septiembre 5, 2026
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Basket Pasión

No me cuenten historias. ¿Quieren que hablemos? Pues es fácil, háblenme de esto. Ya no solo se trata de baloncesto, ya no es solo hablar de competición, ni de ganar ni de perder. Hablen de pasión. Porque lo que este que firma el artículo ha sentido hoy en Zamora, en el Polideportivo Manuel Camba, solo se puede definir como pasión.

¿Casi 500 km. por amor a esto?

Sí, y no pesan. “Sarna con gusto no pica”. Se volverían a hacer de inmediato sin pensarlo. De hecho, se volverán a hacer durante la temporada. Porque esto engancha, porque el color naranja, mola. Porque todos y cada uno de los componentes del Recoletas Zamora enganchan de una manera bestial.

Pisar Zamora no es cualquier cosa. No es pisar Madrid, ni pisar Sevilla, ni pisar… Pisar Zamora es otra cosa que encima conlleva respeto y mucha responsabilidad. Pero la pretemporada está dando su inicio y había que pisar Zamora. Había que empezar a desentumecer el “dedo pulsador” y había que empezar a sentir las sensaciones que transmiten tanto jugadoras como equipo técnico.

Se olían las ganas de pasarlo bien, las ganas de disfrutar, pero lo que más se olía eran las ganas de trabajar con ilusión. Un aroma que inventores ya podrían asacar en cualquier tipo de spray o ambientador.

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Encuentros y reencuentros

Era reencontrarse con esa buena gente que te trae el baloncesto. Con Claudia, con Ana, con Cristina, con Andrea o con el mismo Rula. Era sentir el abrazo mutuo que para el tiempo para que, sin que nadie hablara, se sintiera algo como “ya estamos todos, empecemos”.

Y era acercarse al resto. A Joana, siempre risueña y con ganas de comunicarse. O la siempre sonriente Sofía quien se dirigía a mí con la mano por delante para simplemente darnos un apretón educado. O Nia, con la que me pude comunicar, saludar y charlar en mi oxidado inglés. O con Erika, quien exhala toneladas de calidad tanto como persona como jugadora. O con la misma Kathy…

Todo se conjugaba como en el mejor sueño. Como un pastel cuya guinda era mi mujer, que tuvo el valor de darse el madrugón conmigo para ser partícipe de este momento.

Hice lo que me apetecía hacer, campar a mis anchas con permiso concedido y con la clara intención de no molestar a nadie. Quise desentumecer el dedo ejecutor y quizás las imágenes no sean profesionales. Pero tampoco lo es la sensación tan bella que me llevé.

Viajar de vuelta con una sonrisa que seguro me va a provocar agujetas mañana, y contándole a mi mujer la sensación de felicidad no tiene precio.

Hablo de felicidad, hablo de completar otro sueño. Y respecto a ellas, hablo de calidad. Porque no llevan dos días entrenando y tendrían que ver el nivel exhibido.

Tenemos claro que la máquina tiene que ser engrasada y que para ello tenemos poco tiempo. Pero estas chicas y este cuerpo técnico se están entregando para que eso se dé lo antes posible.

Hoy quizá el dedo pulsador todavía necesitaba algo más de pretemporada. Las sensaciones, en cambio, llegaron ya en plena forma: matrícula de honor.

Queda esperar, porque lo que es seguro es que esta temporada vamos a disfrutar. Evidentemente no hablo de victorias o derrotas porque esta liga es muy complicada. Pero me da que vamos a disfrutar en el Ángel Nieto y mucho.

Me queda el grito que voy a repetir este año hasta llegar a la afonía.

¡Vamos, Recoletas!

Háblenme de Pasión.

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