El iLerna Lleida también sabe sufrir
Foto: X (Twitter)Força Lleida
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| MAN | 18 | 24 | 26 | 31 | 99 |
| LLE | 20 | 25 | 29 | 29 | 102 |
Kid&us Manresa
99
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| MAN | 18 | 24 | 26 | 31 | 99 |
| LLE | 20 | 25 | 29 | 29 | 102 |
102
Ilerna Lleida
Kid&us Manresa
99
-
102
Ilerna Lleida
-
Q1
18- 20
-
Q2
24- 25
-
Q3
26- 29
-
Q4
31- 29
Hay victorias que se construyen desde la superioridad y otras que se ganan cuando el partido se convierte en una cuestión de carácter. La del iLERNA Lleida ante el Kids&Us Manresa pertenece claramente a las segundas. Porque esta vez no hubo un 17-0 que rompiera el encuentro ni una diferencia de veinte puntos que permitiera respirar antes de tiempo. Hubo igualdad, golpes, reacción, remontada y un último tramo en el que cada posesión empezó a pesar como si septiembre ya hubiese dejado de ser pretemporada.
El 99-103 final permite al conjunto de Gerard Encuentra cerrar el Torneo de Sant Julià de Vilatorta con dos victorias consecutivas y, sobre todo, con una sensación interesante: este nuevo iLERNA Lleida empieza a descubrir distintas maneras de competir.
Después del contundente triunfo ante el Ratiopharm Ulm, tocaba enfrentarse a un Manresa que llegaba invicto al último partido del torneo y que, además, jugaba con esa mezcla de intensidad y orgullo que siempre acompaña a un duelo entre equipos catalanes. Y el encuentro respondió exactamente a lo esperado. Fue un partido de dientes apretados.
Un partido sin dueño
Los primeros veinte minutos fueron prácticamente un pulso permanente. El marcador no permitió que nadie se acomodara. 17-17 en el minuto siete, 18-20 al final del primer cuarto y 42-45 al descanso. Tres fotografías de un mismo partido: igualdad, ritmo y dos equipos incapaces de abrir una grieta definitiva.
El Manresa consiguió colocarse por delante en el segundo cuarto, 28-25, pero el tiempo muerto de Gerard Encuentra sirvió para volver a ordenar las piezas. El iLERNA respondió y llegó al descanso con una pequeña ventaja que, viendo lo que vendría después, acabaría siendo más importante de lo que entonces parecía.
Porque el tercer cuarto comenzó de la peor manera posible. Un 7-0 del Manresa colocó el 49-45 y amenazó con cambiar completamente el partido. Encuentra no esperó. El técnico leridano movió el banquillo de golpe, cambió a los cinco jugadores que estaban sobre la pista y buscó una reacción inmediata. Y la encontró.
Mark Hughes comenzó a encontrar el aro desde el perímetro y sus triples devolvieron la iniciativa al conjunto leridano. El iLERNA pasó del 49-45 al 54-56 y, poco después, empezó a construir una ventaja que ya tendría otra dimensión.
Ahí apareció también Darius McGhee. El base estadounidense volvió a asumir protagonismo ofensivo y comenzó a calentar la muñeca justo cuando el partido pedía alguien capaz de tomar decisiones. John Shurna terminó cerrando el tercer periodo con una canasta que colocaba el 68-74 en el marcador.
Seis puntos. Nada definitivo. Pero suficientes para entender que el iLERNA había conseguido sobrevivir al peor momento del partido y volver a ponerlo en el terreno que más le interesaba.
Cuando el partido se convirtió en una cuestión de carácter
El último cuarto tuvo algo de montaña rusa. El conjunto leridano volvió a golpear y llegó a alcanzar una máxima ventaja de once puntos, 78-89, pero Manresa no estaba dispuesto a entregar el partido.
Y entonces llegó el momento que realmente mide a un equipo. El conjunto del Bages fue recortando diferencias hasta colocar el 93-93 a falta de tres minutos y medio. Todo lo construido durante buena parte de la segunda mitad desaparecía en cuestión de minutos. El partido volvía a empezar.
En ese escenario, el iLERNA Lleida encontró a su hombre. McGhee pidió la pelota. El base asumió la responsabilidad ofensiva y apareció cuando más falta hacía, primero para colocar el 95-99 y posteriormente para poner el 97-101. No fueron solamente puntos. Fueron decisiones tomadas cuando cada posesión podía cambiar el signo del partido.
Y cuando llegó la última respuesta del Manresa, fue Mark Hughes quien terminó de poner el candado desde la línea de tiros libres. 99-103. Victoria. Segunda consecutiva. Y un nuevo aprendizaje para un equipo que todavía está en construcción.
McGhee volvió a ser el máximo anotador del iLERNA con 22 puntos, pero la victoria volvió a tener diferentes protagonistas. Zacharie Perrin completó otra actuación de enorme interés con 16 puntos y 8 rebotes, mientras John Shurna aportó 15 puntos. Hughes fue decisivo en el momento de la reacción y, sobre todo, en ese último tramo en el que había que tener la mano firme.
El iLERNA no ganó porque jugara un partido perfecto. Ganó porque supo jugar mejor los momentos importantes. Y esa diferencia, en una temporada tan larga como la que espera en la Liga Endesa, puede acabar teniendo mucho valor.
Eso sí, Gerard Encuentra afrontó el encuentro con una plantilla condicionada. Oriol Paulí, James Batemon, Kur Kuath y Dani García no pudieron participar, cada uno por diferentes problemas físicos, una circunstancia especialmente relevante teniendo en cuenta que el partido se disputaba apenas un día después del contundente triunfo frente al Ulm.
El técnico leridano está obligado todavía a mirar el calendario con cierta prudencia. La pretemporada tiene estas cosas. Pero también permite descubrir jugadores, situaciones y respuestas que difícilmente aparecen en los entrenamientos. Y el iLERNA Lleida acaba de descubrir una de ellas: cuando el rival aprieta y el marcador deja de regalar tranquilidad, este equipo también sabe resistir.
El Torneo de Sant Julià de Vilatorta termina, por tanto, con un balance positivo para los de Encuentra. Derrota ante Zaragoza en el primer test, victoria ante Ulm y triunfo ante Manresa. Tres partidos que han permitido empezar a poner piezas sobre el tablero y, especialmente, comprobar cómo responden las nuevas incorporaciones cuando el nivel de exigencia aumenta.
McGhee comienza a asumir galones. Perrin sigue mostrando que puede ser una pieza importante cerca del aro. Hughes aporta experiencia y amenaza exterior. Shurna continúa poniendo esa dosis de veteranía que nunca aparece en una estadística concreta. Y el equipo, poco a poco, empieza a entenderse.
Todavía queda mucho camino. Pero quizá eso sea precisamente lo interesante. Porque un equipo no se conoce cuando todo sale bien. Se empieza a conocer cuando el rival te golpea, cuando pierdes una ventaja de once puntos, cuando el partido se empata a tres minutos y medio del final y ya no queda margen para esconderse. En ese momento, el iLERNA Lleida no se escondió. McGhee tomó el mando. Hughes puso el cierre. Y el equipo se llevó el partido.
El verano todavía no ha terminado, pero el iLERNA ya empieza a dejar algunas pistas de lo que quiere ser. Un equipo capaz de ganar jugando bien. Y, cuando toca, también capaz de ganar sufriendo.
FICHA TÉCNICA:
KIDS&US MANRESA 99: (18-24-26-31) Notae 6, Allen 17, Benítez 13, Tamba 8, Oriola 17 -cinco inicial-, Kolenda 8, Vila 7, Beaufort, Bassas 7, Agbo 6, Ongenda 10, Sánchez, Enabulele, Drejer.
ILERNA LLEIDA 103 (20-25-29-29): McGhee 22, Ejim 10, Diagne 6, Sanz 2, Torrens 4 -cinco inicial-, Hughes 13, Rodríguez 5, Shruna 15, Perrin 16, Ruffin 2. Pou.
Incidencias: Partido de pretemporada disputado en Sant Joan de Vilatorta correspondiente al 40 torneo de pretemporada de la población.
Autor: José Manuel Gómez
Foto: X (Twitter)Força Lleida

