Ajustando piezas
Foto: X (Twitter)Força Lleida
El resultado dice que el iLERNA Lleida perdió 103-95 ante el FIATC Girona. La pista, sin embargo, contó una historia algo más larga. Porque el último partido de preparación antes de que llegue la hora de la verdad tuvo de todo: un buen comienzo leridano, un segundo cuarto de dudas, un tercer periodo que amenazaba con romper el encuentro y una reacción final que volvió a poner al equipo de Gerard Encuentra a las puertas de una remontada que esta vez no llegó.
Una semana después de haber derrotado al Girona en las semifinales de la Lliga Catalana ACB por 88-98, el conjunto leridano volvió a encontrarse con el equipo de Moncho Fernández, aunque esta vez el escenario era diferente y también lo era el momento. Ya no estaba en juego una final. No había un título esperando al final del camino. Era el último examen antes de comenzar la Liga Endesa.
Y en esos exámenes de septiembre, la nota no siempre está en el marcador. El Lleida termina la pretemporada con una derrota, sí, pero también con la sensación de que cuando el partido parecía perdido fue capaz de volver a meterse dentro. Eso, a estas alturas, también cuenta.
Del buen comienzo al golpe que parecía definitivo
El iLERNA salió a la pista con intención de mandar. James Batemon tomó las primeras responsabilidades ofensivas y los de Encuentra consiguieron abrir una pequeña brecha hasta el 11-17. El partido parecía caminar por el mismo sendero de aquella semifinal de Tarragona, aunque pronto aparecieron algunos de los problemas que acompañarán al equipo mientras termina de ajustar todas sus piezas. Los errores ofensivos dieron oxígeno al Girona y permitieron a los locales cerrar el primer cuarto por delante, 29-28.
En el segundo periodo, el equipo gerundense encontró más continuidad y comenzó a castigar las dudas leridanas. Mac McClung volvió a demostrar que es un jugador capaz de cambiar el ritmo de un partido en pocos minutos y, junto a Jassel Pérez, fue colocando piedras en el camino. El Lleida intentaba mantenerse cerca. Kur Kuath y Torrens aportaban soluciones, pero el conjunto local consiguió marcharse al descanso con siete puntos de ventaja, 48-41.
Todavía había partido. Lo que ocurrió después fue el momento más delicado de la noche. El Girona salió del vestuario dispuesto a terminar el trabajo y firmó un parcial de 12-2 que llevó el marcador hasta un preocupante 68-48 después de un triple de Pérez. Veinte puntos de diferencia. En cualquier otro momento, quizá aquello habría sido la sentencia. Pero este iLERNA Lleida ya ha demostrado durante la pretemporada que tiene una costumbre bastante saludable: no darse por vencido cuando el partido se complica.
Shurna enciende la remontada y Hughes pone al Girona contra las cuerdas
Y entonces apareció John Shurna. El estadounidense tomó el mando ofensivo en el tercer cuarto y se convirtió en la respuesta que necesitaba el equipo. Doce puntos en ese periodo sirvieron para devolver al Lleida a un partido que parecía escaparse por el desagüe. La diferencia comenzó a caer. De veinte a quince. De quince a diez. Y al final del tercer cuarto, 82-75. Siete puntos. Ya no era una cuestión de salvar los muebles. El Lleida volvía a creer en la remontada.
El último cuarto confirmó que aquella reacción no había sido casualidad. El equipo siguió apretando y Mark Hughes decidió poner todavía más picante al encuentro con dos triples consecutivos que colocaron el 94-91 en el marcador cuando apenas quedaban tres minutos. El Girona empezó a mirar el reloj. El Lleida, al marcador.
La distancia era mínima y el partido estaba donde seguramente quería Encuentra después de aquel desastroso arranque del segundo tiempo: vivo.
Pero ahí apareció nuevamente McClung. El estadounidense asumió la responsabilidad en los minutos decisivos y encontró las respuestas que el Girona necesitaba para evitar que aquella remontada terminara como la de una semana antes. El conjunto gerundense aguantó el empuje y terminó cerrando el partido con el definitivo 103-95.
Esta vez no hubo remontada completa. Pero hubo reacción. Y quizá esa sea una de las conclusiones que conviene llevarse de Sant Hilari Sacalm.
El iLERNA Lleida termina su pretemporada con una derrota, pero también con una colección de señales que permiten mirar hacia el debut liguero con cierto optimismo. Ha competido contra rivales de nivel, ha demostrado personalidad cuando los partidos se han puesto feos y, sobre todo, ha enseñado que tiene jugadores capaces de asumir responsabilidades cuando el balón empieza a quemar.
Shurna fue el hombre que encendió la remontada. Hughes estuvo a punto de convertirla en realidad. Y enfrente, Pérez, con 17 puntos en apenas 13 minutos, y un McClung que volvió a aparecer cuando más lo necesitaba su equipo, terminaron inclinando la balanza hacia Girona.
Ahora se acabaron las pruebas. Se acabaron los partidos que sirven para corregir sobre la marcha, para experimentar con rotaciones o para medir sensaciones. El siguiente ya contará. La Liga Endesa espera.
Y el iLERNA Lleida llega después de una pretemporada en la que ha ganado, ha perdido, ha remontado, ha sufrido y también ha aprendido. Todavía quedan cosas por ajustar, especialmente en la continuidad ofensiva y en esos momentos en los que el rival consigue acelerar el partido. Pero hay algo que parece bastante claro. Este equipo sabe levantarse. Ahora tendrá que demostrar que también sabe hacerlo cuando los partidos ya no sean ensayos.
FICHA TÉCNICA:
103. FIATC Girona (29+19+34+21): McClung (18), N’Guessan (10), Busquets (7), Stenionis (11), Whittaker (4) -cinco inicial-, Geben (17), Brunot (2), Pluta (6), Martínez (7), Pérez (17) y Maric (4).
95. iLERNA Lleida (28+13+34+20): Ejim (3), Paulí (9), García (2), Hughes (14), Perrin (8) -cinco inicial-, Batemon (15), Rodríguez (3), Sanz (10), Shurna (15), Kuath (9), Perrin (8), Majauskas (3) y Torrens (4).
Árbitros: Jordi Aliaga, Alberto Baena y Leandro Lezcano.
Incidencias: Partido de pretemporada de la Liga Endesa disputado en Sant Hilari Sacalm ante 450 espectadores.
Autor: José Manuel Gómez
Foto: X (Twitter)Força Lleida

