Mucho más que una suma de fichajes

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Las incorporaciones de Shilo Jackson y Osi Cerdà refuerzan una plantilla que ya deja entrever la identidad que pretende imprimir Álex Formento. Juventud, ambición, talento y un profundo conocimiento del camino que quiere recorrer el club marcan una reconstrucción que ilusiona cada semana un poco más a la afición de Son Moix.

Hay veranos en los que los clubes simplemente completan plantillas. Van tachando nombres de una lista, cubriendo posiciones y esperando que, cuando llegue septiembre, todas las piezas encajen sobre la marcha. Después está el verano que está viviendo el Fibwi Mallorca Bàsquet Palma, un mercado que, lejos de parecer una sucesión de fichajes aislados, transmite la sensación de responder a una idea muy concreta. Cada anuncio ayuda a entender un poco mejor el equipo que Álex Formento quiere construir y, sobre todo, la identidad que el club pretende consolidar después de una temporada en la que la permanencia se convirtió en una auténtica batalla.

Una base sólida

La continuidad de jugadores como Xabi Beraza, Aless Scariolo y Lysander Bracey fue el primer mensaje de la dirección deportiva. Después comenzaron a llegar Hugo Ferreira, Sergi Huguet, Jaume Lobo, Adrià Moncanut, Garmine Kande y Dorde Simeunovic. Cada uno aportando un perfil distinto, pero todos compartiendo un denominador común: capacidad competitiva, margen de crecimiento o experiencia suficiente para entender una categoría tan exigente como la Primera FEB.

Ahora el proyecto suma dos nuevas piezas que vuelven a confirmar que el Fibwi no está improvisando. La llegada de Shilo Jackson y el regreso de Osi Cerdà añaden dos perfiles completamente diferentes, pero igualmente ilusionantes, a una plantilla que empieza a respirar baloncesto antes incluso de haber iniciado la pretemporada.

Shilo “Dinamite” Jackson

El primero de ellos representa una de esas apuestas que, cuando salen bien, suelen marcar diferencias. Shilo Jackson aterriza en Palma después de completar una notable trayectoria en la NCAA, donde fue creciendo temporada tras temporada hasta convertirse en uno de los jugadores importantes de Le Moyne University. Sus casi dieciséis puntos y ocho rebotes por encuentro durante la pasada campaña no son únicamente la carta de presentación de un jugador con talento ofensivo. Son también la confirmación de una evolución constante que habla muy bien de su capacidad de trabajo y de adaptación.

A sus veintitrés años, el pívot nacido en Indianápolis afrontará en Mallorca su primera experiencia profesional lejos de Estados Unidos. Ese salto nunca resulta sencillo. Cambia el baloncesto, cambia el ritmo de competición, cambia la exigencia táctica y cambia incluso la manera de entender el juego. Sin embargo, precisamente ese desafío convierte su incorporación en una de las más atractivas del verano.

Jackson reúne muchas de las cualidades que hoy busca cualquier entrenador moderno. Sus 2,08 metros le permiten desenvolverse cerca del aro, pero su movilidad le convierte en un jugador mucho más versátil de lo que podría hacer pensar su estatura. Corre bien la pista, finaliza con contundencia y posee la capacidad suficiente para defender situaciones lejos del aro, un aspecto cada vez más importante en el baloncesto actual.

No parece un fichaje pensado únicamente para el presente. Parece una apuesta por el futuro inmediato. Y ese matiz vuelve a definir perfectamente la filosofía que está siguiendo el Fibwi durante todo este mercado. Si la incorporación de Jackson invita a mirar hacia adelante, el regreso de Osi Cerdà conecta directamente con la memoria reciente del club.

Osi “The Freak” Cerdá

Hay fichajes que se anuncian. Y otros que, de alguna manera, se sienten como un regreso a casa. La historia del joven pívot mallorquín con el CB Imprenta Bahía San Agustín comenzó mucho antes de que su nombre apareciera en las convocatorias de la Liga Endesa. Fue en la cantera del club donde empezó a descubrir un deporte al que había llegado apenas unos meses antes y donde aquellos impresionantes 2,16 metros de altura empezaron a transformarse en un proyecto de jugador.

Quienes trabajaron con él durante aquella etapa vieron rápidamente que existía un enorme potencial. Su progresión fue tan rápida que no tardó en comenzar a entrenar con el primer equipo, despertando la atención de un Covirán Granada que decidió incorporarlo a su estructura para continuar su formación. Allí siguió creciendo hasta cumplir un sueño reservado para muy pocos. Debutar en la Liga Endesa. Lo hizo el 30 de mayo de 2025. Curiosamente, apenas un día antes de que el Fibwi certificara su histórico regreso a la Primera FEB. El baloncesto, a veces, tiene estas coincidencias que parecen escritas de antemano.

Ahora, poco más de un año después, los caminos vuelven a cruzarse. Y esa circunstancia convierte su incorporación en algo mucho más profundo que una simple cesión. Porque Osi no llega únicamente para aportar centímetros, intimidación o capacidad de crecimiento. Vuelve a un lugar que siente como propio. Regresa a un club que también forma parte de su historia. Y eso añade un componente emocional que pocas incorporaciones pueden ofrecer.

Para el Fibwi supone, además, recuperar el vínculo con una cantera que durante años ha trabajado para formar jugadores capaces de competir al máximo nivel. Ver regresar a uno de esos talentos representa también una recompensa para todas las personas que participaron en sus primeros pasos dentro del baloncesto.

Observando el mercado en su conjunto resulta difícil no apreciar un hilo conductor. La dirección deportiva ha reunido jugadores contrastados en la categoría como Jaume Lobo o Dorde Simeunovic con apuestas de enorme proyección como Hugo Ferreira, Adrià Moncanut o el propio Shilo Jackson. Ha reforzado el músculo interior con Garmine Kande, ha mantenido el liderazgo de Bracey y ha apostado por recuperar el talento de un jugador formado en casa como Osi Cerdà.

No parece una colección de buenos jugadores. Parece un grupo cuidadosamente construido para complementarse. Cada incorporación cubre una necesidad. Cada renovación protege una parte de la identidad del equipo. Y cada decisión transmite la sensación de que existe un plan muy claro detrás de la confección de esta plantilla. Todavía es pronto para hablar de objetivos deportivos. La Primera FEB volverá a ser una categoría despiadada, donde cualquier exceso de confianza se paga muy caro y donde cada victoria exige el máximo nivel competitivo. Pero sería injusto no reconocer que el trabajo realizado hasta ahora invita al optimismo.

Porque el Fibwi no está construyendo únicamente un equipo para competir. Está construyendo una cultura. Una forma de entender el baloncesto. Un proyecto que mezcla juventud con experiencia, ilusión con responsabilidad y talento con compromiso. Faltan todavía algunas piezas para completar el puzle. Quedan semanas de mercado. Habrá nuevos anuncios. Seguramente también alguna despedida inesperada. Pero cada movimiento confirma una sensación que hace apenas unos meses parecía mucho más difícil de imaginar.

El Fibwi Mallorca Bàsquet Palma ya no transmite la imagen de un equipo que llega a la Primera FEB con el único objetivo de resistir.

Empieza a parecer un club dispuesto a quedarse.

Y, sobre todo, decidido a crecer.

Fotografía cedida por Fibwi Mallorca

Autor: Vicente Ropero

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