Micah Speight se suma al exterior del Movistar Estudiantes
Coviran Granada | Fermín Rodríguez
El base de Oklahoma completa la pareja de bases junto a Zurbriggen. El Movistar Estudiantes suma descaro y talento natural con un jugador veloz y una mano excepcional.
Además, Speight es un hombre de Primera FEB. Su carrera profesional comenzó aquí, y salvo un año en Francia y sus cortos meses en ACB el año pasado, se ha movido por buenos proyectos.
Una pareja de ensueño
Con la llegada de Micah Speight al Movistar Estudiantes, queda un juego exterior bonito. Más concretamente en la posición que ocupa, donde el estadounidense es un buen complemento para Fernando Zurbriggen. Mientras el argentino puede dirigir un ataque más estático con sus cambios de ritmo, y es una roca en defensa, Speight es terremoto.
Un base rompetobillos, que cambia el ataque con su velocidad y puede dar múltiples opciones. Penetra gracias a su rapidez, puede quedarse plantado en la bombilla y tirar de media distancia, o puede cambiar el rumbo del encuentro con sus triples.
Más allá de la anotación, Speight es director de juego. Destaca por su pick and roll, faceta que puede beneficiar tanto a Iván Aurrecoechea como a Petit Niang, y al pívot titular que previsiblemente será Jehyve Floyd, a falta de anuncio.
Así lo señala Íñigo de la Villa, afirmando que tiene “capacidad para generar ventajas tanto para sus compañeros como para crearse sus propios puntos cuando el partido lo requiere”. Además, destaca la complementariedad con Zurbriggen, pudiendo “disponer de una pareja versátil, competitiva y con distintas soluciones durante los partidos”.
Conocimiento nacional
Base de 1.78, estadounidense, se formó en la Universidad de Southern Nazarene. Solo necesitó una temporada de adaptación, pues en sus tres años posteriores destacó. Demostró ser un anotador nato a tres niveles, en la 17/18 promedió 16.5 puntos, en la 18/19 bajó a los 14.5, y en su última campaña se fue hasta los 17.5 puntos por encuentro.
Por fortuna España fue su primer destino profesional. Recaló en el buen proyecto de Oviedo en la 20/21, donde adquirió un rol titular e impresionó a más de uno. Subió un escalón a un equipo Final Four de la mano del entonces Zunder Palencia. Su impacto en la pista fue mayor, yéndose hasta los 12 puntos, 2 rebotes y 3 asistencias por encuentro.
De nuevo creció de nivel, y para la 22/23 le esperaba un equipo destinado a ascender. En el MoraBanc Andorra continuó con una media superior a los 20 minutos, además de repartir más juego. Esto fue debido a que en el apartado anotador habían muchas más figuras, aunque los del Principado recordarán su actuación en la Copa Princesa.

Tras conseguir el ascenso con Andorra, el nuevo base del Movistar Estudiantes viajó hasta Burgos. De nuevo fue pieza clave con 25 minutos por encuentro, a los que sumó 10 puntos y 5 asistencias. Números que le valieron al director para pisar otra Final Four aunque de nuevo con final triste.
En 2024 salió por primera vez de España hacia Francia, donde destacó todavía más con el Pau-Lacq-Orthez. 11,4 puntos, 4.2 rebotes y 5.6 asistencias por partido le valieron la vuelta a España, esta vez a la Liga Endesa. El Covirán Granada lo pilló para un proyecto en duda entre ACB y Primera FEB, y apenas duró tres partidos en la élite.
Llegó a mediados de la pasada campaña al Monbus Obradoiro para volver a ascender. No gozó del protagonismo que acostumbraba, pero tuvo unos buenos 17 minutos por partido. Puso su granito de arena en un conjunto compostelano que consiguió el ascenso directo.
Ahora Micah Speight recala en otro gran proyecto de su querida LEB Oro, el de un Movistar Estudiantes que de nuevo pinta bien. Esta llegada cierra el juego exterior de los colegiales, que poco a poco analizaremos, pues está lleno de pólvora.
Autor: Rubén Moncayo

