Rosó Buch no seguirá en IDK Euskotren
Alex Andreu / Basket Pasión
Mediada la mañana de este miércoles, IDK Euskotren comunicaba a través de sus redes sociales la no continuidad de la escolta de Mataró en el club de cara a la siguiente temporada. Tras la renovación de Robinson anunciada hace un par de semanas, es el segundo movimiento en la plantilla que defenderá los colores de Ibaeta en la 26/27.
Mi camiseta llevará siempre su nombre
Por mi trabajo he podido conocer a actores, cantantes, futbolistas, ministros incluso, a todos los he saludado, he intercambiado palabras con ellos, todo muy educado, muy cordial, pero sin pasión, muy profesional que diría Manquiña. También por trabajo, aunque no directamente, tuve la oportunidad de conocer a Rosó Buch. En una de esas esperas, que para contradecir a Torrente no es lo peor de mi trabajo, un par de figuras llamaron mi atención. ¿Era ella? ¿Sí, no? Sí, era ella. Mi jugadora favorita de la Liga Femenina: Rosó Buch.
Como un fan nervioso, no pude evitar saludarlas, a ella y a Angie. “Rosó, hay que meterse en playoff, vosotras y nosotras”. Ni siquiera jugaba todavía en Donostia, por aquel entonces estaba en Gernika, y verla por San Sebastián fue además de una sorpresa, una ilusión. Y ella me correspondió, con paciencia, con una sonrisa, aunque quizás en su fuero interno estuviera pensando qué tío más pesado diseccionándome los partidos que quedan para terminar la temporada regular. Faltaban dos jornadas para terminar la Liga 23/24 y no podía imaginarme que la temporada siguiente iba a estar viéndola cada dos semanas en el Gasca.
Por aquel entonces yo no escribía, ni siquiera era socio de Ibaeta basket y el anuncio de su fichaje unas semanas después de aquel encuentro inesperado fue un motivo importante para tomar la decisión de hacer más estable mi conexión con el club, pasar de ser espectador esporádico a sufridor perpetuo. Porque seguramente no fuera la mejor jugadora de la competición, ni la más determinante, pero siempre había sido una de mis jugadoras favoritas. Por su juego, por el trabajo que uno intuye detrás de lo que parece talento natural y nada más, por la autenticidad de su sonrisa cuando disfruta del juego, porque sus canastas a aro pasado son sinónimo de esteticismo; como una ruleta de Zidane. ¿Se podía hacer más sencillo? Probablemente, pero puestos a hacerlo, vamos a hacerlo bonito.
Cuando decidí autoregalarme para Navidades una camiseta del club, ni lo dudé: debía ser la 6 bajo el nombre de Rosó B.R.. Después de muchas preguntas a Iulene llegó mi camiseta, la recogí con ilusión en un partido entre semana al que llegué por los pelos, la desenvolví con prisas y me la vestí con orgullo, casi como una provocación; al girarme descubrí que sentado detrás de mí en la grada estaba un sancionado Roberto Íñiguez -vaya usted a saber porqué-.
Dos temporadas, dos historias
La 24/25 fue una temporada de pesadilla para IDK Euskotren. Muy bien en competición europea, el equipo acusó el desgaste en Liga Femenina y penó hasta aquel triple liberador de María en Lugo. En una plantilla en la que estaban Alba Prieto, Iris Junio, Lola Pendande, Becky Massey entre otras, el nombre de Rosó Buch daba todavía más lustre al grupo. Sus números en aquella temporada fueron de 9.2 puntos por partido, sumando casi 3 rebotes y más de 2 asistencias.
En esta temporada que acaba de terminar para Ibaeta, su rol en la plantilla ha sido más discreto en cuanto a anotación (se ha quedado en 7.6) pero ha adquirido un papel más importante en cuanto a liderazgo. En una plantilla joven, su experiencia de catorce temporadas en la máxima categoría era un plus; sobre todo en aquel inicio de temporada que propulsó a IDK Euskotren, donde frente a Salamanca y Jairis repitió esa jugada a aro pasado que lleva su copyright, con ese toque de muñeca casi de tenista, con el balón que se eleva, toca muy arriba en el tablero y baja mansamente hasta la red.
Recuerdo ahora una entrevista suya en redes sociales, su ambición por entrar en playoff, por ser cabeza de serie en Copa de la Reina. Luego los objetivos ambiciosos que ella tenía, no pudieron cumplirse, pero como ella misma decía en aquella entrevista de Tablero Feb, si las eliminaban en primera ronda de Copa, como así sucedió, Port Aventura estaba muy cerca para disfrutar con el grupo -como así también sucedió-.
Con el rol de anotadora cubierto por Paige Robinson, esta temporada Rosó ha disputado minutos al base, dirigiendo el juego, pero cuando la norteamericana abandonó el equipo un par de jornadas antes del final, ahí estaba Rosó para coger el relevo. No pudieron saldarse con victorias, pero su casillero de puntos frente a Leganés y Girona recuperó el brillo que solía.
Su Mataró natal, Cáceres, Bembibre por tres temporadas, Conquero de Huelva, Girona durante casi cuatro años finalizando la temporada en Valencia, antes de instalarse en Gernika y los dos años en Donosti. Una carrera larga que continuará la próxima temporada en Estepona. Habrá que ver qué plantilla confecciona el conjunto costasoleño -este año, siendo un recién ascendido, firmó a Koné, Gretter, Conner, Contell…- pero seguro que el nombre de Rosó Buch será uno de los preferidos de los aficionados del Pineda.
Autor: Alex Andreu
Foto de: Alex Andreu

