Un trotamundos llamado Arturo Álvarez
En el mundo del baloncesto hay cosas que no se pueden escribir solo con la cabeza. Hay cosas que por narices hay que escribirlas con el corazón. Y si este pseudo autor escribe de Arturo Álvarez será siempre con el corazón.
Todos tenemos claro quién es Arturo. Quizás de esas pocas gentes que sabe mucho de baloncesto y que las puedo contar como amigo, cuando estos no llegan ni a sumar los dedos de una mano.
Fue compañero mío en mi querido, que ahora no me quiere, Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Donde trabajábamos con duro y muchas horas, pero siempre luciendo una sonrisa. Yo proponía y él decía casi todo que sí.
Un día decidió cambiar su rumbo y volar hasta Rumanía a dirigir a un equipo tan poco conocido que solo se jugaba el no descender. Un equipo llamado Valcea 1924. Y en una temporada, él y Roberto Blanco, otro amigo lo pusieron en Europa. Simbólico pero haciendo historia.
Creo que su ascenso a Europa y el seguimiento dado en Basket Pasión han contribuido a que Valcea 1924 sea conocido un poco más en nuestro baloncesto.
Y soy de los que dicen que ya fuera en la Piața Centrală o en el Scuarul Revoluției debían erigir una estatua donde él y Roberto queden identificados como dos hombres humildes que hicieron historia en Rumania.
Fin de una etapa maravillosa
Pues hoy nos enteramos que el bueno de Arturo Álvarez, un trotamundos incansable, hace las maletas para dirigirse al continente africano a dirigir al Union Sportive Monastirienne, de Túnez.
Y es que Arturo, nuestro gran Arturo no deja de sorprendernos. Tendremos que acostumbrarnos a cambiar el Valcea por el US Monastir que s como se le conoce. Un club fundado en 1959 y es uno de los clubes más importantes del baloncesto profesional tunecino.
Con los colores azul y blanco el club ha conseguido 9 títulos de liga, 6 copas, 1 Supercopa. Fue campeón de la Basketball Africa League siendo el primer equipo de Túnez en ganar esta competición.
El equipo juega en la Salle Omnisports Mohamed-Mzali, un pabellón moderno con aforo para casi 5 mil aficionados.
Toda la suerte del mundo
Y yo que me declaro “arturista” (por él) y “plazista” (por Joan Plaza) no me queda otra que sonreír por mi amigo y desearle toda la suerte y justicia del mundo.
Y que Túnez se acostumbre al nombre de Arturo Álvarez y a sus futuros logros. Seguro que su nombre llegará a ser más mediático que el propio Kais Saied.
¡Suerte, amigo!

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