Súper Agropal Palencia 25/26, parte I
Imagen flickr del Súper Agropal Palencia
Terminó la temporada, terminó un nuevo año de ilusiones, sana rivalidad, mucho baloncesto y sobre todo mucha diversión y entretenimiento. El curso 2025/2026 de Primera FEB finaliza con dos ascendidos a ACB, el Monbus Obradoiro y el Leyma Coruña, a los cuales desde Palencia y desde Basket Pasión mandamos un fuerte abrazo, dándoles la enhorabuena y deseándoles lo mejor para la temporada que viene entre los más grandes, donde ellos ya se encuentran.
Tras caer en Coruña ante el equipo homónimo en semifinales de la Final Four, el Súper Agropal Palencia culmina un año más demostrando que se encuentra entre los mejores, y más en forma, clubes de la categoría, dispuesto siempre a llegar a lo más alto y a luchar contra los más fuertes para llevar el nombre de una ciudad y una provincia a las cotas superiores del baloncesto español.
Por momentos, lo imposible se volvió factible; por momentos, la afición soñó con volver; por momentos, un año más, el Palencia rozó una gesta que hace años se pensó inalcanzable y que contra todo pronóstico, consiguió.
Este es un balance, una revisión, un par de artículos de humilde opinión y hechos de un redactor, aficionado y sobre todo, palentino.
Un Palencia que comenzó con altibajos
Daba comienzo la temporada 25/26 con Natxo Lezkano a los mandos del equipo tras la salida de Luis Guil hacia el Real Madrid. La pretemporada ya levantaba sensaciones positivas. Renovaban clásicos y muy queridos jugadores como Chema González, Manu Rodríguez, Alec Wintering, Adam Kunkel, Tobias Borg, Mathieu Kamba y Xabi Oroz, y se añadían a las filas, inmediatamente o eventualmente, Mladen Armus, Stephen Ugochukwu, Álvaro Muñoz y Josip Vrankic (más tarde vendrían más, de los que hablaremos más adelante).
Los aficionados aún recordamos el espectáculo arrollador de los primeros partidos de Josip Vrankic, procedente del conjunto gipuzcoano, que demostró unas intenciones que se cumplieron sobremanera durante prácticamente el grueso de la temporada y es que, bajo mi punto de vista y aun con partidos mejores y peores, creo que el canadiense ha sido sin lugar a dudas el MVP del Súper Agropal Palencia durante la temporada 25/26. Hablamos de un jugador regular, que siempre aporta, que siempre puntúa y que siempre lucha. Un jugador de equipo que ha salvado partidos, que ha conectado jugadores y que ha peleado en pintura de manera descarada, enérgica y con mucha, mucha calidad.
Con Vrankic prometiendo, el Palencia hacía frente a una temporada que se iba a antojar larga y desafiante. Pueden leer desde aquí, las impresiones de la pretemporada del año pasado.
Alberto Padilla toma los mandos
Comenzaba la temporada un Palencia algo desconcertado tras la aplicación de una sanción de la FEB a Natxo Lezkano devarios partidos, que obligaría al segundo entrenador, Alberto Padilla, a tomar las riendas del equipo. El primer partido mostró a un Palencia muy discreto en pista que consiguió salvar el día ante el Palmer Basket, pero que fue creciendo exponencialmente mientras demostraba el fantástico hacer de dos de las nuevas estrellas de los palentinos: Ugochukwu y Vrankic.
Los chicos de morado consiguieron vencer en los 4 partidos que jugaron a los mandos de Padilla, colocándose los primeros en la tabla en la jornada 4 de liga.
Cuando Natxo Lezkano regresó de la sanción, la irregularidad comenzó a apoderarse del equipo y llegaron las derrotas. Ojo, no es una indirecta, no pretendo imbuir segundas intenciones con la frase anterior, simplemente comentó lo que sucedió. Sin embargo, poco a poco el Palencia se fue encontrando para intentar mantenerse en puestos altos de la clasificación. Las derrotas llegaron, pero también llegó un refinamiento del juego y una puesta en marcha de la química entre jugadores, que con algunas incorporaciones nuevas, comenzaban a verse las caras en juego. En octubre entrevistábamos a Urko Otegi, que nos contaba de una manera cercana, cordial y muy reveladora, los entresijos de un director deportivo y algunas de las vicisitudes que se presentan a equipos luchadores y humildes como el Palencia.
En cualquier caso, los palentinos, aún con altibajos, conseguían mantenerse en puestos altos de la tabla, mientras el Coruña arrasaba con todo y con todos. El batallón de Lezkano lograba pasar de fase en la Copa España tras vencer in extremis al Fibwi Mallorca, donde se comenzaba a intuir un Palencia en ligera decadencia que no despertaba buenas impresiones. Ésto se confirmó con las derrotas ante el Melilla y el HLA Alicante, la segunda en La Caldera de Castilla donde los levantinos arrasaron al Palencia y despertaron serias dudas sobre su juego, sus ideas y su actuación general. Pero el popular, y jugoso, refranero castellano ya lo dice: no es como se empieza… Y si no que se lo digan al propio Alicante, que tras una primera vuelta fantástica demostrando un juego espectacular, su irregularidad y progresiva caída les llevó a ni siquiera optar por un puesto de playoff.
Los palentinos se levantarían, y de qué manera. Con mucho trabajo, esfuerzo, lucha y nuevas incorporaciones, el equipo creció y brilló de nuevo. Pero eso es algo de lo que hablaremos en la segunda parte de esta suerte de balance.
Texto de Daniel Borge
Imagen flickr del Súper Agropal Palencia

