Remar y remar para morir en la orilla
Fotografía: Salvador Rovira/@salvaphoto.raw
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| GRA | 19 | 22 | 33 | 16 | 90 |
| SPB | 35 | 22 | 24 | 28 | 107 |
Coviran Granada
90
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
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| GRA | 19 | 22 | 33 | 16 | 90 |
| SPB | 35 | 22 | 24 | 28 | 107 |
107
Recoletas Salud San Pablo Burgos
Coviran Granada
90
-
107
Recoletas Salud San Pablo Burgos
-
Q1
19- 35
-
Q2
22- 22
-
Q3
33- 24
-
Q4
16- 28
El Covirán Granada volvió a quedarse sin premio en un partido que retrató, una vez más, su delicada situación en la Liga Endesa. Ante el Recoletas Salud San Pablo Burgos, rival directo por la permanencia, los nazaríes remaron durante muchos minutos, reaccionaron tras el descanso y llegaron a ilusionarse con la remontada, pero terminaron cediendo con claridad (90-107), castigados por un inicio muy deficiente y por la mayor solidez del conjunto burgalés en los momentos decisivos.
El equipo granadino volvió a mostrar fases de buen juego, especialmente en el tercer cuarto, empujado por el acierto exterior y por el debut de Amar Alibegovic, pero fue incapaz de sostener el esfuerzo durante los cuarenta minutos. La derrota, la decimotercera en catorce jornadas, dejó al Covirán Granada aún más hundido en la clasificación y provocó una fuerte reacción de la grada al término del encuentro.
El partido tuvo además consecuencias inmediatas en el banquillo nazarí. Tras la derrota, el técnico granadino Rubén Díaz presentó su dimisión, una decisión ya oficial, asumiendo públicamente la responsabilidad total de la mala dinámica del equipo. El entrenador reconoció que los resultados no estaban acompañando y señaló que todas las derrotas eran responsabilidad suya, entendiendo que el Covirán Granada necesitaba un cambio para intentar reaccionar en lo que resta de temporada.
Un primer cuarto que marca el partido
El encuentro comenzó con un triple de Jonathan Rousselle, pero fue un espejismo. El San Pablo Burgos impuso su ritmo desde los primeros minutos, encontrando demasiadas facilidades para anotar ante una defensa local blanda y desajustada. Jermaine Samuels y Gonzalo Corbalán castigaron la pintura y el perímetro granadino, mientras los visitantes ampliaron su ventaja sin apenas oposición.
Los problemas defensivos del Coviran Granada fueron evidentes desde el inicio, incapaz de frenar las penetraciones ni de contener el juego interior rival. El primer cuarto se cerró con un contundente 19-33, tras un parcial que dejó a los locales muy tocados y provocó los primeros pitos, todavía tímidos, desde la grada del Palacio.
Thomas sostiene al Coviran antes del descanso
Lejos de reaccionar de inmediato, el Covirán Granada siguió sufriendo en el segundo cuarto. La diferencia llegó a superar la decena y el equipo volvió a cargarse pronto de faltas personales, lo que condicionó rotaciones y agresividad defensiva. En ese contexto, Matt Thomas emergió como el principal sostén ofensivo del conjunto local.
El escolta estadounidense asumió responsabilidades y permitió a los nazaríes recortar distancias con varios triples consecutivos, generando un breve conato de reacción. Sin embargo, los burgaleses no perdieron la calma, movieron bien el balón y supieron responder a cada intento local, manteniendo una renta cómoda al descanso (41-55), tras una primera mitad en la que el Covirán encajó demasiados puntos para un partido de esta trascendencia. La pitada de la afición al término del segundo cuarto fue ya sonora.
La reacción tras el descanso despierta al Palacio
El paso por vestuarios trajo una mejor versión del Coviran Granada. Con mayor intensidad y acierto exterior, los locales lograron meterse de nuevo en el partido. Babatunde Olumuyiwa aportó energía cerca del aro y Amar Alibegovic, en su debut, dio un paso al frente con varios triples consecutivos que abrieron la defensa burgalesa.
El conjunto granadino llegó a situarse a apenas cuatro puntos, alimentando la esperanza de una remontada que parecía posible por primera vez en la noche. El tercer cuarto se cerró con un parcial favorable (33-24) que dejó el marcador en 74-79, con el Palacio volcado y el partido completamente abierto.
Corbalán sentencia y la grada estalla
El último cuarto comenzó con el Covirán Granada acercándose aún más en el marcador, pero el esfuerzo acumulado y la carga de faltas pasaron factura. San Pablo Burgos supo manejar mejor los tiempos del partido y encontró en Gonzalo Corbalán a su gran referencia en el tramo decisivo.
Un parcial visitante volvió a abrir brecha en el marcador, castigando los errores locales y la falta de continuidad ofensiva del Coviran. Con el partido ya decantado y la diferencia creciendo de nuevo por encima de los diez puntos, la grada pasó de los pitos tímidos a una sonora protesta final, reflejo del hartazgo de una afición que vio cómo su equipo volvía a quedarse sin respuesta en un duelo clave por la permanencia.
El 90-107 final dejó al Covirán Granada muy tocado, con el average perdido y con la sensación de que el margen de error es ya mínimo en la segunda vuelta del campeonato, y con los primeros aires de primera FEB.
Ficha técnica:
Covirán Granada 90 (19+22+33+16): Rousselle (8), Thomas (17), Howard (0), Bozic (7), Babatunde (9) -cinco inicial- Costa (16), Pérez (6), Burjanadze (7), Alibegovic (17), Brimah (3).
San Pablo Burgos 107 (33+22+24+28): Neto (2), Corbalán (23), Meindl (15), Samuels (17), Fisher (10) -cinco inicial- Nzosa (2), Rubio (0), Gudmundsson (9), Happ (14), Jackson (15).
Árbitros: Antonio Conde, Jorge Martínez y Vicente Martínez. Eliminaron por cinco faltas a los locales Matt Thomas (m.35) y Jonathan Rousselle (m.39).
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 14 de la Liga Endesa disputado en el Palacio de los Deportes de Granada ante 6.931 espectadores. Antes del inicio se guardó un minuto de silencio en memoria de Juan Ramón Ferreira, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Granada recientemente fallecido.
Autor: Salvador Rovira
Fotografía: Salvador Rovira/@salvaphoto.raw

