Después del golpe, Son Moix pide respuesta
Fotografía cedida por Fibwi Mallorca
El Fibwi estrena su pista como local ante un Grupo Alega Cantabria que también llega después de ganar por la mínima en su debut
PALMA. El primer partido de la temporada dejó una sensación difícil de explicar con una sola palabra. Dolió. El Fibwi Mallorca Bàsquet Palma estuvo muy cerca de llevarse un derbi que durante muchos minutos parecía tener escrito otro final, remontó dieciséis puntos de desventaja, llegó a ponerse por delante y acabó cayendo por un solo punto, 95-94, ante un Palmer que encontró en Dezayne Mingo la última respuesta.
Pero cuatro días después conviene mirar el partido con algo más de perspectiva.
Porque perder siempre duele, y más cuando la victoria se escapa de esa manera, pero aquel derbi dejó también una de las primeras grandes señales del nuevo Fibwi de Álex Formento. El equipo no se fue del partido. Cuando el encuentro parecía encaminado hacia una derrota amplia, encontró energía, defensa, acierto y carácter para regresar. Y tuvo incluso la última palabra ofensiva antes de que Mingo decidiera el partido.
Ahora llega Son Moix.
El domingo, a las 12:00 horas, el Fibwi jugará por primera vez como local esta temporada ante el Grupo Alega Cantabria. Y aunque la derrota del derbi todavía esté demasiado reciente, hay una oportunidad mucho más importante delante: convertir aquella reacción en el primer triunfo del curso.
Una remontada que debe servir para algo
El 95-94 quedará en la clasificación como una derrota. Eso nadie lo puede cambiar. Pero la manera de llegar hasta ese marcador sí puede tener valor durante las próximas semanas.
El Palmer llegó a dominar por 16 puntos, y el Fibwi fue capaz de ir limando la distancia hasta convertir un partido que parecía escaparse en un encuentro completamente nuevo. En el último cuarto apareció especialmente Sergi Huguet, mientras que Jaume Lobo clavó un triple de enorme dificultad y Shilo Jackson puso al equipo por delante con una acción interior. El Fibwi llegó a mandar 94-90, pero Mingo respondió para colocar el 93-94 y después decidió el partido con 0’7 segundos para el final.
Ese final duele precisamente porque el equipo estuvo ahí.
Y quizá esa sea la primera enseñanza que debe quedarse dentro del vestuario: en Primera FEB no basta con remontar, hay que aprender a cerrar los partidos que has conseguido remontar.
Pero eso también se aprende jugando.
Cantabria ya sabe lo que es sufrir
El rival del domingo llega a Palma con una victoria en el bolsillo, aunque tampoco precisamente con un paseo.
El Grupo Alega Cantabria derrotó en la primera jornada al Bàsquet Menorca por 69-68, en un encuentro de máxima igualdad que se resolvió en los últimos segundos. El conjunto de Lolo Encinas llegó al tramo final con el partido completamente abierto y tuvo que tirar de oficio para conseguir estrenarse con victoria.
Samu Rodríguez y Miha Lapornik, con 14 puntos cada uno, lideraron al conjunto cántabro, mientras que Lotanna Nwogbo aportó diez. Pero hubo también una figura que obligó a los locales a trabajar hasta el último segundo: Hansel Atencia, que terminó con 18 puntos para Menorca.
No es un dato menor.
Cantabria ya ha comprobado en su primera jornada que esta competición no concede nada. Y llega a Son Moix después de haber ganado un partido en el que también tuvo que sobrevivir.
Un rival construido para competir
Lolo Encinas afronta su tercera temporada al frente del proyecto cántabro, que comienza su quinta campaña consecutiva en Primera FEB. El equipo ha mantenido al técnico y llega con una plantilla renovada en varios de sus puestos, aunque con una idea bastante clara de lo que quiere ser.
Durante la pretemporada consiguió tres victorias en cuatro partidos y, antes de comenzar la liga, el propio Encinas hablaba de la rápida adaptación de las nuevas piezas y de la sensación de que el grupo sabía qué quería hacer.
En el debut oficial, además, volvió a demostrar una característica que puede ser importante durante toda la temporada: saber competir cuando el partido no sale bonito.
Y el domingo tendrá delante a un Fibwi que seguramente no necesita demasiados recordatorios de lo que significa llegar hasta el último minuto con opciones.
Son Moix, por fin
Hay otra diferencia respecto al derbi.
El viernes pasado el Fibwi jugó administrativamente como visitante en un Son Moix que, aunque fuera compartido por los dos equipos, tenía el ambiente y el contexto propios de un estreno. El domingo cambia todo. Son Moix será la casa del Fibwi.
Y eso también forma parte de este nuevo proyecto.
Álex Formento tiene delante su primer partido oficial como local y un equipo que todavía está buscando sus automatismos. Dorde Simeunovic, con 18 puntos en el derbi, ya enseñó parte de lo que puede aportar; Lobo terminó con 17; Huguet apareció en el momento más complicado; Jackson volvió a mostrar su capacidad para hacer daño cerca del aro.
Hay piezas. Hay energía. Y ahora toca convertir esas piezas en un equipo capaz de ganar.
Que el dolor se convierta en impulso
El Fibwi no necesita borrar el derbi del viernes. Al contrario. Debe utilizarlo.
Puede recordar cómo estaba el partido cuando parecía perdido y cómo terminó teniendo una posesión para ganarlo. Puede recordar que durante muchos minutos sufrió, pero también que encontró la manera de levantarse. Y puede recordar, sobre todo, que el primer partido de una temporada no define una temporada.
El domingo habrá otra oportunidad.
Cantabria llega con una victoria, pero también con un partido sufrido. El Fibwi llega con una derrota, pero con la certeza de que fue capaz de regresar desde muy lejos y competir hasta el último segundo.
Ahora falta dar el siguiente paso. Que el dolor del derbi no sea una herida, sino combustible.
Fotografía cedida por Fibwi Mallorca
Autor, Vicenç Ropero

