El Fibwi roza el milagro en una noche de furia
Fibwi Palma
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| Fibwi | 12 | 23 | 24 | 20 | 79 |
| Fuenla | 25 | 23 | 22 | 10 | 80 |
Fibwi Palma
79
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| Fibwi | 12 | 23 | 24 | 20 | 79 |
| Fuenla | 25 | 23 | 22 | 10 | 80 |
80
Flexicar Fuenlabrada
Fibwi Palma
79
-
80
Flexicar Fuenlabrada
-
Q1
12- 25
-
Q2
23- 23
-
Q3
24- 22
-
Q4
20- 10
Los de Pablo Cano levantaron 18 puntos, encendieron a Son Moix y cayeron por la mínima ante un Fuenlabrada sostenido por el triple… y por el silbato (79-80)
Hay derrotas que duelen por el resultado. Y hay derrotas que arden. El Fibwi Mallorca rozó la épica este miércoles en Son Moix, levantó a un pabellón que pasó de la incredulidad a la fe desatada y terminó cayendo por un suspiro ante el Flexicar Fuenlabrada (79-80). Un partido que tuvo de todo: un inicio desolador, una reacción vibrante, una actuación superlativa de Osvaldas Matulionis ante su exequipo y un tramo final marcado por decisiones arbitrales que desquiciaron al banquillo y a la grada.
No hubo pleno en la semana de triple cita en casa. Pero lo que se vivió en el Palau fue algo más que un simple 79-80. Fue una noche de carácter, rabia y orgullo.
Un vendaval desde el perímetro
El Fibwi llegó al segundo partido de la semana en Son Moix con la intención de dar continuidad al triunfo ante Melilla. Pero el guion se torció demasiado pronto.
Fuenlabrada salió con el colmillo afilado y la muñeca en llamas. Triple tras triple, sin apenas oposición efectiva, el conjunto madrileño fue abriendo una brecha que empezó a oler a tormenta. El 4-14 inicial fue una advertencia. El 12-25 al final del primer cuarto, una realidad difícil de digerir.
El equipo de Iñaki Martín castigaba cada desajuste, encontraba tiros liberados con una facilidad preocupante y jugaba con una confianza que contrastaba con la ansiedad local. El Fibwi, superado en el rebote y sin continuidad ofensiva, veía cómo el partido se le escapaba demasiado rápido.
Sin rebote, sin margen
El segundo cuarto no trajo alivio inmediato. Un triple de Matulionis intentó despertar a Son Moix, pero la dinámica seguía siendo incómoda. El Fuenlabrada comenzó a fallar más, sí, pero el Fibwi no encontraba la forma de traducirlo en una reducción real de la desventaja.
La sangría en el rebote, tanto defensivo como ofensivo, penalizaba cualquier intento de remontada. Cada buena defensa parecía incompleta si no se cerraba la posesión. Cada ataque necesitaba demasiado esfuerzo para sumar.
La cuarta falta de Pedro Bombino en el ecuador del segundo cuarto, en un contexto ya cargado de tensión, añadió más dificultad al escenario. Una técnica polémica terminó de encender al banquillo y a una grada que empezaba a mirar al trío arbitral con creciente incredulidad.
Al descanso, el 35-48 reflejaba un partido controlado por los visitantes. Trece puntos abajo. Sensación de cuesta empinada.
El tercer cuarto de la rebelión
Pero algo cambió tras el paso por vestuarios. Pablo Cano agitó el árbol. Subió líneas, exigió ritmo y encontró respuesta. El Fibwi firmó un parcial de 14-2 que transformó el ambiente. De repente, el 49-50 apareció en el marcador y Son Moix volvió a creer. La defensa ganó agresividad, el balón circuló con mayor criterio y el pabellón empujó como en las grandes tardes. El partido ya no era cómodo para Fuenlabrada. Ya no era un trámite. Y en medio de ese vendaval emocional emergió una figura incontestable: Osvaldas Matulionis.
Matulionis, orgullo y liderazgo
El alero lituano firmó su mejor actuación del curso ante su exequipo. Veintisiete puntos, 6 de 8 en tiros de dos, 5 de 6 desde el triple, tres robos y 26 de valoración en 30 minutos. Cada lanzamiento suyo llevaba intención. Cada acierto, mensaje.
Fue el único jugador del Fibwi que superó los diez puntos. En una noche donde Aramburu y Bracey —héroes ante Melilla— no encontraron continuidad, Matulionis sostuvo la esperanza casi en solitario. Pero el baloncesto, caprichoso, exige más que una actuación individual. El tercer cuarto se cerró con 59-70. La reacción había existido, pero la montaña seguía siendo alta. El último cuarto: baloncesto y tensión. Entonces llegó el tramo final. Y con él, el caos.
El Fibwi apretó hasta el límite físico. Fuenlabrada, como ya le sucediera en su visita a la isla ante Palmer, empezó a sentir el vértigo. La renta se reducía, el público rugía y cada posesión pesaba. En medio de todo esto, el partido entró en un terreno espeso. Pablo Cano fue expulsado tras recibir su segunda técnica en una acción que encendió definitivamente al pabellón. En la jugada previa, una acción no señalada —un pase con el pie del pívot visitante— provocó un leve gesto del técnico mallorquín, que fue, injustamente, sancionado de inmediato por Hurtado Almansa que, en lugar de estar pendiente del juego, lo estaba solo de este tipo de detalles.
No fue el único foco de polémica. Seis técnicas señaladas al Fibwi, 37 tiros libres lanzados por Fuenlabrada por 10 del conjunto local y un criterio permisivo con el contacto visitante que desesperó a jugadores y aficionados marcaron el desarrollo emocional del encuentro. El arbitraje en la élite es complejo. Pero el contexto, la sensibilidad del momento y la acumulación de decisiones generaron una sensación de desigualdad que pesó en el ambiente. Aun así, el Fibwi no se rindió.
La última bala
Con todo en contra, el equipo de Cano —ya dirigido desde la distancia— llevó el partido al límite. Son Moix era un volcán. La diferencia se redujo a la mínima expresión. Y el balón final cayó en manos de Lysander Bracey. El escolta tuvo la victoria. Dos veces. Dos intentos en la misma acción que pudieron desatar el estallido definitivo. No entraron. El 79-80 quedó congelado en el marcador. Silencio primero. Aplauso después.
Más que una derrota
El Fibwi se queda con 9-10 en la clasificación, tras una semana exigente que aún no ha terminado. No hubo pleno en Son Moix. Pero hubo carácter. Hubo reacción. Hubo orgullo competitivo. El equipo fue de menos a más, levantó 18 puntos de desventaja y estuvo a centímetros de firmar una remontada que habría sido histórica. No bastó.
Ahora toca recomponerse rápido. El calendario no concede treguas y la Primera FEB castiga cualquier desconexión. Pero si algo dejó claro la noche del miércoles es que este equipo, cuando conecta con su gente y con su intensidad, puede competir contra cualquiera. Son Moix terminó enfurecido. Pero también terminó de pie.
Y eso, en temporadas largas, también cuenta.
Ficha técnica:
79 Fibwi Mallorca (12-23-24-20): Lucas Capalbo (9), Lysander Bracey (8), Osvaldas Matulionis (27), Jon Ander Aramburu (5), Pedro Bombino (0). También jugaron Aless Scariolo (8), Laron smith (6), Juan Bocca (3), Fallou Niang (6), Brian Vázquez (7).
80 Flexicar Fuenlabrada (25-23-22-10): Mateo Díaz (7), Vitor Benite (7), Dani Manchón (10), Ivan Aurrecoechea (14), Kasibabu (16). También jugaron Stolbetskiy (0), De Bisschop (4), Rigot (6), Renfroe (4), Belemene (10).
Árbitros: Hurtado Almansa, Franquesa Vázquez, Arresa Quintero, señalaron falta antideportiva a Osvaldas Matulionis y a Álex Renfroe. Falta técnica a Pedro Bombino y a Fallou Miang, al banquillo del Fibwi Mallorca Bàsquet Palma y a Pablo Cano. Eliminado por faltas personales, Pedro Bombino. Expulsaron a Pablo Cano por doble falta técnica.
Incidncias: 1.500 espectadores
Fotografía cedida por Fibwi Palma
Autor: Vicenç Ropero

