Estados Unidos vuelve a poner el miedo en Berlín
Fotografía de FIBA
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| 27 | 22 | 21 | 24 | 94 | |
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Estados Unidos
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China
Estados Unidos
94
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China
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Q1
27- 14
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Q2
22- 15
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Q3
21- 13
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Q4
24- 19
El Team USA supera a China con autoridad (94-61) en un estreno mundialista en el que Caitlin Clark repartió 11 asistencias, Bueckers brilló desde el banquillo y las americanas demostraron que siguen siendo las grandes favoritas
Estados Unidos no necesitó demasiado tiempo para recordar al mundo por qué sigue siendo el gran favorito para conquistar la Copa del Mundo. El 94-61 ante China en el estreno mundialista fue mucho más que una victoria contundente: fue una declaración de intenciones de un equipo que llega a Berlín con bajas importantes, con una generación que empieza a asumir responsabilidades y con una profundidad de plantilla que continúa pareciendo inagotable. El Team USA ya suma 31 victorias consecutivas en una Copa del Mundo, una racha que se mantiene desde aquella derrota ante Rusia en las semifinales de 2006.
Y lo hizo, además, ante una China que durante algunos minutos consiguió poner sobre la pista uno de los mayores problemas que podía encontrar Estados Unidos en este campeonato. Porque si algo tenía de especial este primer partido era la posibilidad de comprobar cómo respondía el equipo de Kara Lawson después de la ausencia de A’ja Wilson y Kelsey Plum. La respuesta fue contundente: quizá Estados Unidos ya no tenga exactamente el mismo rostro, pero continúa teniendo una cantidad de recursos que asusta.
Caitlin Clark debutaba en una Copa del Mundo y probablemente era una de las jugadoras sobre las que más ojos estaban puestos en el Max-Schmeling-Halle. No empezó el encuentro como titular, una decisión que había generado debate durante los últimos días, pero terminó demostrando que su influencia puede ser enorme independientemente de dónde comience el partido. Clark terminó con 14 puntos, 3 rebotes y 11 asistencias en 25 minutos, con un 3 de 7 desde el triple y una valoración de 22. Pero hay un dato que explica mejor que ningún otro su partido: esas 11 asistencias suponen el mejor registro de una jugadora estadounidense en su debut mundialista. El anterior récord pertenecía a Alyssa Thomas, con nueve asistencias en 2022.
Lo verdaderamente significativo fue la manera en la que Clark entendió el partido. No salió obsesionada con demostrar que podía anotar. Al contrario. Desde los primeros minutos buscó a sus compañeras, castigó las ayudas defensivas de China y convirtió su capacidad para atraer atención en una herramienta para hacer funcionar al resto. Estados Unidos no necesitaba que Clark anotara 25 puntos. Necesitaba que hiciera jugar al equipo, y eso fue exactamente lo que hizo.
Y entonces apareció Paige Bueckers
Si Clark fue la directora de orquesta, Paige Bueckers fue una de las grandes beneficiadas de ese escenario. La futura estrella de Dallas Wings terminó con 14 puntos, cuatro asistencias y un extraordinario 6 de 9 en tiros de campo en apenas 20 minutos. Lo interesante es que ambas compartieron pista durante algunos momentos y dejaron una sensación especialmente prometedora. Bueckers explicó después del encuentro que existe una buena química entre las dos y que Clark facilita el juego porque es capaz de atraer una enorme cantidad de atención defensiva. Esa combinación puede convertirse en uno de los grandes argumentos ofensivos de Estados Unidos durante el campeonato.
No deja de ser llamativo que Clark, Bueckers y Angel Reese no fueran titulares y, sin embargo, las tres terminaran juntas el primer cuarto para ayudar a construir una ventaja que ya era de 27-14. En un equipo normal sería una anomalía. En Estados Unidos parece simplemente otra posibilidad dentro de un catálogo gigantesco de recursos.
China encontró la respuesta en 2,21 metros
Pero el partido tuvo un momento en el que Estados Unidos sí tuvo que detenerse y pensar. Se llamaba Zhang Ziyu. La joven pívot china, de 19 años y 2,21 metros, convirtió su debut mundialista en una presentación ante el planeta. Su presencia modificó completamente el ataque estadounidense. Bajo el aro cerró espacios, dificultó las penetraciones y complicó el rebote ofensivo de las americanas. Cuando recibía en ataque, Estados Unidos recurría constantemente a las ayudas y a las dos contra uno.
China llegó a ponerse 33-25 con 6:21 por jugar en el segundo cuarto y durante unos minutos pareció capaz de incomodar seriamente a las favoritas. Pero ahí apareció otra de las grandes diferencias entre ambos equipos: cuando Estados Unidos encontró dificultades, simplemente subió otra marcha. Las americanas respondieron con un 16-4 para cerrar la primera mitad y marcharse al descanso con un 49-29 que prácticamente devolvía el partido a su cauce natural.
China intentó volver a cambiar el escenario después del descanso. La pareja formada por Zhang Ziyu y Han Xu, de 2,05 metros, levantó una auténtica muralla interior que consiguió acercar el marcador hasta el 53-37. Pero nuevamente Estados Unidos encontró la respuesta en su profundidad. Clark, Bueckers y Reese participaron en una nueva reacción, esta vez de 17-5, que acabó definitivamente con cualquier esperanza china. Zhang terminó con 13 puntos, mientras que Han Xu firmó 11 puntos y 10 rebotes, pero ni siquiera la presencia simultánea de dos jugadoras de semejante tamaño consiguió sostener a China durante los 40 minutos. Y ahí aparece probablemente una de las grandes conclusiones del encuentro: Estados Unidos puede tener problemas, pero tiene demasiadas soluciones.
Howard y Young completan el despliegue
Mientras buena parte de los focos estaban sobre Clark, Bueckers o Reese, Rhyne Howard también alcanzó los 14 puntos y Jackie Young añadió 12. Howard necesitó 18 minutos para conseguirlos y castigó especialmente desde el perímetro, con cuatro triples. Breanna Stewart, mientras tanto, aportó la experiencia y el peso competitivo que se esperaba de una de las grandes veteranas de este equipo. Y esa es otra de las peculiaridades de esta selección: mientras las nuevas generaciones comienzan a reclamar protagonismo, todavía existe una estructura veterana suficientemente poderosa para sostenerlas. Stewart no necesita monopolizar el balón. Tampoco Chelsea Gray o Napheesa Collier. Estados Unidos puede repartir responsabilidades y eso, en un torneo tan corto, puede terminar siendo una ventaja decisiva.
Angel Reese resumió después del partido una de las grandes fortalezas de este equipo: del uno al doce, todas las jugadoras son capaces de hacer cosas diferentes. Y quizá esa sea la mejor manera de entender a este Team USA.
Porque la ausencia de Wilson y Plum podía abrir una grieta. De momento, lo que ha hecho es modificar el reparto de protagonismo. La entrada de Sonia Citron y Kiki Iriafen ha añadido juventud y piernas, mientras que las jugadoras que ya estaban en el grupo parecen haber asumido que tendrán que repartir todavía más responsabilidades. El resultado ante China no demuestra que Estados Unidos sea invulnerable. De hecho, China consiguió durante algunos minutos encontrar una vía para hacerle daño. Pero sí demuestra que para derrotar a Estados Unidos no basta con encontrar un problema: hay que encontrar varios al mismo tiempo.
Berlín también quiso verlas
El otro elemento que acompañó al partido fue la atmósfera. Estados Unidos, acostumbrado muchas veces a jugar contra pabellones entregados a sus rivales, encontró esta vez un escenario prácticamente favorable. El Max-Schmeling-Halle se volcó con las estrellas norteamericanas y Caitlin Clark volvió a comprobar que su fenómeno trasciende las fronteras de la WNBA.
Antes del partido, la base de Indiana volvió a dedicar tiempo a los aficionados, firmó un balón y se fotografió con una niña que llevaba una camiseta de las Fever con su nombre. Después, sobre la pista, respondió con el tipo de actuación que explica por qué su presencia ha cambiado la dimensión mediática del baloncesto femenino. Pero quizá lo más importante es que esta vez Clark no necesitó hacerlo todo ella. Encontró a Bueckers. Encontró a Reese. Encontró a Stewart. Encontró a sus compañeras. Y Estados Unidos encontró otra victoria.
Italia espera ahora a las campeonas
El siguiente examen llegará ante Italia, en la segunda jornada del Grupo D. El encuentro se disputará el domingo 6 de septiembre a las 20:45, no el sábado, según el calendario oficial de FIBA. Será una prueba diferente y permitirá comprobar hasta dónde puede llegar esta nueva versión del Team USA cuando el rival tenga capacidad para mantener la intensidad durante más minutos. Italia llega como un equipo capaz de exigir otro tipo de respuestas, mientras que Estados Unidos afrontará el partido con la tranquilidad de haber superado su primer obstáculo y, sobre todo, con una certeza que empieza a hacerse incómoda para sus rivales.
Han perdido a A’ja Wilson. Han perdido a Kelsey Plum. Han cambiado piezas, han rejuvenecido la plantilla y todavía están buscando su mejor versión. Y aun así, en Berlín, el mensaje ha sido el mismo de siempre: para quitarle la corona a Estados Unidos habrá que hacer algo extraordinario.
Ficha Técnica:
94 – Estados Unidos (27+22+21+24): Young (12), Gray (5), Copper (5), Stewart (7), Collier (4) -quinteto inicial-, Bueckers (14), Citron (2), Howard (14), Iriafen (5), Clark (14), Boston (7) y Reese (5).
61 – China (14+15+13+19): Manman Zhang (7), Yang (4), Luo (13), Han (11), Mingling Chen (2) -quinteto inicial-, Li (4), Tang (2), Yujie Chen (5), Ziyu Zhang (13), Sun (-) y Jia (-).
Árbitros: Ariadna Chueca (España), Ruben Woolcock (Australia), Mihkel Männiste (Estonia). Sin eliminadas.
Incidencias: partido correspondiente a la primera jornadade la copa del mundo disputado en el pabellón Max-Schmeling-Halle (Berlín). 4.801 espectadores
Fotografía de FIBA
Autor: Vicenç Ropero

