agosto 28, 2026

Un peaje demasiado elevado

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Foto de: Eurocup

Leyendo la noticia de la renuncia de Baloncesto Leganés a participar en la Eurocup en esta inminente nueva temporada me viene a la mente una reflexión sobre lo condicionante que puede llegar a ser esta competición para los clubes de Liga Femenina Endesa. Tomando el ejemplo de Gernika vamos a ver como la ilusión de la competición europea puede llegar a convivir con el temor a un presente dudoso en la liga doméstica. Y hablamos únicamente de lo deportivo, que lo presupuestario también tendría su análisis.

Dos realidades en paralelo

Seguramente no sea la única razón, siempre hay otros factores, pero no es una casualidad que algunos clubes de Liga Femenina hayan experimentado serias dificultades en Liga mientras disputan la segunda competición continental. En la temporada 25/26 fueron Gernika o Estudiantes -las madrileñas supieron reaccionar a tiempo-, pero también Ferrol vio como clubes que únicamente disputaban una competición le peleaban los puestos de privilegio en Liga. O en la temporada 24/25 IDK Euskotren fue quien penó hasta la última jornada para salvarse tras haber participado en Eurocup. 

Quizás el alto nivel de la liga española determine, para lo bueno y para lo malo, esta dualidad de los equipos que disputan Eurocup. Si consultamos entre los expertos, la mayoría coincide en señalar a la competición nacional como la liga con mejor nivel medio en el continente; así pues, a un equipo de nuestra liga no le cuesta demasiado esfuerzo pasar rondas previas y fases de grupos en Eurocup. Tomando el ejemplo del entonces Lointek vemos que avanzó la fase previa con sendas palizas (+33) frente al PAS Giannina griego mientras que en la fase de grupos, ya condicionado por esos otros factores -ausencia prolongada de Salvadores, por ejemplo- terminó en segunda posición con un balance de 3-3 ante un conjunto portugués, uno húngaro y otro israelí. 

Fácil en Europa, pero mientras tanto la competición doméstica se complica. Porque la exigencia es máxima jornada tras jornada y jugar Eurocup no es sólo disputar un partido más por semana; son viajes -en el caso de Gernika el curso pasado, largos a Azores o Bulgaria-, con conexiones no siempre fáciles, es cansancio acumulado, son jornadas de recuperación que no se dedican a mejorar aspectos del juego… Y a las cuarenta y ocho horas de jugar en Hungría por ejemplo, te espera un rival directo que ha tenido toda la semana para preparar el duelo de Liga Femenina. Simultanear las dos competiciones durante dos meses puede lastrar el futuro del equipo en la competición nacional hasta comprometer la permanencia de un club asentado como el vizcaíno. 

Con una buena plantilla no basta

Cierto que Ángela Salvadores estuvo fuera de las canchas largo tiempo y la plantilla notó su ausencia -más partidos con menos efectivos supone un cansancio extra para todas- pero la plantilla tenía muchos otros argumentos: Ane Olaeta, Ester Castedo, Joy Brown, Westerik, Masa Jankovic, Emily Bessoir…¿Cómo una plantilla de este nivel puede pasar tantos apuros en Liga Femenina? En la respuesta a esta cuestión quizás los partidos de Eurocup tengan algo que ver. 

Porque enderezar el rumbo es más complicado de lo que parece y el factor mental no ayuda cuando te ves en la parte baja de la clasificación. Y mientras tanto en Europa te va bien, no vas a “tirar” la competición. Gernika el curso pasado se vio emparejado con el NKA Universitas Pecs húngaro en la primera ronda de playoff. Las de Julia Reisingerova ya habían sido rivales de las bizkainas en la fase de grupos, con sendas victorias ajustadas de las húngaras, pero hete aquí que un gran partido en Maloste les dio una ventaja que se supo mantener en el partido de vuelta y Lointek se plantó en la ronda de 16. 

Cuando allá por finales de enero Gernika fue definitivamente apeado de la Eurocup por el Villeneuve d’Ascq francés, las entonces entrenadas por Lucas Hernández ocupaban la undécima posición en la tabla casera, con dos victorias de margen sobre el descenso y cerca del playoff. Podría pensarse que a partir de ahí los resultados en la competición doméstica mejorarían, pero esa suposición simplista no tiene en cuenta el cansancio, las molestias físicas, el nerviosismo… Si nos fijamos en la clasificación final, vemos a GSBKE en la décima plaza, pero sólo con una victoria más que Joventut, el primero de los descendidos. Una victoria menos en liga y el peaje de jugar Eurocup hubiera sido demasiado caro de pagar.

Por ello los equipos de Liga Femenina Endesa que en esta próxima temporada disputarán Eurocup -Ensino, Salamanca y Jairis acceden directamente a la fase de grupos mientras que Ferrol y Estepona deben disputar la ronda previa- harán bien en no fiarse y tener presente los ejemplos de los clubes que en estas últimas campañas han simultaneado trayectorias ilusionantes en Europa con peligrosos caminos en Liga Femenina. Por el momento Leganés ha decidido renunciar: una postura arriesgada pero consciente de que su futuro y su estabilidad se juegan en casa y no en pabellones lejanos. 

Autor: Alex Andreu

Foto de: Eurocup

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