septiembre 11, 2026
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Y no es la primera vez que escribo al respecto de lo que quiero expresar. No somos justo en muchas actitudes del mundo del baloncesto (el deporte que me interesa) y no porque estas actitudes sean groseras, sino porque estas actitudes omisivas y eso, a algunos nos duele mucho.

Lo que hay

Los clubes fichan jugadores y eso es noticia. Los clubes y jugadores rompen la relación y también es noticia. Si un jugador hace la temporada “del siglo” es noticia, si por desgracia se lesiona, también es noticia.

Esa es la actualidad del baloncesto, es donde radica el 99% por ciento de la conversación o escritura, “fuera aparte” de cada partido de competición y cada resultado.

Y hasta cierto punto comprendo que esto sea así. Realmente es lo que nos ilusiona y lo que visualmente vende. Pero el mundo del baloncesto no solo lo que visualmente vende. Para comprender todo este mundo que adoramos tenemos que ir más al fondo, investigar cual es la maquinaria que hace que el baloncesto triunfe.

Y ahí aparecen terceros que nunca aparecerán en radio o prensa, siendo ellos incluso los que manejen las cuerdas de la prensa.

¿Hemos visto alguna noticia cuando un utillero se retira, o cambia de club? Y así podemos nombrar cientos de puestos de trabajo que hacen del baloncesto algo lindo pero que jamás tendrán una portada en ningún periódico o en ninguna web.

Lo que no tenemos

Lo que nos falta es ese grito deportivo a quien está muchos años en un sitio y llega el día que voluntariamente decida tomar otros caminos y tenga que salir por la puerta de atrás. Sin ruidos, en silencio y seguro que con lágrimas en los ojos por lo que deja atrás cuando cierre esa puerta de salida.

Y tampoco recibirá los aplausos de un pabellón. Quizás unas palmadas en la espalda de su propio club y poco más.

Hoy hablo de un tío que se ha dejado la vida en su trabajo. Y que sé que lo ha hecho con gusto. Pero que ha llegado el momento de decir: debo enfocarme hacia otras veredas. Hoy hablo de Borja Barrete quien estas últimas temporadas, y muchas, ha llevado las noticias del Grupo Alega Cantabria a primera fila.

Él, con su trabajo, ha sido el que ha originado ilusión entre los aficionados del club. Lo vio ascender varias veces y lo vio pasar apuros. Y todo ello lo contó con la misma ilusión desde el primer día. Trabajando horas de cansancio asfixiante y siempre con una sonrisa por bandera.

Borja cierra filas. Termina esta etapa en silencio. Agotado, extasiado. Porque solo pocos sabemos lo cansa su puesto. Seguro que la última vez que salió del Pabellón Municipal Vicente Trueba, le caería alguna lágrima.

Yo desde aquí le doy mi amistad porque siempre la tuvo. Y pido a todo el mundo un respeto al trabajo hecho y que ese respeto sea el aplauso en su honor de ese mítico pabellón gritando el nombre de Borja.

Porque como no cuidemos estas actitudes con gente como Borja, el baloncesto se muere.

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