No se pierde la esperanza
Imagen de R. Corpas/GAC
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| CAN | 17 | 17 | 19 | 21 | 74 |
| HLA | 23 | 18 | 20 | 21 | 82 |
Grupo Alega Cantabria
74
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| CAN | 17 | 17 | 19 | 21 | 74 |
| HLA | 23 | 18 | 20 | 21 | 82 |
82
HLA Alicante
Grupo Alega Cantabria
74
-
82
HLA Alicante
-
Q1
17- 23
-
Q2
17- 18
-
Q3
19- 20
-
Q4
21- 21
El HLA Alicante firmó en Torrelavega algo más que una victoria. El 74-82 ante Grupo Alega Cantabria supone un golpe de autoridad en el momento clave de la temporada, un partido que habla de carácter, de oficio y de un equipo que empieza a parecerse a lo que necesita ser para competir en playoff.
Llegaba el conjunto alicantino con la presión de no fallar. Instalado en la zona media-alta de la clasificación, pero con un margen mínimo sobre sus perseguidores, cada jornada se ha convertido en una final. Y en ese contexto, el equipo respondió con una actuación sobria, sin alardes pero tremendamente eficaz.
Saber sufrir también suma
Desde el primer cuarto se vio a un HLA Alicante decidido. No solo por el 17-23 inicial, sino por la forma: ritmo controlado, buena selección de tiro y, sobre todo, una defensa mucho más consistente que en jornadas anteriores. Eddy Polanco marcó el tono ofensivo, pero lo más importante fue la sensación colectiva: el equipo sabía exactamente qué quería jugar. En un tramo de la temporada donde los nervios suelen aparecer, Alicante mostró claridad.
El segundo cuarto confirmó que no era un espejismo. Sin necesidad de romper el partido, los visitantes lo fueron moldeando. Kevin Larsen impuso presencia interior, Mike Torres aportó equilibrio en la dirección y el equipo mantuvo siempre una ventaja bajo control. El 34-41 al descanso reflejaba precisamente eso: no una superioridad aplastante, sino una gestión inteligente del partido. Alicante no necesitaba correr; necesitaba no equivocarse.
Un cierre de equipo competitivo
El tercer cuarto era el momento clave, y Grupo Alega Cantabria respondió como cabía esperar. Empujado por su público y su necesidad clasificatoria, elevó el nivel físico y trató de recortar distancias. Aquí apareció una de las mejores versiones del HLA Alicante esta temporada: la de equipo resiliente. Cada parcial local encontraba una respuesta inmediata. No hubo desconexiones largas, uno de los problemas que le habían penalizado en semanas anteriores.
El 53-61 al final del tercer cuarto era oro puro: ventaja mantenida, desgaste del rival y partido cada vez más cerca.
En el último cuarto no hubo brillantez, pero sí algo más importante: control emocional. Alicante jugó con la ventaja, seleccionó bien sus ataques y evitó pérdidas críticas. Grupo Alega Cantabria lo intentó hasta el final, pero nunca logró situarse realmente a tiro. El empate en el parcial (21-21) refleja bien ese tramo: igualdad en el juego, pero no en la gestión del marcador.
Esta victoria cobra aún más valor si se observa el contexto. Con la clasificación comprimida, HLA Alicante no tiene margen para relajarse. Cada triunfo no solo suma, sino que evita caer en una zona donde varios equipos pelean por las últimas plazas de playoff.
Además, el calendario que queda por delante no permite excesos de confianza: enfrentamientos directos y rivales que también se juegan objetivos obligarán a mantener este nivel competitivo. El partido en Torrelavega puede marcar un punto de inflexión precisamente por eso: demuestra que el equipo sabe competir fuera de casa y bajo presión.
Grupo Alega Cantabria – 74 (17+17+19+21): Love (7), Yu (12), Hernández (17), Lapornik (12), Johnson Jr. (2), Powell (13), Taboada (3), Van Oostrum (5), Alderete (3) y Kande Kieli (0)
HLA ALICANTE – 82 (23+18+20+21): Torres (12), Joseph (6), Mendicote (2), Hollanders (11), Mwema (2), Polanco (22), Coulibaly (2), Larsen (14), Jordà (9), Geu (2) y Bone (-).
Autor, Alex Cuellar
Imagen de R. Corpas/GAC

