Detallazos
foto Periódico de Aragón
Fue lo que ocurrió este fin de semana en el “mal llamado” Pabellón Príncipe Felipe. “Mal llamado” no por temas de realeza, que eso no viene al caso. Sino porque ese pabellón debería llamarse Pabellón José Luis Abós. Pero no entremos en lo que no concierne.
Lo ocurrido en el partido Casademont Zaragoza contra Ingenería Ambiental CAB Estepona fue un total ataque de educación, de reconocimiento y de humildad. Y eso en el baloncesto gusta.
César Aneas
Y fíjate que el técnico del equipo malagueño, César Aneas, no es de la condición del autor del artículo. No por ninguna cosa en especial sino por muchos pellizquitos en particular. Y quizás sea por falta de trato personal o desconocimiento real de acciones del técnico. Pero “al César lo que es del César” … nunca mejor dicho.
Con la eliminatoria ya perdida, partido literalmente ejecutado por las aragonesas con casi 30 puntos de diferencia y con una plantilla tan mermada, sea por lesiones o por viajes al sueño americano, que tan solo pudo presentar a 6 profesionales al partido; a falta de un minuto para el final del mismo, César decidió sacar a tres canteranas riendo homenaje a su cantera y a todas las canteras de los clubes.
Hablamos de Iune Muñoz, Pau Prados y Ariadna Ruiz. Las tres menores de edad. Jugadoras que saltaban a pista con 1:39 para finalizar el partido con la mayor de las sonrisas en sus caras.
La sensación era tan bonita como brutal cuando todo el Pabellón se ponía en pie para ovacionar a las jugadoras del equipo contrario. Tanto que sin gritarlo, se pedía alguna anotase una canasta. Cosa que así sucedió entre la permisividad totalmente lógica del equipo anfitrión. Y la canas de Ari fue el delirio de todo un pabellón que sabe y entiende de baloncesto.

¿Por qué lo tildan de polémica?
Y es lo que no me entra en la cabeza. Que un gesto así sea tildado en redes de falta de profesionalidad y de imagen poco seria de la competición. Y ahí es cuando suelto un “¿estamos locos?”
Tan solo este menda se ha quejado de la permisiva actitud de un equipo que asciende a costa de millonadas de dinero. Eso sí desvirtúa la competición. Pero lo hecho por César Aneas y por el Casademont Zaragoza es un acto bonito que debería tenerse en cuenta para la posterioridad.
¿Cuántas veces, en los últimos segundos, un equipo ha dejado de atacar al otro como respeto siempre al contrario? ¿Dónde está la falta de profesionalidad o la mala imagen en esto?

A esto se le llama lección en valores.
César te mereces todo tipo de reverencias en lo que has hecho. ¡Sí señor!
Y ya no entraré en qué tiene o no que hacer la FEB para que no haya tantas espantadas a las WNBA y sus subdivisiones creadas hace poco. Eso se lo dejaré, si quiere, a nuestro compañero Rubén Moncayo.
Para ese tema si estoy muy de acuerdo con lo declarado por Roberto Iñiguez.

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