De la épica al desafío mayor
Alimerka OCB - Palma. Fotografía: Julián Rus
Hay victorias que no se quedan en la clasificación. Que no se archivan con un resultado y una fecha. Que cambian la percepción, el relato y hasta la manera en la que los rivales te miran. La que firmó el Fibwi Mallorca Bàsquet Palma ante el Movistar Estudiantes pertenece a esa categoría. No fue solo un 80-76 en Son Moix. Fue una sacudida emocional, una afirmación colectiva y una declaración de intenciones en una Primera FEB que, como advirtió Guillem Boscana antes de empezar, “es una mini ACB”.
Con ese poso todavía caliente, con el eco de la grada resonando en la memoria y con el orgullo intacto, el Fibwi afronta este viernes, a las 20:45, uno de los desplazamientos más exigentes de la temporada: el Coliseum Coruña y el Leyma Coruña, líder de la categoría, solo una derrota en toda la primera vuelta y un fortín que intimida a cualquiera. El contexto invita a la prudencia. La realidad, sin embargo, obliga al respeto.
Porque después de lo vivido ante Estudiantes, ya nadie se toma a broma al Fibwi Mallorca.
Merecido respeto
La victoria ante el conjunto colegial fue mucho más que un ejercicio de resistencia. Llegaba el equipo de Pablo Cano herido por la derrota en Oviedo, condicionado por las lesiones de Lucas Capalbo, Jorge Martínez y Xabi Beraza y con una rotación reducida al mínimo. Enfrente, uno de los grandes nombres del baloncesto español, en racha, con cinco triunfos consecutivos y el peso de su historia. Y, aun así, el Fibwi se levantó desde el carácter, desde la defensa, desde el compromiso colectivo y desde una identidad que empieza a ser innegociable.
Son Moix empujó, el equipo creyó y el resultado fue una de esas tardes que explican por qué este deporte engancha. Ocho jugadores, una intensidad asfixiante, temple en los momentos calientes y una comunión absoluta con la grada para tumbar a un Estudiantes que acabó desbordado más por el contexto que por el talento. Una victoria de prestigio que ha cambiado el estado de ánimo del vestuario… y el respeto del resto de la liga.
Ocho victorias son muchas
Ese triunfo permitió al Fibwi alcanzar las ocho victorias en dieciséis jornadas, con un balance de 8-7 que le mantiene octavo clasificado, en plena zona de Play-off, cuando todavía resta un partido para cerrar la primera vuelta y habiendo disputado únicamente seis encuentros como local. Un dato demoledor si se mira con perspectiva: recién ascendido, uno de los presupuestos más bajos de la categoría y más tiempo dentro del Play-off que fuera de él.
Todo ello en una competición durísima, sin margen para la relajación, donde cada desplazamiento es una batalla y cada victoria se paga a precio de oro. Exactamente lo que Boscana definió con acierto meses atrás. La Primera FEB no perdona, no regala nada y no entiende de nombres. Y en ese ecosistema, el Fibwi ha aprendido a sobrevivir y a competir.
El Leyma lo hace muy bien
El siguiente examen es, probablemente, el más complejo posible. El Leyma Coruña es líder por méritos propios. Un equipo sólido, con equilibrio, profundidad de rotación y una regularidad que asusta. Solo una derrota en toda la primera vuelta y un Coliseum que aprieta desde el primer minuto. Las probabilidades objetivas de victoria son mínimas. El calendario no engaña. Pero el baloncesto, a veces, sí sorprende.
Y si algo ha demostrado este Fibwi es que no viaja para cumplir expediente.
Además, el equipo balear llega con una noticia positiva dentro de la dificultad: Lucas Capalbo no tendrá que pasar por el quirófano. El base uruguayo seguirá siendo baja, pero su evolución es favorable y se espera que pueda reincorporarse en las próximas semanas. Una ausencia importante que ha obligado a reinventarse… y ahí ha emergido una de las grandes historias recientes del equipo.
La adaptación de Alessandro Scariolo está siendo tan rápida como impactante. El malagueño ha dado un paso al frente enorme asumiendo responsabilidades en la dirección del equipo, primero ante Palmer —su exequipo— y después frente a Estudiantes, firmando dos actuaciones de enorme madurez, lectura de juego y personalidad. En un contexto adverso, Scariolo no solo ha cumplido: ha elevado el nivel competitivo del equipo, aportando calma, criterio y puntos en momentos clave.
Aspirantes a todo
Ese espíritu resume bien lo que es ahora mismo el Fibwi Mallorca: un equipo que se adapta, que no se excusa y que compite desde la convicción. Que entiende que ganar en Coruña sería una gesta, pero que también sabe que el camino recorrido ya es valiosísimo. Que no renuncia a nada, aunque el rival sea el líder y el escenario, el más hostil posible.
El partido en el Coliseum será una prueba de madurez. De resistencia mental. De saber competir cuando el contexto no acompaña. Pero, pase lo que pase, el Fibwi llega a esta jornada 17 con algo que no se mide en estadísticas: credibilidad. La que te dan las victorias de prestigio. La que se gana cuando tumbar a un Estudiantes deja de ser una sorpresa y pasa a ser una consecuencia del trabajo bien hecho.
Coruña espera. El líder impone. Pero el Fibwi ya ha demostrado que en esta “mini ACB” nadie gana solo con el nombre. Y que este recién ascendido, humilde y valiente, ha venido a quedarse.
Fotografía de Alimerka Oviedo Baloncesto
Autor Vicenç Ropero

