El azul da alas a los burdeos
'X' iLERNA Lleida
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| 18 | 20 | 23 | 28 | 89 | |
| 27 | 20 | 18 | 19 | 84 |
Ilerna Lleida
89
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| 18 | 20 | 23 | 28 | 89 | |
| 27 | 20 | 18 | 19 | 84 |
84
Asisa Joventut
Ilerna Lleida
89
-
84
Asisa Joventut
-
Q1
18- 27
-
Q2
20- 20
-
Q3
23- 18
-
Q4
28- 19
El baloncesto tiene una costumbre bastante curiosa: a veces te obliga a perder el partido antes de darte la oportunidad de ganarlo. Y el iLERNA Lleida, en el estreno de la Lliga Catalana, tuvo que recorrer precisamente ese camino. Porque durante muchos minutos la Penya mandó, encontró espacios, castigó los errores y llegó a disfrutar de una ventaja de catorce puntos que hacía pensar que el encuentro podía escaparse demasiado pronto. Pero este iLERNA todavía está en construcción y, quizá por eso mismo, empieza a demostrar que también sabe construir sus victorias desde los problemas.
El 89-84 ante el Asisa Joventut no fue una victoria sencilla, de esas que se explican mirando únicamente el marcador final. Fue una victoria de reacción, de insistencia y de saber cambiar el rumbo cuando el partido parecía escrito con tinta verdinegra. Y ahí estuvo buena parte del mérito de un Lleida que fue creciendo con el paso de los minutos hasta terminar creyendo mucho más en sí mismo que su rival.
De ir a remolque a empezar a mandar
La primera parte tuvo un dueño bastante claro. La Penya salió con más ritmo, más acierto y, sobre todo, con una confianza que le permitió jugar durante muchos minutos con la sensación de tener el partido bajo control. El 18-27 del primer cuarto reflejaba esa superioridad inicial y, cuando el marcador llegó al 20-34, el iLERNA tuvo que empezar a preguntarse algo más importante que cómo reducir la diferencia: cómo cambiar la dinámica.
Y entonces apareció James Batemon. El escolta comenzó a asumir responsabilidades, encontró el aro desde fuera y, acompañado por Melvin Ejim, puso algo que el equipo necesitaba urgentemente: energía. El iLERNA dejó de mirar el marcador y empezó a mirar al rival. La defensa subió un punto, el rebote empezó a caer del lado burdeos (vestido de azul recordando los 25 años del Caprabo Lleida) y cada posesión dejó de parecer una carrera contra el reloj.
Los triples de Batemon fueron encendiendo poco a poco una remontada que todavía parecía lejana, pero que ya estaba en marcha. El 36-42 fue la primera señal de que aquello no iba a ser un paseo para la Penya. Incluso cuando los verdinegros consiguieron marcharse otra vez hasta el 38-47, el partido ya había cambiado de temperatura. Y es que hay una diferencia importante entre estar perdiendo y estar fuera del partido. El iLERNA perdía, pero ya no estaba fuera.
Tras el descanso apareció otro Lleida. Más agresivo, más incómodo para el Joventut y mucho más dispuesto a disputar cada balón. Gerard Encuentra no estaba satisfecho con la energía de los suyos y el equipo entendió el mensaje. Hughes, McGhee y Batemon comenzaron a encontrar soluciones ofensivas mientras la defensa obligaba a la Penya a jugar posesiones mucho menos cómodas.
El premio llegó con el 51-49, la primera ventaja del iLERNA, y con ella cambió definitivamente la sensación del partido. El que hasta hacía poco corría detrás del marcador empezaba ahora a obligar al Joventut a mirar por el retrovisor.
Cuando la victoria deja de ser una cuestión de talento
Pero la Penya no había ido a Tarragona a entregar el partido. La respuesta fue inmediata. Birgander apareció con seis puntos consecutivos y un triple de Laprovittola completó un parcial de 0-9 que devolvió a los verdinegros el mando y amenazó con cortar de raíz todo el trabajo realizado por el conjunto de Encuentra.
Aquí estuvo quizá uno de los detalles más interesantes de la tarde: el iLERNA tampoco se cayó. Paulí y Ejim respondieron después del tiempo muerto y evitaron que el partido se rompiera definitivamente. Porque este equipo, todavía con piezas importantes fuera de la pista y con mucho camino por recorrer, empieza a tener algo que no aparece en las estadísticas: capacidad para responder cuando el rival golpea.
El último cuarto fue ya otra historia. Intercambio de golpes, posesiones importantes, errores que podían decidirlo todo y una cancha convertida en ese lugar donde cada canasta empieza a pesar un poco más que la anterior. El Joventut tuvo sus opciones, pero el iLERNA llegó mejor colocado a los minutos que realmente importaban.
Y ahí volvió a aparecer Batemon, protagonista de la reacción y también de los instantes decisivos, mientras el equipo encontraba en su defensa y en el rebote dos argumentos fundamentales para sostener la remontada. Con 87-84 en el marcador llegó una de las acciones más discutidas del encuentro, una falta en ataque señalada a Emir Sulejmanovic sobre Batemon que evitó una última posibilidad clara de la Penya. Una acción controvertida, sí, pero que tampoco debe utilizarse para explicar una victoria que el iLERNA había empezado a construir mucho antes.
Porque el Lleida ganó por sus propios méritos. Ganó porque fue capaz de levantarse cuando perdía de catorce. Ganó porque después del descanso defendió mejor. Ganó porque dominó el rebote y porque tuvo mejores porcentajes. Ganó, sobre todo, porque cuando el partido dejó de ser una cuestión de talento y pasó a ser una cuestión de carácter, los de Encuentra estuvieron preparados.
Batemon con17puntos y Ejim con 15 puntos, lideraron una remontada que tiene más valor por cómo se produjo que por la diferencia final. Y alrededor de ellos hubo un equipo que fue creciendo, corrigiendo y creyendo hasta encontrar una victoria que, en el primer cuarto, parecía bastante lejos.
La Lliga Catalana apenas acaba de empezar, pero el iLERNA ya ha dejado una primera tarjeta de visita. No es todavía un equipo terminado, ni falta que hace. Está probando piezas, buscando automatismos y aprendiendo a jugar juntos. Pero después de caer ante Zaragoza, superar con autoridad al Ulm y ganar a Manresa y ahora remontar a la Penya, empieza a aparecer algo que puede ser más importante que cualquier resultado de septiembre. La capacidad de competir incluso cuando el partido se pone cuesta arriba.
Y eso, en una temporada tan larga como la que espera al iLERNA Lleida, puede acabar valiendo mucho más que una victoria de pretemporada. Porque los equipos se construyen entrenando, pero también descubriéndose en tardes como esta. Y el Lleida acaba de descubrir que, cuando todo parece perdido, todavía tiene una cosa que decir.
FICHA TÉCNICA:
89 – Ilerna Lleida (18+20+23+28): McGhee (14), Pauli (7), Hughes (11), Shurna (5), Perrin (13) – cinco inicial – Batemon (17), Ejin (15), Diagne (0), Rodríguez (2), Sanz (5), Majauskas (-) y Torrens (-).
84 – Asisa Joventut (27+20+18+19): Rubio (13), Håkanson (7), Reyes (10), Sulejmanović (11), Torres (2) – cinco inicial – Ellis (7), Laprovittola (14), Nogués (2), Birgander (10), Cheathan (8), Osayi (-) y Niebla (-).
Árbitros: Jordi Aliaga Solé, Arnau Padrós Feliu y Andrés Fernández Carretero.Sin eliminados.Incidencias: Partido de la Lliga Catalana ACB – Fase de Grupos disputado en el Palau Municipal d’Esports Catalunya.
Autor: José Manuel Gómez
Foto: X (Twitter)Força Lleida

