febrero 9, 2026
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Hiopos Lleida

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Baxi Manresa

hiopos Lleida

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-

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Baxi Manresa

  • Q1
    19- 25
  • Q2
    24- 29
  • Q3
    27- 23
  • Q4
    20- 22

El Barris Nord volvió a ser caldera, trinchera y orgullo. Empujó, rugió y sostuvo a un Hiopos Lleida que no bajó los brazos en ningún momento. Pero esta vez no fue suficiente. El BAXI Manresa, afilado desde el perímetro como un pelotón de fusileros bien entrenado, impuso su ley a base de triples y se llevó un partido tan espectacular como cruel para los ilerdenses (90-99). No fue una derrota por falta de alma. Fue una derrota por exceso de puntería ajena.

Batemon contra el mundo

Si hubo un nombre propio en la noche leridana fue el de James Batemon. El escolta estadounidense firmó una actuación monumental, 33 puntos y 28 de valoración, batiendo su récord personal en Liga Endesa y sosteniendo al equipo cuando el partido amenazaba con romperse. Batemon no jugó: combatió. Atacó el aro, castigó desde fuera, robó balones y asumió responsabilidades sin esconderse. Pero el baloncesto, a veces, es un deporte injusto con los héroes solitarios.

Tras un inicio espeso para ambos conjuntos, el Hiopos Lleida encontró oxígeno en las manos de Batemon para tomar una ligera ventaja inicial. El Barris Nord se encendía, el partido olía a batalla y todo parecía bajo control. Hasta que Manresa ajustó la mira. Y ya no falló.

El triple una losa demasiado pesada

Los de Diego Ocampo convirtieron el perímetro en su territorio. 17 triples con un 57% de acierto, una cifra que roza lo histórico y que explica por sí sola el desenlace. Cada intento ilerdense de acercarse al marcador encontraba como respuesta un lanzamiento exterior visitante, frío, preciso, demoledor.

El golpe psicológico llegó justo antes del descanso, con un triple de Ferran Bassas sobre la bocina que estiró la ventaja hasta el 43-54. No fue solo una canasta: fue un aviso.

Como ya es costumbre en este Barris Nord que no entiende de rendiciones, el Hiopos Lleida salió tras el paso por vestuarios con otra cara. Intensidad defensiva, robos, transiciones rápidas. Batemon lideró un parcial inmediato que obligó a Ocampo a detener el partido. El pabellón volvió a creer. Volvió a empujar. Volvió a ser ese sexto jugador que incomoda a cualquiera.

Pero Manresa no se descompuso. Supo esperar su momento, volvió a castigar desde fuera y recuperó la renta con la serenidad de un equipo hecho para sobrevivir en escenarios hostiles.

Técnica, oficio y madurez

Aquí apareció la diferencia. El BAXI Manresa supo leer mejor los momentos del partido, castigó las ayudas largas, movió el balón con paciencia y encontró siempre al hombre liberado. Bassas manejó los tempos, Oriola aportó colmillo y experiencia en la pintura y el juego coral visitante terminó por desgastar a un Lleida que ya no llegaba con la misma claridad a los close-outs defensivos. El baloncesto, cuando se juega a este nivel, no perdona los pequeños detalles.

El Barris Nord siempre es ejemplar. Más allá del marcador, el partido dejó una imagen que merece ser subrayada. El comportamiento de la afición del Barris Nord fue ejemplar. Empujó a los suyos, protestó lo justo, entendió el juego y reconoció el esfuerzo incluso en la derrota. No hubo reproches, sino aplausos. Porque aquí se valora competir, no solo ganar.

También merece mención la afición desplazada del BAXI Manresa, numerosa, ruidosa y respetuosa. Vivieron el partido con intensidad, celebraron cada triple y supieron compartir pabellón sin fricciones, en una noche que fue una auténtica fiesta del baloncesto catalán. Rivalidad, sí. Convivencia, también.

En el último cuarto apareció la diferencia entre quién va justo de gasolina y quien tiene el depósito lleno. Lleida lo intentó con corazón, pero la ansiedad empezó a pesar más que las piernas. Manresa, más maduro, más sólido, abrió una brecha definitiva que ya no se pudo cerrar. El Barris Nord no se silenció. Aplaudió. Reconoció el esfuerzo. Porque hay derrotas que no erosionan, enseñan.

El Hiopos Lleida cayó, sí. Pero no se entregó. Compitió cuarenta minutos, sostuvo el pulso ante un rival en estado de gracia y encontró en Batemon a un líder capaz de incendiar cualquier partido. El Barris Nord no ganó en el marcador, pero volvió a demostrar que aquí nadie juega cómodo. Y eso, en una Liga Endesa tan feroz como esta, sigue siendo un valor incuestionable.

Rueda de prensa de Diego Ocampo y Gerard Encuentra:

Ficha técnica

90 – Hiopos Lleida (19+24+27+20): Batemon (33), Walden (10), Ejim (18), Diagne (9), Jiménez (-) – cinco inicial – Agada (5), Paulí (3), Goloman (2), Sanz (7), Shurna (2) y Krutwig (1).

99 – BAXI Manresa (25+29+23+22): Akobundu (6), Reyes (14), Steinbergs (12), Brooks (9), Obasohan (-) – cinco inicial – Bassas (14), Ubal (17), Olinde (10), Paulicap (-), Oriola (17) y Pérez (-).

Árbitros: Jordi Aliaga, Alberto Baena, Roberto Lucas. Manuel, Araña y Mendoza. Eliminaron por faltas a Walden (Lleida)

Partido correspondiente a la décima novena jornada de la fase regular de la Liga Endesa disputado en el Espai Fruita Barris Nord ante 5881 espectadores.

Autor: José Manuel Gómez

Foto: x (twitter) Hiopos Lleida 

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