Un cielo color de bronce
Foto de: FEB
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| ESP | 25 | 15 | 21 | 20 | 81 |
| GER | 15 | 21 | 15 | 7 | 50 |
España
81
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| ESP | 25 | 15 | 21 | 20 | 81 |
| GER | 15 | 21 | 15 | 7 | 50 |
50
Alemania
España
81
-
50
Alemania
-
Q1
25- 15
-
Q2
15- 21
-
Q3
21- 15
-
Q4
20- 7
Tras un inicio arrollador, España tiene que ganar dos veces a Alemania para poder colgarse el bronce (81-58); la selección supo sobreponerse al varapalo de las semifinales para obtener la medalla, un justo premio al trabajo de este equipo.
Cometas en el cielo
Cuando septiembre avanza, los días son todavía claros y la tarde comienza a hacerse más corta, el cielo va tornándose de colores rosáceos y tonos violetas que, según oscurece, van volviéndose anaranjados y en un momento preciso adquieren un aspecto gastado pero cálido, como de color de bronce; es justo cuando las estrellas, que ya estaban allí, comienzan a brillar. Y desde aquí abajo, cuando miramos, contemplamos ese astro joven, con su luz poderosa y esas otras más pequeñas pero que juntas forman una constelación; y allá, ocultándose como avergonzado, ese sol que tanto ha brillado pero que comprende que es momento de ceder el testigo a la luna, tan blanca, todavía creciente pero ya grande, con esa forma curva que parece una eterna sonrisa y que poco a poco va adueñándose del cielo.
Cuando escribo esta crónica Estados Unidos acaba de derrotar a Francia, todavía están por entregarse las medallas y repartir los méritos individuales; si Iyana Martín Carrión no está en el quinteto titular dudaré -aun más- de los expertos y los comités. Lo de la asturiana en el partido por el tercer puesto fue la rúbrica a un Mundial casi perfecto: 22 puntos, 9 asistencias y el control total de los tiempos. Se juega a lo que ella quiere y como ella quiere, que suele ser de manera brillante. Ayer, ante Alemania, marcó el ritmo de inicio, anotando y repartiendo asistencias: a Gustafson le dejó dos bajo aro como las que le debían poner a Felipe II. Con María Conde, Awa Fam y la norteamericana nacionalizada fueron las encargadas de sumar los puntos en un primer cuarto muy acertado, que con un triple final de las alemanas se cerró 25-15 en favor de las nuestras.
El encuentro parecía encarrilado, especialmente con el recuerdo del encuentro inaugural, en el que la ventaja de inicio no hizo sino crecer; sin embargo, Alemania no estaba dispuesta a rendirse y de la mano de Sabally y Peterson iba recortando la ventaja española. Sin ser lo de las semifinales, los árbitros también se hicieron protagonistas mediado el segundo cuarto, primero dando a las germanas un balón que era nuestro, luego señalando una falta a Maite Cazorla cuando había retenido claramente la bola y finalmente señalando una técnica por las protestas: como resultado, Fiebich recortaba más la ventaja. Iyana volvía a tomar el mando para sumar para España. Con una contra final que acababa en falta y dos tiros libres para Raquel Carrera se cerraba el cuarto con el marcador 40-36.
Había que volver a ganarlo
Como a los malos en las pelis, había que volver a matar a Alemania; tras un intercambio de triples entre Fiebich y Cazorla, emergió Raquel Carrera con ocho puntos seguidos para abrir hueco (51-39). Cuatro tantos más del dúo mágico Iyana-Awa aumentaban más la distancia mientras la sequía alemana se prolongaba varios minutos hasta una canasta de tres de la ex de Estudiantes Frida Buhner. Tras una canasta de Sontag y otro triple de Buhner, el seleccionador español pedía tiempo para detener la reacción alemana. Los puntos españoles desde la personal eran contestados por Sabally y entonces apareció -quién sino- Iyana para con un triple frontal aplacar los ánimos locales y empezar a sentenciar el partido (61-51).
Los clavos en el ataúd alemán los pusieron sendos triples de Cazorla y Conde y una canasta adicional de Fam; tras una técnica a Fiebich llegaba la ventaja a los 19 puntos y el partido encarrilado. Como Iyana no entiende de contemporizar, se enfrascaba en un intercambio de canastas con la nueva jugadora de Valencia Basket Peterson. Aunque la diferencia era importante, había que evitar la reacción local y tras un triple de Fiebich se pedía un nuevo tiempo muerto. Quisieron acercarse las alemanas desde la línea de tres, fallaron tres acciones consecutivas tras rebote ofensivo y ante la ausencia de acierto llegaron las llamadas faltas de la frustración que nos permitieron ir sumando hasta el 81-58 definitivo.
Terminaron las nuestras la noche y el Mundial con una medalla de bronce colgada del cuello; tal vez los méritos contraídos hubieran dado para otro metal más brillante, pero puede considerarse justo premio al campeonato realizado. Sólo un mal partido, el de Mali; después las chicas entendieron que por muy exuberante que sea su talento, que lo es, sin compromiso no se llega a ningún lado. Ahora algunas cruzarán de nuevo el charco, otras volverán a sus ligas, a los pabellones pequeños tan alejados de los coliseos germánicos y en el lío del baloncesto moderno cuesta vislumbrar cuando se podrán juntar de nuevo con la camiseta nacional; ojalá sea pronto y su fulgor siga iluminando el camino de nuestro baloncesto femenino.
Ficha técnica:
España 81 (25+15+21+20): Cazorla (9), Iyana (22), Conde (12), Gustafson (9), Fam (10) -cinco inicial- Buenavida (1), Ortiz (3), Pueyo, Carrera (15), Flórez, Ginzo.
Alemania 58 (15+21+15+7): Daub, Eichmeyer (4), Fiebich (10), Sabally (13), Geiselsöder (2) -cinco inicial- Peterson (13), Wilke (3), Buhner (6), Gulich (5), Bessoir, Sontag (2), Bielefeld.
Autor: Alex Andreu
Foto de: FEB

