septiembre 3, 2026

El Barris Nord levanta el telón

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Foto: José Manuel Gómez

Hay noches en las que un pabellón deja de ser simplemente un pabellón. Y esta fue una de ellas. El Barris Nord volvió a vestirse de baloncesto para recibir al nuevo iLERNA Lleida, aunque antes de que aparecieran los jugadores hubo algo mucho más importante: la grada volvió a recordarles a todos que en Lleida el baloncesto no se mira, se vive.

El club presentó oficialmente su nuevo proyecto para la temporada 2026-27 en una tarde en la que hubo camisetas nuevas, caras nuevas, viejos recuerdos y, sobre todo, muchas ganas de que empiece lo que de verdad importa.

Porque la Liga Endesa todavía queda a unas semanas de distancia, pero el Barris Nord ya ha empezado a jugar su partido.

Los aficionados no necesitaron demasiado para entrar en escena. Los cánticos habituales fueron calentando el ambiente mientras los nuevos jugadores iban apareciendo sobre la pista. A alguno quizá le sorprendió. A otros ya les habían avisado. Pero una cosa es que te lo cuenten y otra muy distinta descubrir lo que significa escuchar al Barris Nord cuando decide hacerse notar.

Aquí no se regalan recibimientos. Aquí se exige. Y también se abraza.

Antes del comienzo del acto, el presidente del iLERNA Lleida, Albert Aliaga, atendió a los medios de comunicación y puso voz a un proyecto que vuelve a crecer alrededor de un equipo que ya forma parte de la élite del baloncesto español.

Después llegó el momento de enseñar las nuevas pieles.

Tres camisetas, tres historias para vestir a Lleida

La primera equipación mantiene ese color burdeos que ya identifica al equipo, una camiseta que seguirá siendo la bandera principal cuando el iLERNA Lleida juegue ante su gente.

La segunda cambia el escenario y apuesta por el blanco, pero no por un blanco cualquiera. En los laterales aparecen diferentes tonalidades inspiradas en la propia tierra de Lleida: el verde de los campos, los colores de la tierra y los tonos de la piedra de la Seu Vella y de la Llotja. Porque también una camiseta puede contar de dónde vienes.

Y después apareció una tercera equipación con algo más que diseño. Apareció la memoria. El azul regresa al Lleida para conmemorar los 25 años de aquella presencia del club en la ACB. Una mirada hacia atrás que sirve también para recordar que el baloncesto de élite ya tuvo aquí su historia y que ahora existe una generación dispuesta a escribir nuevos capítulos.

Tres camisetas. Tres maneras de entender un club. Y una misma ciudad detrás.

Pero todavía quedaba mucho por presentar.

Los primeros en tomar el protagonismo fueron los jugadores del Amara Lleida, el equipo que competirá en la Liga U22 y que representa una apuesta clara por el futuro. Jóvenes jugadores que tendrán que aprender que el talento abre puertas, pero que después hay que saber cruzarlas.

Después llegó el turno del equipo femenino, otra pieza fundamental de un proyecto que quiere que el baloncesto leridano tenga cada vez más espacio y más protagonistas.

Y entonces las luces apuntaron hacia el primer equipo. Sobre la pista aparecieron los jugadores del iLERNA Lleida. Los nuevos, los que continúan y aquellos que tendrán que hacer del vestuario algo más que una suma de nombres.

Llegaron los parlamentos con Borja Comenge, entrenador del Amara Lleida U22, puso voz al proyecto de formación. Después fue Jordi Acedo, técnico del equipo femenino, quien tomó la palabra.

Y finalmente llegó el turno de los que llevarán el peso de la nave principal. El capitán, Oriol Paulí, habló en nombre de un vestuario que ya sabe lo que significa jugar en este escenario. Un capitán para una temporada en la que el equipo volverá a necesitar veteranía, carácter y esa capacidad de mantener el rumbo cuando lleguen las noches en las que el balón pese más de la cuenta.

Y después apareció Gerard Encuentra.

El comandante de la nave.

El hombre que tendrá que conseguir que todas esas piezas nuevas, todas esas personalidades y todos esos baloncestos diferentes terminen hablando el mismo idioma.

Porque una presentación es bonita. Una camiseta nueva ilusiona. Un fichaje puede provocar entusiasmo. Pero luego llega el parquet. Y ahí no hay focos que valgan.

El entrenador tendrá que convertir talento en equipo, nombres en roles y expectativas en trabajo. Exactamente lo que empezó a hacer desde el primer día de pretemporada.

Mientras tanto, el Barris Nord volvió a hacer lo que mejor sabe hacer. Animar. Cantar. Recordarles a los nuevos dónde han venido.

Los aficionados hicieron vibrar las gradas para recibir a cada jugador, en una de esas escenas que explican por qué este pabellón tiene algo diferente. Porque jugar aquí no consiste solamente en tener cinco jugadores enfrente. También hay que aprender a jugar contra el ruido. Y, si el ruido viene de casa, mucho mejor.

Al terminar el acto todavía quedaba una de las novedades más espectaculares por descubrir. El nuevo cubo LED instalado con el patrocinio de Invelon, una auténtica apuesta tecnológica que cambiará la imagen del Barris Nord y permitirá proyectar contenidos e imágenes en alta definición desde el centro de la pista.

El viejo pabellón sigue teniendo sus cicatrices, su historia y sus noches inolvidables.

Pero ahora también empieza a mirar al futuro. Y quizá esa sea la mejor fotografía de esta presentación. Un club que recuerda de dónde viene, una afición que sabe dónde está y un equipo que todavía tiene que descubrir hasta dónde puede llegar.

Las camisetas ya están preparadas. Los jugadores ya tienen nombre. El comandante ya está en el puente. Y el Barris Nord, ese viejo animal que nunca termina de dormir, ya ha empezado a rugir. Ahora solo falta lo más sencillo. Que empiece el baloncesto.

Autor: José Manuel Gómez

Foto: José Manuel Gómez

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