Los viejos rockeros del Tenerife llegan a la Copa
El equipo de Txus Vidorreta intentará un año más dar la campanada en una Copa a la que llegan por novena vez consecutiva.
Este fin de semana la ACB se viste de largo para una nueva edición de la Copa del Rey, una fiesta del baloncesto español que este año ha elegido de sede a la ciudad de Valencia y a su nuevo y flamante pabellón, el Roig Arena. Allí se verán las caras los ocho mejores equipos del baloncesto nacional, comenzando ya este jueves con los primeros dos cuartos de final (Valencia/Joventut y Real Madrid/Unicaja) para finalizar el viernes con los últimos que enfrentaran al Barcelona/Murcia y en el primer turno al Baskonia/Tenerife (18.00H).
Tenerife, un clásico plagado de clásicos
El Tenerife es el equipo que menos jugadores cambia en los últimos años, ha ido construyendo un bloque, que juega siempre a lo mismo; un baloncesto virtuoso que saca los mejores acordes de un violín que siempre está afinado. Media España sabe la alineación del equipo, que año tras año ha dejado una impronta de buen baloncesto por todas las canchas del país.
Los Marcelinho; Doonerkamp, Shermadini, Fitipaldo o Abromaitis son de sobra conocidos y es difícil imaginarlos con otra camiseta que no sea la aurinegra; y a estos tenemos que sumar los Sastre, Jaime Fernández, o el mismo Scrubb que ya llevan temporadas en las islas.
Los aurinegros comenzaron la temporada como una moto y tuvieron un pequeño y natural bajón a principios de año con tres derrotas consecutivas, pero se recuperaron con un bagaje de 4/1 en las últimas cinco jornadas cerrando la primera vuelta con un balance positivo (10-7), y con una merecida clasificación para el torneo del K.O, con el séptimo puesto en el bolsillo.
En la última jornada de la ACB vencieron al Río Breogán por 90-81, con 23 puntos de Bruno Fitipaldo y un Jaime Fernández determinante que afinó el pulso justo antes de la cita copera. Pero si algo explica el gran respeto que despierta Tenerife es su capacidad para competir contra cualquiera.
De hecho a finales de enero volvió a demostrarlo imponiéndose por 89-85 al propio Baskonia en un duelo donde fueron superiores desde el minuto uno dejando sin posibilidad de reacción al conjunto vitoriano, y con un gran partido de todo el equipo dirigidos por el boss Marcelinho Huertas con 23 puntos.
Esa victoria demostró que Tenerife puede ganarle a cualquiera, pues aunque no posee el roster de equipos como Madrid, Baskonia, Barcelona, Valencia o Unicaja, tiene una maquinaria perfectamente engrasada de la que hace necesidad virtud, y cuando los partidos llegan a los minutos calientes siempre los tinerfeños suelen elegir bien sus jugadas.
El equipo de Txus Vidorreta sabe correr cuando tiene que correr, pero suele jugar pausado, (muchos jugadores están más cerca de los 40 que de los 30), esa experiencia los hace ser muy eficientes en los momentos calientes, y eso en un torneo a un sólo partido suele ser diferencial.
En liga son el equipo que mejor tira de tres con cerca de un 40%, con una batería de tiradores muy amplia (reforzada este año con el texano Van Beck), que se aprovechan de la cerrazón de las defensas rivales ante la continua amenazada en la pintura de un pívot como Shermadini que lleva varios años siendo uno de los mejores centers de la liga.
La incógnita de Huertas
La gran duda del equipo es si el gran Marcelinho llegará para el jueves, lesionado con una rotura parcial de la fascia plantar a principios de este mes de Febrero, en aquél momento se descartó totalmente para la Copa, pero su evolución en los últimos días ha hecho concebir esperanzas hasta al propio Vidorreta, que estos días está jugando al gato y al ratón con la posibilidad de jugar del brasileiro.
No cabe duda de que Huertas es el alma mater de este equipo, y en los momentos importantes de los partidos es el Kasparov de las partidas de ajedrez propuestas por el equipo tinerfeño y su entrenador. Su capacidad de control del tempo de partido y de tomar la mejor decisión, lo hacen temible para cualquier defensa.
Su conexión con Shermadini, es un manual práctico de como jugar un dos para dos en nuestra liga; llevan muchos años haciendo la misma jugada y cuando lo hacen bien no hay defensa que los pare.
Pero si el bueno de Marcelinho no puede estar, el volante no quedará huérfano, jugadores como Bruno Fitipaldo o el mismo Jaime Fernández , recuperado de sus eternos problemas físicos, han dado un paso adelante y llevarán con buen tino el timón tinerfeño.
Rokas Giedraitis ,Aaron Doornekamp, Abromaites o Thomas Scrubb completan un bloque veterano, talentoso y muy competitivo. Incluso en Europa, el Tenerife muestra su consistencia –la reciente victoria ante ERA Nymburk (55-69) en la Basketball Champions League–, con una defensa sólida y madurez para controlar situaciones adversas.

Veteranía en la Copa
Tenerife es un equipo veterano en edad (sus diez mejores jugadores están todos por encima de los 34 años, con casos como Marcelinho 42 o Doonerkamp 40) sino veterano en éxitos. Vidorreta lleva 13 años acudiendo a la fase final de la Copa y será su décima consecutiva y novena con el equipo tinerfeño.
O sea que el equipo no llega por casualidad o por un buen año, lleva años compitiendo a un gran nivel, y a poco que se despiste su rival de este año (Baskonia) cerrará el partido y mandará a los vascos para casa.
Baskonia, otro año a dar la sorpresa
Los vitorianos llegan con un roster potente a la eliminatoria, plagado de calidad individual sobre todo en ataque. Los Simmos, Luwawu-Cabarrot; o el impredecible Markus Howard pueden reventar cualquier partido en un par de minutos. Son todo lo contrario a la propuesta tinerfeña; cierta anarquía y mucho ritmo para hacer lo mejor o lo peor en poco tiempo.
Su andadura en la liga, ha ido de menos a más; comenzaron algo dubitativos pero pronto cogieron ritmo, su tremendo roster que es capaz de aguantar la liga y la exigente Euroliga, ha mejorado en este 2026 con sólo una derrota (ante el mismo Tenerife) en los últimos diez partidos.
Llegaron a conseguir la clasificación siendo cuartos con un bagaje de 12/5 y tendrán que borrar sus momentos anárquicos, si quieren imponerse a un bloque aurinegro, quizá con menos calidad, pero con más oficio y veteranía.
Los hombres adiestrados por Paolo Galbiati afrontan el torneo con la ambición de reconquistar el título y ampliarlo a un palmarés que ya cuenta con seis Copas del Rey: 1995, 1999, 2002, 2004, 2006 y 2009. Desde aquella última conquista han pasado la friolera de 17 años, demasiado tiempo para un club que convirtió esta competición en uno de los grandes símbolos de su identidad competitiva.
Lo cierto es que pocas competiciones conectan tanto con la historia del Baskonia como la Copa del Rey. De hecho el equipo y su tremenda afición son una parte importante de esta competición, y ¿quién ha ido a alguna Copa sin bailar al son de la charanga baskonista?

