Engrasando la maquinaria
Foto de: Mirai Euskotren Ibaeta
En una nueva prueba de la pretemporada, Mirai Euskotren logra un claro triunfo (73-53) ante un Azulmarino Palma al que todavía le faltan piezas por encajar para su ambicioso proyecto de estreno en Liga Femenina.
Arranque perfecto
Ni España ante Australia; Mirai Euskotren se cascó 34 puntazos en un primer cuarto perfecto que le permitieron dominar el resto del encuentro con relativa facilidad. Cierto que enfrente, en las filas de Azulmarino, faltaban las dos malienses -Koné y Dembele recién llegadas del Mundial-, faltaba Alba Torrens, quien un rato después disputaría la semifinal de la cita mundialista y estaban ausentes Klara Holm y Belén Arrojo; pero también es cierto que sobre el parqué del Gasca estaban Kayla Alexander -la mejor de su equipo-, Carmen Grande, María España Almendro, Blanca Millán o Iris Junio Mbulito. Mientras tanto, en las filas donostiarras destacaba la ausencia de María Erauncetamurgil.
Con esos condicionantes y siendo pretemporada, pero lo cierto y verdad es que el primer cuarto de Mirai fue prácticamente perfecto. Entraba todo, desde los clásicos como la penetración forzada de Lara o el triple saliendo de bloqueo de Robinson a un triple de Lara o una piedra al límite de la posesión de Washington fuera de su rango habitual. Evitando alguna pérdida de balón, los primeros diez minutos hubieran sido inmejorables.
Mientras en las locales todo funcionaba, las visitantes sufrían un nuevo palo con la baja de Morgan Green, que tras una acción fortuita se retiraba al banquillo con hielo en su rodilla, reduciendo una rotación plagada de juniors. Y ya que hablamos de juniors, permítanme que destaque una anodina acción defensiva de la jugadora número 4 -siento no poder dar su nombre a falta de estadística oficial en el momento de redactar esta crónica y tras haberlo buscado en balde en la web del club balear- que con un aspecto físico de cadete defendió a la perfección una penetración con fuerza de Lara González sacándole ésta unos cuantos centímetros y kilos; en un baloncesto en el que los entrenadores, con muchos aspavientos, critican a voz en grito las malas acciones de sus jugadoras, no estaría de más que aplaudieran públicamente cuando lo hacen bien, especialmente en jugadoras en formación. Afortunadamente siempre hay en el banquillo un ayudante o un fisio que hace el papel de poli bueno.
Azu no es de las de dar muchos gritos, le suele bastar llamar a la jugadora por su nombre y hacerle un gesto para que ellas entiendan lo que no han hecho bien; ahora, tampoco es de las que le tiembla la mano si tiene que mantener en el banquillo a quien se despista más de la cuenta, quizás por eso Washington se mantenía en el banco tras no haber estado más cerca de María España en algún cambio en los bloqueos. Porque no cabe en mi cabeza que no hubiera sido previamente advertida de que miss Almendro es una consumada triplista/mandarinista y era esa una de las bazas a las que se podía agarrar Azulmarino para tratar de acercarse en el marcador. Esos despistes defensivos y cierta tendencia al juanpalomismo de Imani Tate son algunos de los aspectos a evitar para construir el bloque solvente que debe permitirnos cumplir los objetivos.
Tranquilidad e ilustres visitas
Sin más alternativas en el banquillo que las juniors y con problemas de faltas en algunas de sus jugadoras -más un golpe que mantuvo a Iris fuera unos minutos-, Alberto Antuña movía a sus jugadoras buscando quien se activase. Sólo Alexander por dentro causaba molestias reales, pero cuando la canadiense descansaba su juego interior se debilitaba y Mirai se hacía fuerte en el rebote ofensivo para seguir llevando el mando sin más sobresaltos.
Y así transcurrió la tarde, con las guerreras de Azu cumpliendo con su misión, con Irene leyendo perfectamente cuándo jugar por dentro, cuando abrirse, con Robinson a lo suyo que es anotar y con una Khadija Faye que parece más fina que el curso pasado y que protagonizó una bonita pelea con Kayla Alexander. Con una diferencia estabilizada siempre desde aquel pletórico comienzo entre los 15 y los 20 puntos, quizás lo más reseñable vino en el descanso, con la aparición por la grada -y casi el parqué- del Gasca de Cristina Ouviña y familia -piénsatelo Maricris, todavía estás a tiempo- y de un Barrene que se puso a lanzar triples en el descanso al más puro estilo estajanovista balcánico: hasta que no meta tres seguidos, no paro.
Una prueba más, un triunfo más; las ausencias en el equipo visitante hicieron que la prueba fuera más de fogueo que de fuego, pero lo importante es seguir conjuntando las piezas y continuar creciendo. En esta próxima semana que entra, dos nuevas oportunidades para continuar mejorando: el jueves ante Iraurgi en Bergara y el fin de semana ante Gernika nuevamente en el Gasca.
Autor: Alex Andreu
Foto de: Mirai Euskotren Ibaeta

