febrero 17, 2026

Real Madrid-Unicaja, la Copa no entiende de porcentajes

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Real Madrid-Unicaja, la Copa no entiende de porcentajes

Fotografía de realmadrid.com

Este jueves a las 21:00, el Roig Arena se vestirá de gala para seguir con los cuartos de final de la Copa del Rey con un duelo de altura: el Real Madrid, actuando como local, se mide al Unicaja en una eliminatoria que concentra historia, favoritismo y hambre competitiva a partes iguales. En un escenario imponente y con ambiente de gran cita, el conjunto blanco buscará imponer su jerarquía desde el primer minuto ante un rival que llega sin complejos y dispuesto a desafiar todos los pronósticos.

Los merengues parten como grandes favoritos en los pronósticos, pero la memoria reciente y el carácter imprevisible del torneo convierten el cruce en una batalla de máxima tensión en el Roig Arena.

La Copa del Rey de Baloncesto no es un torneo. Es un estado de ánimo. Es ese lugar del calendario donde la lógica se pone en cuarentena, donde tres días buenos cambian narrativas y donde los gigantes sienten el aliento en la nuca desde el salto inicial. Y en ese escenario eléctrico, casi teatral, el Real Madrid Baloncesto llega señalado como favorito ante el Unicaja. Lo dicen los números. Lo reflejan los pronósticos del Bracket. Lo grita el peso de la historia.

Según los aficionados, el 15,3% apuesta por una victoria malagueña en cuartos. El Madrid es el equipo con más opciones de levantar el título (34,2%), por delante de Valencia Basket y Barça. La final más repetida es un Real Madrid-Barça. Todo parece escrito. Pero si algo ha enseñado la Copa es que las estadísticas no bajan a defender el bloqueo directo.

El Madrid, favorito… y con la presión

El conjunto blanco aterriza en Valencia tras una victoria de carácter en el Martín Carpena, precisamente ante el Unicaja. Aquella noche dejó una lección clara: este equipo sabe sufrir. Diecisiete puntos abajo al descanso (56-39), un rival desatado desde el triple y un ambiente volcánico. Y, aun así, reacción, ajuste, personalidad. Liderados por un Mario Hezonja desatado (26 puntos y 35 de valoración), los de Scariolo firmaron una remontada de campeón (92-96).

Ese partido pesa. Porque refuerza la confianza blanca, pero también alimenta la sensación de que el Unicaja puede mirar de tú a tú. Durante veinte minutos lo hizo. Y durante muchos tramos fue superior.

El Madrid tiene profundidad, talento y experiencia. Si no es Hezonja, es Campazzo. Si no, Tavares. Si no, Deck. Es una plantilla larga, diseñada para competir en cualquier contexto. Pero en la Copa, esa condición de favorito no es un escudo: es una mochila. Y la presión, aunque no se vea en las estadísticas, se siente en las manos.

Unicaja: energía, orgullo y mensaje interno

Desde el vestuario malagueño el discurso es claro. Nihad Djedovic lo sintetizó con una frase que retumba: “Ellos tienen la presión, no nos van a esperar 10.000 personas si perdemos”. No es resignación. Es liberación.

El Unicaja llega con bajas, con una temporada irregular en cuanto a salud, pero con algo que en la Copa suele ser determinante: convicción. “Mente positiva, buena energía, pelear”, repetían Djedovic, Olek Balcerowski y Tyler Kalinoski. Saben que el Madrid es favorito. Lo aceptan. Y desde ahí construyen.

Balcerowski, que tuvo sus más y sus menos con Tavares en el último duelo, lo dejó claro: defender sin pensar en los árbitros, centrarse en lo propio. Kalinoski, más escueto, pero igual de contundente: “Creo que podemos ganar, tengo toda la confianza del mundo”.

No es ruido. Es un equipo que ya ha demostrado que puede jugar contra los grandes. Que ha disputado finales. Que sabe lo que es levantar títulos. Y que entiende que la Copa no premia plantillas, sino momentos.

El factor Copa: tres días que cambian todo

El escenario, el nuevo Roig Arena, promete una atmósfera de gran cita. La Copa siempre tiene algo de festival y algo de examen final. Cada balón dividido se multiplica. Cada racha pesa el doble. Cada error se magnifica.

El Madrid quiere imponer su jerarquía desde el salto inicial. No permitir que el partido se convierta en una moneda al aire en los últimos cinco minutos. Sabe que cuanto más viva esté la esperanza malagueña, más peligroso será el desenlace.

El Unicaja, en cambio, buscará exactamente eso: ritmo, intercambio de golpes, confianza creciente. Que el partido respire hasta el final. Porque en ese territorio emocional, el favoritismo se diluye.

Historia, presente y un jueves de alto voltaje

La Copa del Rey siempre deja imágenes que sobreviven al calendario. Un triple imposible. Una remontada que parecía utopía. Una sorpresa que cambia el relato de la temporada. El Madrid aspira a añadir otro capítulo a su colección. El Unicaja quiere escribir el suyo propio.

Los porcentajes hablan. Las estadísticas apuntan. Pero cuando el balón suba al aire, todo se reducirá a 40 minutos de tensión pura. Y ahí, en ese rectángulo, la única verdad será la que dicte el juego.

En Basket Pasión lo tenemos claro: si algo define a la Copa es su capacidad para desafiar la lógica. El Real Madrid parte como favorito. El Unicaja como aspirante incómodo. Y el baloncesto, como siempre en febrero, se encargará de recordarnos que en este torneo no gana el que más votos tiene, sino el que mejor compite cuando el reloj aprieta.

Fotografía de realmadrid.com

Autor: Vicenç Ropero

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