Q3
    23- 16
  • Q4
    15- 17

El Fibwi cae ante el Hestia Menorca (69-74) en un partido que volvió a empezar cuesta arriba y que exige autocrítica sin borrar el crédito de un grupo que se lo ha ganado todo

Hay derrotas que duelen por el rival. Otras, por el contexto. Y luego están las que incomodan porque obligan a mirarse de frente. La del Fibwi Mallorca Bàsquet Palma ante el Hestia Menorca (69-76) pertenece a esa última categoría. No fue un desplome ni un naufragio emocional. Fue algo más simple y, por eso mismo, más incómodo: un mal inicio que condicionó todo y una carrera permanente a remolque que terminó por pasar factura.

El derbi se escapó de Son Moix en el tercer partido consecutivo en casa en menos de una semana. Y eso, en una Primera FEB de piernas pesadas y márgenes mínimos, no es un detalle accesorio. Es contexto. Es carga. Es realidad.

Un inicio que marcó el guion

El partido arrancó como un concurso de triples. Jaume Lobo prendió la mecha con un tres de tres desde el 6,75 y marcó el tono ofensivo de los menorquines. El Fibwi respondió por momentos, pero no logró igualar la fluidez visitante. El 14-28 al final del primer cuarto no fue una anécdota estadística: fue una declaración de intenciones.

Porque más allá del acierto exterior —que fue alto y sostenido en el bando de los de Javi Zamora— el problema estuvo en el control. El Menorca dominó el rebote, encontró segundas oportunidades y jugó con la tranquilidad de quien golpea primero y administra después. El Fibwi, en cambio, tuvo que construir desde la urgencia.

Se intentó ajustar desde el juego interior, se elevó la intensidad en el segundo cuarto, se logró bajar la barrera psicológica de los diez puntos… pero cada paso adelante encontraba una respuesta inmediata. Al descanso, el 31-43 reflejaba que la reacción existía, pero que la herida inicial seguía abierta.

Orgullo, reacción… y límite

La segunda parte mostró la mejor versión competitiva del Fibwi. Más reconocible. Más agresiva. Más fiel a su identidad. El parcial de salida (9-3) devolvió la fe a la grada y activó una sensación conocida en Son Moix: la de que este equipo nunca se rinde.

Brian Vázquez encendió el pabellón con un triple que ajustó el marcador hasta el 45-48. El equipo se colocó a tres puntos. La remontada dejó de ser una ilusión para convertirse en una posibilidad tangible. Pero cada vez que el Fibwi olía la sangre, el Menorca encontraba oxígeno. Dos triples consecutivos tras tiempo muerto de Zamora enfriaron la inercia local y devolvieron el partido a la frontera de la seguridad visitante.

El 54-59 al final del tercer cuarto mantenía el suspense intacto. El derbi estaba vivo. Pero seguía jugándose en el terreno que más le convenía al conjunto menorquín: el del control emocional.

En el último cuarto apareció Lysander Bracey para sostener la esperanza, castigando desde fuera y atacando el aro con personalidad. El Fibwi volvió a situarse a dos posesiones. Son Moix empujó. La sensación era la de una pelea constante. Pero el rebote volvió a penalizar, la precisión ofensiva no fue del todo limpia y el Menorca, desde la línea de 4,60 y con mayor serenidad en los minutos finales, terminó por cerrar el encuentro.

No fue una rendición. Fue un quiero y no puedo.

Autocrítica necesaria

En rueda de prensa, Pablo Cano fue claro y directo: “Hemos pagado muy caro el mal inicio de partido”. No hubo excusas, ni refugio en el calendario, ni lamentos externos. Solo un diagnóstico honesto.

Y ahí es donde esta derrota adquiere profundidad. Porque el Fibwi ha construido su temporada desde la superación constante. Desde competir por encima de lo que muchos pronosticaban. Desde derribar techos que no parecían suyos.

Este grupo ha conquistado hitos que no le “tocaban”. Ha crecido a golpe de carácter. Ha transformado Son Moix en un espacio incómodo para cualquiera. Y precisamente por eso hoy podemos permitirnos estar enfadados. Embroncados, incluso. Porque cuando un equipo ha demostrado tantas veces que puede competir mejor, la exigencia cambia de escala.

El propio Cano lanzó un mensaje que merece ser desarrollado y entendido en toda su dimensión: este vestuario se ha ganado el derecho a que le pidan más. No desde el reproche destructivo, sino desde el reconocimiento de todo lo que ya ha conseguido. Han recibido demasiados cabezazos contra el techo como para ahora conformarse con rozarlo. Gracias a todo lo que han construido, hoy la frustración no es síntoma de crisis; es síntoma de ambición.

Eso no exime de autocrítica. El rebote debe ser una prioridad estructural. El inicio de partido exige una concentración quirúrgica. No se puede regalar un cuarto en esta categoría y pretender que la épica lo solucione todo. La Primera FEB no perdona inercias negativas.

Pero tampoco conviene caer en la desmemoria.

Crédito infinito

El Fibwi suma su segunda derrota consecutiva en casa. La clasificación se aprieta. La narrativa ya no es la de la sorpresa constante, sino la de la consolidación. Y eso implica presión.

Sin embargo, esta plantilla ha generado algo que no se compra en el mercado: crédito emocional. Con la grada. Con el entorno. Con quienes han seguido cada paso de esta temporada. Han demostrado que compiten. Que creen. Que muerden. Que resisten.

Hoy no compitieron perfectamente contra el Hestia Menorca. Y duele. Porque el listón lo han colocado ellos mismos muy arriba. Pero reducir su recorrido a un 69-74 sería injusto.

Este equipo no ha dejado de mirar hacia arriba por una derrota. Lo que ha ocurrido es que, por primera vez en semanas, se ha visto obligado a mirarse hacia dentro. Y eso, aunque escueza, también forma parte del crecimiento. El derbi se escapó. La autocrítica queda. El crédito permanece.

En Son Moix, el techo ya no es el límite. Es el recuerdo de todo lo que ya han sido capaces de romper.

69 Fibwi Mallorca Bàsquet Palma (14-17-23-15): Lucas Capalbo (7), Lysander Bracey (10), Osvaldas Matulionis (5), Jon Ander Aramburu (12), Pedro Bombino (7). También jugaron Aless Scariolo (6), Laron Smith (7), Juan Bocca (0), Brian Vázquez (15).

76 Hestia Menorca (28-15-16-17): Fernando Zurbriggen (13), Jaume Lobo (11), Adams Sola (1), Edgar Vicedo (11), Fynn Schott (1). También jugaron Jalen Cone (3), Galette (0), Spencer Littleson (17), Thaddus Mcfadden (5), Wembi (12), Victor Arteaga (2).

ÁRBITROS: Paula Lema, Cristian Martín Vázquez y Carlos Gallego Rodríguez. Sin eliminados por faltas personales.

INCIDENCIAS: 2200 Espectadores en Son Moix

Fotografía cedida por Fibwi Mallorca

Autor: Vicenç Ropero

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