Quisiera hablar de…
Para algunos clubes, ya lo sabemos, el telón de la temporada ha caído. Nos tocará escribir del resumen de temporada, de si se han cumplido los objetivos de la temporada, de las notas que merecen a nuestro juicio cada uno de los componentes de cada plantilla y de cada cuerpo técnico. Pero hoy me gustaría hablar de una persona a la que antes de esta temporada desconocía y a la que semana tras semana he ido conociendo y me ha hecho, por su trabajo creer en él. Porque quizás, a veces somos ingratos y los del banquillo, los técnicos, solo salen a la palestra cuando hay críticas. Solo se les pide la cabeza cuando los resultados no son buenos.
Por eso quiero hablar de Jaume Tormo, técnico del Fustecma Castelló.
Un entrenador que ha cumplido su 9ª temporada en un club tan grande como es el Nou Bàsquet Femení y que pasa de tan de incógnito que no nos damos cuenta de su trabajo. Un trabajo humildemente hecho, en el que supongo que habrá habido un poco de todo: risas, llantos, cabreos… Pero un trabajo exquisito.
Es de los que no quiere llamar la atención, no pretende ser centro de nada, dejando esa centralidad a las que trabajan en la pista. Tan humilde que tristemente ni Wikipedia se acuerda él. Pero no hace falta que la “enciclopedia internáutica” se acuerde de él para que todos veamos que tras ese semblante serio, tras esa espesa barba negra, ya con canas, hay un profesional del baloncesto como la copa de un pino.
9ª temporada en la que cumple su objetivo y esta vez era mantener al equipo en la Liga Challenge. Objetivo cumplido.
Trato exquisito
No sé si Jaume Tormo habrá hecho un post partido en plena pista. Pero este que escribe lo ha tenido ante su grabadora en todos y cada uno de los partidos que el Fustecma NBF Castelló ha jugado en casa.
Un tío que me ha atendido con una educación y una sonrisa exquisita tras una victoria o tras perder un partido. Un tío al que, desde estas líneas, animo ya consejo a que se le conozca más.
Y recuerdo que, a principio de temporada, pareciera que nos distanciaran kilómetros y kilómetros cuando tan solo estábamos a unos metros. Y todo tiene su explicación. Ni yo le conocía a él ni él me conocía a mí.
Y una temporada después, y ya hice mi artículo de despedida, siento que me llevo del Grapa a un amigo más. Sí, las jugadoras de la plantilla y el resto del cuerpo técnico son ya amigos. Pero muy especial y gratamente un hombre llamado Jaume Tormo.
A modo de recuerdo pongo el último post que hemos hecho.
Jaume, desde aquí, gracias.

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