El Roig Arena podrá a prueba al Hiopos Lleida
Foto: X (Twitter) Hiopos Lleida
El calendario no concede treguas. Apenas hay tiempo para saborear una victoria cuando ya aparece el siguiente reto en el horizonte. Y este domingo, a las 17:00, el Hiopos Lleida afronta uno de esos partidos que sirven para medirlo todo: el momento, la ambición… y la fe. Enfrente, nada menos que el Valencia Basket, uno de los equipos más sólidos del continente, como no dudó en subrayar Gerard Encuentra en la previa.
“El Valencia Basket es uno de los mejores equipos de Europa”. No es una frase de compromiso ni un elogio vacío. Es una constatación. El conjunto taronja llega segundo en la clasificación (13-4), con una plantilla larga, talento repartido y una identidad muy clara: ritmo alto, físico, y una capacidad ofensiva que castiga cualquier despiste. El Roig Arena no suele perdonar.
Pero el Hiopos tampoco llega de puntillas
Ocho victorias. Ese es el número que marca la primera vuelta del Hiopos Lleida. Ocho triunfos que igualan la mejor marca histórica del baloncesto leridano en ACB. Palabras mayores. Encuentra lo resume con honestidad: notable alto, especialmente en resultados, aunque con fases de irregularidad que todavía escuecen.
Y es que la sensación, es que este equipo ha tenido que crecer deprisa. Quizá demasiado. Un inicio potente, incluso algo irreal, dio paso a semanas de aprendizaje forzado. Ahora, el grupo parece haber encontrado un punto de equilibrio: sabe sufrir, sabe competir y, cuando toca, sabe cerrar partidos.
El triunfo ajustado ante San Pablo Burgos (73-72) es un buen ejemplo. Un partido que en otros momentos se habría escapado y que esta vez se quedó en casa. No fue brillante, pero sí maduro. Y eso, en esta liga, vale oro.
El gigante taronja
El Valencia Basket no necesita demasiadas presentaciones. Equipo de Euroliga, plantilla profunda y nombres que pesan. Jean Montero lidera la anotación, Jaime Pradilla domina cerca del aro y el colectivo funciona como un engranaje bien engrasado. Anota casi 95 puntos por partido, corre, castiga desde fuera y convierte cada error rival en una transición letal.
Los precedentes no ayudan al optimismo: tres partidos, tres derrotas para el Lleida. La última, clara, en el Barris Nord (78-99). Pero los contextos cambian. Y este Hiopos no es exactamente el mismo.
Desde lo técnico, el plan parece evidente. El Hiopos necesitará bajar el ritmo, controlar las pérdidas y proteger el rebote defensivo ante uno de los mejores equipos de la liga en segundas oportunidades. La defensa en el uno contra uno será clave para evitar desajustes que Valencia castiga con una facilidad pasmosa.
En ataque, el equipo deberá jugar con paciencia. Encontrar a James Batemon en situaciones favorables, castigar desde el tiro exterior cuando se pueda y no precipitarse. Llegar vivos al último cuarto ya sería un pequeño triunfo. Llegar con opciones, un escenario ideal.
Eso sí, el contexto no ayuda del todo. Las bajas de György Goloman y Melvin Ejim, junto a las molestias de Cameron Krutwig, obligan a un esfuerzo extra. El propio Encuentra lo reconoce: el equipo llega justo físicamente. Pero sin excusas. Nunca las hay en esta liga.
Este domingo no va solo de ganar o perder. Va de competir en un escenario grande. De comprobar hasta dónde llega este Hiopos Lleida que, paso a paso, ha ido construyendo algo reconocible. El objetivo es claro: llegar al final con el partido abierto. Todo lo demás, vendrá después. Porque quizá no sea el día para dar la sorpresa. O quizá sí. Pero si algo ha demostrado este equipo es que ya no se esconde.
Autor: José Manuel Gómez
Foto: X (Twitter) Hiopos Lleida

