Estados Unidos abre el Mundial con una duda enorme
Andy Lyons - Getty Images
China espera a una selección estadounidense que ha perdido a A’ja Wilson y Kelsey Plum en el último momento, mientras todo Berlín se pregunta qué papel tendrá Caitlin Clark en su debut mundialista
Ha llegado el momento. Después de semanas de preparación, de nombres, debates, expectativas y de una convocatoria que ya parecía prácticamente definitiva, Estados Unidos salta este viernes a la pista del Mundial FIBA Femenino 2026. Berlín abre sus puertas y el campeón vigente comienza el camino hacia un quinto título consecutivo, pero lo hace con una selección diferente de aquella que todos imaginábamos cuando se anunció inicialmente la convocatoria.
A las 14:15 horas, China será el primer obstáculo de un equipo que sigue siendo el gran favorito al oro, aunque llega al campeonato con dos golpes importantes. A’ja Wilson y Kelsey Plum han causado baja por motivos de salud y han sido sustituidas por dos jóvenes talentos de las Washington Mystics, Kiki Iriafen y Sonia Citron.
La ausencia de Wilson, especialmente, cambia el paisaje. No porque Estados Unidos haya dejado de ser Estados Unidos —ni mucho menos—, sino porque pierde a la jugadora que probablemente mejor representaba su dominio en los últimos grandes campeonatos. Y mientras Estados Unidos intenta reconstruirse sobre la marcha, hay otra pregunta que lleva días creciendo alrededor de esta selección: ¿será Caitlin Clark titular?
El gigante llega herido, pero sigue siendo gigante
Hay algo que conviene dejar claro antes de empezar cualquier análisis: Estados Unidos continúa siendo el favorito.
La baja de Wilson no convierte automáticamente a ninguna otra selección en favorita. Tampoco la de Plum. El equipo dirigido por Kara Lawson sigue teniendo a Breanna Stewart, Napheesa Collier, Chelsea Gray, Kahleah Copper, Jackie Young, Rhyne Howard, Aliyah Boston, Angel Reese, Paige Bueckers y Caitlin Clark, además de las recién incorporadas Iriafen y Citron. Es decir, probablemente sigue teniendo más talento individual que cualquier otro equipo del torneo.
Pero sí hay una diferencia importante. Estados Unidos ha perdido de golpe a dos jugadoras con una enorme experiencia internacional y, sobre todo, a la MVP del Mundial de 2022 y de los Juegos Olímpicos de París. Wilson fue además la máxima anotadora estadounidense en los tres últimos grandes torneos internacionales. En París promedió 18,7 puntos y 10,2 rebotes y tuvo un papel decisivo en aquella final agónica contra Francia. Su ausencia obliga a que otras jugadoras den un paso adelante. Y ahí aparece Stewart.
Stewart hereda buena parte de la responsabilidad
Breanna Stewart se convierte todavía más claramente en uno de los grandes pilares de esta selección. La jugadora de New York Liberty ya iba a tener un papel protagonista, pero ahora su importancia puede ser todavía mayor. Stewart tiene experiencia, talento y capacidad para jugar en varias posiciones. Puede producir desde el perímetro, atacar cerca del aro, defender y asumir responsabilidades ofensivas. Pero, sobre todo, conoce perfectamente este escenario. Será su cuarto Mundial, algo que solamente habían conseguido antes Sue Bird y Diana Taurasi entre las jugadoras estadounidenses.
A su lado, Napheesa Collier también adquiere una importancia enorme. Su versatilidad puede ser fundamental para que Estados Unidos compense la ausencia de Wilson y pueda mantener esa capacidad para jugar con diferentes estructuras. Y luego están Aliyah Boston y Angel Reese. La primera tendrá que asumir probablemente más protagonismo interior, mientras que Reese aporta algo diferente: energía, rebote, físico y una capacidad extraordinaria para convertir cada balón dividido en una batalla. Quizá ninguna pueda sustituir individualmente a Wilson. Pero Estados Unidos no necesita encontrar otra A’ja Wilson. Necesita conseguir que su ausencia no se note demasiado.
Dos bajas que cambian la fotografía
La pérdida de Kelsey Plum también tiene consecuencias. La exterior, que estaba promediando 21,5 puntos y 5,4 asistencias en una temporada complicada por las lesiones, ha sido descartada para lo que resta de campaña por una lesión en la pierna y tampoco podrá disputar el Mundial. Su capacidad anotadora y su experiencia internacional eran dos activos importantes para Lawson. Su lugar lo ocupará Sonia Citron, que hará su debut con la selección absoluta en Berlín. Y aquí aparece otra de esas historias que hacen especial a este Mundial: Citron ya compartió pista con Caitlin Clark en la selección estadounidense que conquistó el Mundial Sub-19 de 2021. Clark fue entonces MVP y Citron formó parte del All-Star Five.
La otra incorporación, Kiki Iriafen, ya conoce el entorno de USA Basketball porque participó en el torneo clasificatorio mundialista de San Juan, donde Estados Unidos terminó invicto. Iriafen promedió entonces 5,4 puntos y 4,2 rebotes. Dos jugadoras jóvenes que llegan de repente a un escenario gigantesco. Y quizá esa sea otra de las claves de este Estados Unidos: la necesidad puede acelerar el relevo generacional.
Y ahora, Caitlin Clark Pero hay una cuestión que probablemente concentrará una parte enorme de las miradas durante el debut.
Caitlin Clark
La estrella de Indiana Fever llega al Mundial después de una temporada extraordinaria. Sus números son contundentes: 22,5 puntos, 8,4 asistencias y un 45,6% en tiros de campo, según los registros de 2026. Sin embargo, su papel dentro de Estados Unidos todavía genera debate.
Durante el torneo clasificatorio, Clark no fue inicialmente una titular indiscutible y llegó al último encuentro como la única jugadora de la plantilla que todavía no había comenzado un partido en el quinteto inicial. De ahí que haya comenzado a crecer la especulación sobre si Lawson mantendrá esa estructura en el Mundial. Y aquí aparece una situación fascinante. Porque Clark llega probablemente como una de las jugadoras más mediáticas del campeonato, pero eso no significa necesariamente que vaya a tener desde el primer día el papel protagonista que muchos esperan.
El debate no debería ser titular o suplente
La pregunta, en realidad, quizá esté mal planteada. No debería importar tanto si Clark aparece en la foto inicial como si lo hace seis minutos después. Lo realmente interesante será qué quiere Lawson de ella. Estados Unidos dispone de bases y exteriores de enorme experiencia. Chelsea Gray puede controlar el partido como pocas. Jackie Young ofrece defensa y versatilidad. Rhyne Howard tiene capacidad anotadora. Bueckers puede generar desde diferentes posiciones.
Clark aporta algo que ninguna de ellas reproduce exactamente: amenaza constante desde muy lejos, capacidad para abrir el campo, visión de pase y una facilidad extraordinaria para generar ventajas. Y sus números en Indiana demuestran que llega preparada para asumir responsabilidades. Pero el baloncesto FIBA no es la WNBA. Hay menos espacio, defensas diferentes, otro ritmo y una importancia enorme de la lectura colectiva. Para una entrenadora como Lawson, que conoce perfectamente el valor de la estructura, el desafío será encontrar el momento exacto para utilizar cada pieza.
Y quizá Clark pueda ser incluso más peligrosa entrando desde el banquillo. No porque sea una jugadora de segunda unidad, sino porque podría encontrarse con defensas ya desgastadas y tener libertad para cambiar el ritmo del partido.
China no será un simple trámite
El debut será contra China, una selección que conoce perfectamente a Estados Unidos y que, además, fue precisamente su rival en la final del Mundial de 2022. El historial favorece claramente a las norteamericanas, que han ganado sus ocho enfrentamientos mundialistas contra China. El último terminó con el título estadounidense después de un triunfo por 83-61. Pero aquel resultado no debe engañar. China pertenece al grupo de selecciones que pueden exigir a Estados Unidos físicamente y tácticamente, y el primer partido de un Mundial siempre tiene un componente especial. Para Lawson será además la primera oportunidad de comprobar cómo responde su equipo después de las dos bajas de última hora. No será solamente un partido para ganar. Será un partido para empezar a descubrir qué Estados Unidos tenemos delante.
Un Mundial más abierto de lo que parecía
La baja de Wilson ha cambiado también la percepción del campeonato.
Estados Unidos sigue siendo el gran favorito, pero el camino hacia el oro parece algo menos despejado. Francia, España, Bélgica y otras selecciones llegan con argumentos suficientes para poner en problemas al gigante norteamericano, en un Mundial que ya se presenta como uno de los más competitivos de los últimos tiempos.
Y eso puede ser precisamente lo que haga más interesante esta edición. Porque Estados Unidos ya no llega únicamente a defender una corona. Llega a demostrar que su sistema está por encima de sus individualidades. Sin Wilson. Sin Plum. Con Clark y Bueckers debutando. Con Reese y Boston asumiendo nuevas responsabilidades. Con Stewart cargando con buena parte del peso de la experiencia. Y con Kara Lawson intentando convertir todas esas piezas en un equipo.
Berlín enciende las luces
Mañana empieza todo. A las 14:15 horas, China se colocará enfrente y Estados Unidos abrirá oficialmente su camino hacia ese quinto oro consecutivo que lleva meses apareciendo como destino inevitable. Pero quizá ya no lo sea tanto.
Porque el campeón llega con dos ausencias enormes, con varias jugadoras ante su primer gran escenario internacional y con una pregunta que seguirá flotando hasta que Lawson entregue su quinteto inicial: ¿dónde empieza realmente Caitlin Clark en este nuevo Team USA? Después vendrán Italia y República Checa. Después, los cruces. Después, las verdaderas batallas. Pero antes hay que jugar el primero. Y quizá sea China quien nos dé la primera respuesta.
Porque mañana no empieza solamente el Mundial de Estados Unidos. Mañana empieza a descubrirse qué queda del gigante cuando le quitan dos de sus columnas.
Fotografía de Andy Lyons – Getty Images
Autor: Vicenç Ropero

