El Fibwi sigue construyendo su identidad

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Fotografía de Ricardo Corpás

Las incorporaciones de Adrià Moncanut y Garmine Kande refuerzan la apuesta del conjunto mallorquín por un baloncesto intenso, físico y dinámico. Dos perfiles muy diferentes entre sí que vuelven a confirmar que el proyecto de Álex Formento no se está edificando sobre la improvisación, sino sobre una idea de juego perfectamente reconocible.

A medida que avanza el verano, el Fibwi Mallorca Bàsquet Palma va dejando de ser un proyecto sobre el papel para convertirse en un equipo con personalidad. Si hace apenas unas semanas la única certeza era la llegada de Álex Formento al banquillo de Son Moix, ahora cada nuevo anuncio permite comprender un poco mejor cuál será la identidad del conjunto mallorquín durante la temporada 2026-27.

Los fichajes son declaraciones de intenciones.

Después de las incorporaciones de Hugo Ferreira, Sergi Huguet y Jaume Lobo, el club ha seguido reforzando su plantilla con dos jugadores que, aunque muy diferentes en sus características, parecen responder exactamente al mismo patrón que la dirección deportiva viene dibujando desde el comienzo del mercado: juventud, hambre competitiva, margen de crecimiento y una enorme capacidad para adaptarse a un baloncesto exigente tanto en ataque como en defensa. Los elegidos han sido Adrià Moncanut y Garmine Kande.

Dos incorporaciones que, lejos de ocupar simplemente dos huecos más dentro del vestuario, aportan soluciones muy concretas a las necesidades del equipo y ayudan a perfilar el estilo que pretende implantar Álex Formento en su primera temporada al frente del Fibwi.

Adrià Moncanut

El primero en llegar fue Adrià Moncanut, un base gerundense de tan solo veintitrés años que aterriza en Palma después de completar una magnífica temporada en el Iraurgi de Segunda FEB. Sus números —10,5 puntos, 3,6 rebotes y 3,7 asistencias por encuentro— ya hablan de un jugador completo, pero quienes han seguido su evolución durante los últimos años coinciden en destacar algo todavía más importante: su capacidad para hacer mejores a los compañeros. Moncanut pertenece a esa nueva generación de bases que entienden el juego desde el ritmo y la lectura. Es capaz de acelerar cuando el partido lo necesita, pero también de interpretar los momentos de pausa. Tiene facilidad para atacar el aro, amenaza desde el perímetro y, sobre todo, transmite personalidad con el balón en las manos. No es un jugador que esconda la responsabilidad.

Su llegada, además, tiene un componente añadido que no conviene pasar por alto. Álex Formento conoce perfectamente al jugador después de coincidir con él durante su etapa en la estructura del Bàsquet Girona. Esa circunstancia reduce enormemente los tiempos de adaptación. El entrenador sabe qué puede ofrecer Moncanut y el jugador conoce perfectamente la exigencia y la forma de entender el baloncesto del técnico catalán. En categorías como la Primera FEB, donde cada detalle cuenta, esa ventaja puede resultar decisiva durante los primeros meses de competición.

Con Moncanut, el Fibwi gana presente, pero también futuro. Un jugador todavía en plena fase de crecimiento que encuentra en Palma el escenario ideal para seguir evolucionando y dar un nuevo paso en su carrera deportiva. Si Moncanut representa la dirección del juego, Garmine Kande simboliza la fuerza.

Garmine Kande

El pívot internacional por la República Democrática del Congo llega a Son Moix tras dos temporadas muy sólidas en el Grupo Alega Cantabria y después de haber acumulado una amplia experiencia dentro del baloncesto español. Desde su llegada procedente de Francia hace ya varias temporadas, Kande ha ido construyéndose una reputación basada en el trabajo constante, la intensidad y una presencia física capaz de cambiar el tono de cualquier partido.

Sus más de dos metros de altura convierten al nuevo jugador del Fibwi en una referencia interior de enorme impacto defensivo, aunque reducir su juego únicamente a esa faceta sería quedarse muy corto. Kande es un jugador tremendamente activo cerca del aro, con una extraordinaria capacidad para finalizar por encima del aro y para generar segundas oportunidades gracias a su poderío físico y a su lectura del rebote ofensivo.

Quienes le han visto competir durante los últimos años conocen perfectamente una de sus principales virtudes: juega cada balón como si fuera el último. Esa intensidad permanente encaja a la perfección con la filosofía competitiva que parece estar construyendo Álex Formento para este nuevo proyecto.

Su trayectoria también habla por sí sola. Tras consolidarse en Tizona Burgos, donde participó en el ascenso a Primera FEB, el interior africano ha seguido demostrando su valía tanto en la segunda categoría del baloncesto nacional como posteriormente en Cantabria, donde se convirtió en un jugador importante dentro de la rotación del conjunto cántabro. La experiencia acumulada durante estas temporadas le permitirá llegar a Palma con un conocimiento profundo de una competición tan exigente como igualada.

Pero quizá lo más interesante de ambos fichajes no sea únicamente lo que pueden aportar de forma individual, sino lo que representan conjuntamente.

Todo va tomando forma

Hasta el momento, todas las incorporaciones realizadas por el Fibwi parecen responder a un mismo patrón. Hugo Ferreira aporta velocidad y creatividad desde la dirección. Jaume Lobo incorpora experiencia, carácter y conocimiento de la categoría. Sergi Huguet suma energía e intensidad en el perímetro. Adrià Moncanut añade lectura de juego y capacidad para organizar el ataque. Garmine Kande introduce músculo, presencia física y contundencia bajo los tableros.

No parecen movimientos aislados. Parecen piezas de un mismo puzle. Cada una cumple una función concreta. Cada una responde a una necesidad específica. Y todas juntas empiezan a dibujar un equipo reconocible incluso antes de que la plantilla esté completamente cerrada.

Ese quizá sea el aspecto más ilusionante del trabajo que está realizando la dirección deportiva. Después de una temporada en la que el principal objetivo fue resistir y asegurar la permanencia, el Fibwi está construyendo un proyecto que transmite la sensación de tener un rumbo perfectamente definido. No se trata únicamente de incorporar buenos jugadores. Se trata de encontrar perfiles que encajen entre sí, que compartan una misma manera de competir y que permitan al entrenador desarrollar la idea de baloncesto que tiene en la cabeza desde el primer entrenamiento.

Todavía quedan movimientos por anunciar. El mercado continúa abierto y es evidente que la plantilla sufrirá nuevas modificaciones antes del inicio de la pretemporada. Sin embargo, cada semana resulta un poco más sencillo imaginar cómo querrá jugar este nuevo Fibwi Mallorca Bàsquet Palma.

Un equipo intenso.

Un equipo físico.

Un equipo dinámico.

Un equipo joven, pero con experiencia suficiente para competir.

Un equipo que, por encima de todo, empieza a parecerse a su entrenador.

Y eso, cuando aún faltan semanas para que el balón vuelva a botar en Son Moix, es probablemente la mejor noticia que podía recibir la afición mallorquina.

Fotografía de Ricardo Corpás

Articulo: Vicenç Ropero

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