Insostenible
Foto RRSS Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| 13 | 24 | 10 | 30 | 77 | |
| 24 | 11 | 22 | 11 | 68 |
Palmer Basket Mallorca Palma
77
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
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| 13 | 24 | 10 | 30 | 77 | |
| 24 | 11 | 22 | 11 | 68 |
68
Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB
Palmer Basket Mallorca Palma
77
-
68
Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB
-
Q1
13- 24
-
Q2
24- 11
-
Q3
10- 22
-
Q4
30- 11
El Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB cayó en Palma ante el Palmer Basket Mallorca en un partido que dejó una sensación difícil de digerir. El equipo cartagenero dio la cara durante la mayoría del encuentro, llegó a dominar el marcador y alcanzó una ventaja máxima de +18 puntos, pero terminó derrumbándose en un último cuarto nefasto. Un parcial de 30–11 a favor de los locales acabó con cualquier posibilidad de victoria y transformó una situación, a priori, favorabke en una derrota que hunde aún más si cabe al equipo en un pozo del que cada vez cuesta más ver la salida.
Cambios que no dan sus frutos
Durante tres cuartos, el Cartagena ofreció una versión interesante. Supo imponer ritmo, defender con criterio y encontrar situaciones de anotación suficientes para incomodar a un Palmer Basket que parecía desbordado por momentos. El plan funcionaba, el partido avanzaba hacia un escenario que hacía tiempo que no veíamos, quitando el descanso donde nos fuimos abajo en el marcador, pero el equipo transmitía la sensación de haber encontrado, al menos por una tarde, cierta estabilidad competitiva.
Dicen que no pierdas la esperanza, pero en este caso es bastante fácil hacerlo. Todo se vino abajo en los últimos diez minutos. El último cuarto fue un colapso colectivo. Las decisiones dejaron de ser claras, el ataque se atascó y la defensa perdió solidez. Palmer creció con cada acción, junto con la ventaja moral de quien juega en casa y ya sabemos que, como dije en el anterior relato, en estos encuentros no se distingue entre último y penúltimo, y cuando un equipo lo necesita lo peor que puedes hacer es permitirles oler la sangre. Así lo hizo Palmer h justamente recibió su merecida victoria. Incontestable tras un último cuarto para enmarcar.
La derrota deja al Cebé en la última posición de la Primera FEB, una realidad que ya no puede esquivarse. La situación es incómoda para todos: jugadores, cuerpo técnico y una afición que observa cómo el equipo ha ido jornada tras jornada en esta últimas 7 contándolas por derrotas, un equipo que no consigue sostenerse cuando el partido entra en su fase decisiva. No es un problema aislado ni un accidente puntual, es la dinámica que empieza a repetirse con demasiada frecuencia. Una preocupante frecuencia.
En este contexto, se han producido cambios. Las piezas se han movido y se han buscado soluciones, pero el resultado sigue siendo el mismo. Cuando todo falla, la tentación es clara: buscar un culpable único y señalar al banquillo. Sin embargo, esa lectura sería tan simple como injusta. Desconozco las situaciones internas del vestuario y del equipo y señalar a un único nombre propio en un deporte colectivo siempre me parece una tomadura de pelo. Especialmente cuando sabemos que serán ellos, cuerpo técnico h jugadores, los primeros frustrados con la situación.
El problema es del conjunto. De un bloque que no encuentra continuidad, que no logra cerrar partidos y que se diluye cuando la exigencia aumenta. No se si esta será la quinta o sexta vez que escribo estas mismas palabras.
El miércoles como punto de inflexión
Más allá de la clasificación, existe un riesgo que empieza a asomar con fuerza y que me preocupa particularmente: la desconexión con la afición. El Palacio de los Deportes siempre ha sido un espacio de empuje y de refugio, pero también tiene memoria y arrojo. Si la dinámica no cambia, el desgaste emocional puede terminar pasando factura. Cuando se pierde a la grada, se pierde algo más que partidos; se resiente el vínculo y la identidad.
Por su parte el club ha incluido este próximo miércoles la opción de que los acompañantes de los abonados pueden entrar gratis, así como los abonados del equipo de fútbol. Algo que puede verse como una estrategia de marketing de cara a las fechas festivas que llegan pero que para mí responde más a la consideración de este partido ante el Grupo Alega Cantabria como una final, una necesidad del equipo a llamar a la afición. Algo que puede salir muy bien o muy mal. Como siempre y sin rodeos basándose en la victoria o derrota.
Este miércoles, el Cartagena vuelve a jugar, esta vez en casa, ante el Grupo Alega Cantabria. No será una final, aunque se vista como tal, ni una sentencia deportiva, pero sí un termómetro. Un partido para medir la respuesta del equipo y, sobre todo, para comprobar cómo responde la afición. El pueblo es soberano, y a veces el verdadero marcador no está en el electrónico, sino en el ruido, en el silencio y en las miradas desde la grada.
Porque ahora mismo, lo que rodea al FC Cartagena CB es una sensación que cuesta esquivar. Una sensación que no apunta a nombres propios, sino a una realidad colectiva que empieza a ser, simplemente, insostenible.
Ficha Técnica:
Palmer Basket: Atencia (12), Sanadze (16), Chapela (3), Urdiain (10), Dike (1), Vicente (0), Carralero (2), Camacho (15), Roberts (11), Izaw (7)
Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB: Davis (8), Poplynice (4), Rivera (7), Martin (0), Webster (17), Idehen (0), Domenech (12), Faverani (8), Ayesa (3), Svejcar (9)
Autor: Abraham Gallego
Foto RRSS Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB

